10 apuntes sobre la asamblea de la(s) CUP

La asamblea de la(s) CUP del pasado domingo pasará a la historia por diversos motivos, sobre todo por el extraordinario empate. Pero quiero aquí resaltar lo que significó, desde el plano comunicativo, y desde las formas de entender la democracia, para la política catalana y española. En unos tiempos donde se demanda mayor transparencia y apertura de los partidos a la ciudadanía, así como una mayor participación de ésta en la política, sorprende que haya aspectos que provocasen estupor en los medios y en buena parte de la sociedad sobre el proceso llevado a cabo por los cuperos. Aquí resumo en 10 apuntes lo más destacable —para un servidor, claro—:

  1. Proceso abierto. Puede haber disparidad de opiniones sobre este punto, pero el hecho de hacer que sea la militancia quien decida de forma directa los pasos a seguir por su cúpula es algo a lo que no nos tienen acostumbrados los partidos políticos de nuestro país, poco dado a la cultura asamblearia. Compárenlo, por ejemplo, con el Comité de los barones del PSOE, por ejemplo, para decidir los pactos post-electorales. Además, la CUP permitió el acceso a los medios durante toda la jornada. Son formas legítimas, pero muy diferentes, de entender la democracia interna y externa.
  2. Disparidad de opiniones. Antonio Baños lo dijo claramente en un acto en Palma: “El resultado no muestra una fractura en la CUP, sino una división de opiniones respecto a un tema en concreto. Que sepamos aceptarla significa que estamos de acuerdo en cosas mucho más importantes”. La democracia interna en un partido también puede implicar respetar diferentes opiniones, lo cual puede ser perfectamente sano democráticamente hablando. De hecho, la CUP se nutre de grupos procedentes de diferentes corrientes dentro de la izquierda independentista. Esto puede implicar “mayor lentitud en la toma de decisiones, pero decisiones más sólidas”, como explicaba el propio Baños.
    Anticapitalistes.net
    Antonio Baños y Gabriela Serra, ambos diputados independientes de la CUP. Foto: anticapitalistes.net
  3. Voto Secreto. Otro de los aspectos criticados desde fuera de la plataforma fue el hecho de que la votación fuese secreta y en urnas, y no a mano alzada. Lo cierto es que, según sus estatutos, si un 25% o más de los votantes así lo elige, la votación es secreta siempre. De nuevo, la decisión es en base a la opinión de la militancia. Además, cabe recordar que se plantearon hasta cuatro escenarios posibles en la votación, lo cual da mayores posibilidades a que se puedan expresar todos los puntos de vista dentro de la organización.
  4. Diputados abstencionistas. Esto refleja de nuevo la diferencia entre la cultura política imperante en una formación asamblearia respecto a la de otras más tradicionales o jerarquizadas. Los diputados mantuvieron, de forma unánime, que eran “simples mensajeros” de la opinión de sus militantes, y que por eso no votarían. Esto, dentro de la política representativa actual no encaja, sin embargo la CUP intenta llevar hasta el máximo posible su forma de hacer las cosas dentro del marco político representativo en el que se encuentra.
  5. Incoherencias. Si en los anteriores puntos he defendido que las formas de la CUP han sido coherentes con el ADN del que siempre hablan, también cabe decir que hubo dos cosas que no entendí. La primera fue la rueda de prensa posterior sin preguntas, algo difícilmente justificable en democracia para cualquier partido y situación. Sin duda había lugar para las preguntas de la prensa, y lo único que se transmite así es desconfianza. La segunda, dejar en manos del consejo político la decisión final. Si no hubo problema en votar la primera vez, ¿por qué no se podía haber votado tras el —surrealista— empate? Es algo que deberían aclarar tarde o temprano, ya que supone una gran contradicción para ellos.
  6. Resultados. Ha sido otro de los temas más discutidos tras la asamblea. Muchos se han aventurado a decir que hubo ‘tongo’ y similares. Lo único que se puede saber, si uno se fía, es que, ante 50 urnas, cinco certificadores y demás voluntarios realizaron hasta seis recuentos por separado. Antonio Baños reconocía riendo que “no nos lo podíamos creer ni nosotros”. Se puede dudar de todos los resultados en cualquier elección. Sin embargo, viendo lo ajustados que fueron los resultados en las últimas votaciones, podía ser posible. No profundizaré más aquí porque la matemática estadística no es mi campo. Para eso ya está Twitter, donde algunos expertos hicieron gala de sus conocimientos.
  7. Influencia del 15-M. Cuando se piensa en las consecuencias de las históricas concentraciones del 15 de mayo de 2011 y en sus asambleas, muchas veces se reducen en la cristalización en Podemos, las Mareas u otros movimientos sociales que han provocado finalmente —o eso parece— el fin del bipartidismo. Sin embargo, también la CUP, que ya llevaba muchos años trabajando en el ámbito municipalista, vio aumentados exponencialmente sus apoyos. Consecuencia de ello fueron los tres diputados que logró en las elecciones de 2012 al Parlament de Catalunya. Que cinco años después, el futuro de los catalanes se haya podido decidir en asamblea también es, en parte, resultado de aquel germen y de su nueva cultura política.
  8. Posicionamiento de David Fernández. El activo más mediático de la CUP -que ya no ejerce como diputado- escribió un artículo en el diario ARA donde apostaba por investir a Artur Mas a cambio de desatascar el ‘procés’ y otros argumentos. Parece que la opinión de los líderes mediáticos, incluso en la CUP, importa. Así, si parecía que había una posición unánime frente al tema, en la asamblea del domingo se demostró que no era así, y muchas voces plantearon que la opinión de Fernández influyó fuertemente en el resultado final.
    David Fernández se abraza con Antonio Baños en la noche del 27-S. Foto: Anticapitalistes.net
    David Fernández se abraza con Antonio Baños en la noche del 27-S. Foto: Anticapitalistes.net
  9. Pluralidad interna. Cabe recordar, por si algún lector no lo sabe, que la CUP está formada a su vez por más de una decena de grupos u organizaciones, con sensibilidades, planteamientos y prioridades muy diversas diferentes respecto a ciertos temas. Ejemplos son Endavant o Poble Lliure, por ejemplo, que han tenido posturas muy diferentes. Esto hace necesario y fomenta el debate interno dentro de la formación, y que los pasos a seguir sean más consensuados y legitimados. Así, los diputados de los cuperos son también representantes de una diversidad de ‘tribus’ integradas en un mismo proyecto, que por esta razón se articula, como bien dictan sus siglas, en una candidatura de unidad popular.
  10. Lucha de relatos y conceptos. Finalmente, quizás la CUP se ha visto superada por el tiempo y los relatos dominantes, procedentes del soberanismo hegemónico representado en Junts pel Sí. Frente a las prisas y las presiones por avanzar, ha tenido que tragar con tirar adelante unilateralmente con el proceso pese a no tener una mayoría necesaria en votos, como demandaban los cuperos. Se hablaba de un proceso constituyente en el que habría diálogo con el Estado, pero esa opción parece cada vez más difícil. Además, en estos últimos tres meses, puede que hayan dejado vía libre a las marcas de Podemos para apoderarse del abanderamiento del referéndum y del derecho a decidir, verdaderos aglutinadores de fuerzas en Catalunya.
    Foto de la Asamblea Nacional de la CUP en Sabadell. Foto: Anticapitalistes.net
    Foto de una asamblea de la CUP en Manresa, previa a la de Sabadell. Foto: Anticapitalistes.net

 

Rodrigo de Miguel
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Rodrigo de Miguel

Palma de Mallorca (I. Balears, España). Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid. He realizado prácticas en los informativos de Televisión Española (delegación Catalunya) y actualmente en la sección local del diario Última Hora (Mallorca).
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