‘Artur Mas I, mártir de Catalunya’, en 10 claves

A día de hoy, Artur Mas me parece un gran superviviente político. Sobre todo en cuanto a las estrategias de comunicación política que practica, que es de lo que tratamos aquí. Ha sabido leer como nadie la situación en los últimos años. Reconocido como nacionalista desde siempre, aunque moderado, en 2010 llegó a president de la Generalitat con un programa basado en la consecución de una mejora en la financiación de Catalunya desde el Estado español. Antes, pasó una ‘travesía por el desierto’ como jefe de la oposición en la época del ‘tripartit’. Su formación —CiU hasta hace muy poco— ganó entonces con 62 escaños y un 46% de los votos, lo cual fue todo un éxito. Pasaron dos años de durísimos recortes desde la Generalitat —pactados con el PP—, ante los que Mas siempre se escudó tras la financiación por parte española. En septiembre de 2012, tras una Diada a la que no acudió, anunció elecciones anticipadas tras no conseguir su principal objetivo del programa, el conocido pacto fiscal. Con una valoración que había bajado bastante tras las duras medidas que adoptó, Convergència volvió a presentarle como candidato a unas elecciones en las que los nacionalistas perdieron 12 escaños, una cifra nada desdeñable. Desde entonces su personaje ha sufrido cambios muy diversos, y camaleónico, ha ido adaptándose a la situación, con estrategias y actuaciones que a veces le han salido muy rentables y otras no tanto. A continuación os dejo con 10 claves de su evolución:

Mas, en el momento de autorizar la consulta del 9-N
Mas, en el momento de autorizar la consulta del 9-N

1. De derechas, pero sin parecerlo mucho: en un artículo anterior para Politizen expliqué por qué CiU y el PP, siendo ambos partidos ‘de derechas’, estaban considerados de forma tan alejada en la escala ideológica. Además de varios factores explicados en dicho artículo, hay uno fundamental: el derecho a decidir es considerado como un rasgo característico de los partidos de izquierdas. Desde que lo adoptó como propio, CiU optó a una bolsa de votantes mucho más amplia, sobre todo en los sectores más burgueses y liberales de la sociedad catalana.

2. Envolverse en la bandera: es una estrategia que casi siempre suele funcionar. Y más si nos encontramos en un contexto de crisis económica y de identidad. No sólo lo aprovechan los partidos más radicales, basta con ver las campañas que están realizando últimamente todos los partidos. El eje nacional volvió a cobrar fuerza en 2010, y Mas fue uno de los primeros en verlo. El cartel de las catalanas de 2012 habla por sí solo. Una vez establecido el mensaje de que el enemigo no está dentro, sino fuera de la sociedad, sólo hace falta seguir al frente de la ola.

3. ¿Los Pujol? Aprecio personal, nada más: tras los escándalos de la familia burguesa por excelencia de Catalunya, una de las cosas más sorprendentes es lo poco que le afectó a Artur Mas, que siempre había estado muy ligado a la familia Pujol, sobre todo desde su ingreso en CDC. Supo desvincularse políticamente y en poco tiempo del tema, alegando únicamente vínculos personales de amistad y aprecio. Muchos dijeron antes que esos escándalos supondrían la muerte política de Mas. Nada más lejos de la realidad. El ‘pujolisme’ salió hundido como modelo para muchos catalanes, pero Mas supo apartarse.

4. No existen enemigos dentro de la patria: en 2012, CiU empezó una legislatura muy extraña para muchos catalanes, ya que su socio en el Parlament fue Esquerra Republicana de Catalunya. También se dijo, desde las filas más conservadoras, que la deriva de los nacionalistas no podía ser buena con los republicanos forzando, pero al final el forcejeo no fue tanto, y se siguió el programa y los recortes que se habían dado hasta entonces. Es más, salieron con una imagen de partido dialogante con todo aquel que siguiese su fin.

5. El 9-N, el principio de la ‘leyenda’: la convocatoria de lo que al final resultó una consulta sin consecuencias y sin los mecanismos que se habían anunciado fue el comienzo de la construcción del personaje de Mas como ‘mártir’. La justicia española le llamó a declarar por diferentes causas, todas relacionadas con dicha convocatoria. Él mismo se atribuyó toda la responsabilidad por los actos del 9-N, que de momento tampoco han tenido consecuencias para Mas. Las únicas, en todo caso, han sido positivas, ya que el apoyo que recibió por parte de personalidades de diferentes instituciones, partidos, etc. le posicionó como alguien que se sacrificó por una causa común, más allá de siglas y colores políticos.

6. ‘Junts pel Sí’, un artefacto electoral de doble filo: Mas presionó a ERC para confluir de cara a las elecciones del 27-S, ya que si no se corría el riesgo de que no las convocase. La caída de CDC tras los casos de corrupción que afloraron hacía esta estrategia necesaria. Una estrategia que no salió del todo mal, y que muchos incluso tildaron de “refundación” de los convergentes. Aunque por número de escaños, CDC perdió diputados en relación al 2012, y a pesar de ir como número cuatro en la lista, Mas se aseguró estar en el bloque mayoritario, acompañado de diputados de ERC e independientes, doble todo de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, dos entidades de la sociedad civil. Pero si en el título del artículo he puesto la palabra ‘mártir’ es porque, muy probablemente, Artur Mas deje atrás su papel político principal en la Catalunya que viene. Aunque CDC no tiene otra alternativa a líder, el partido ya no tiene el peso de antes en el proceso político actual. Me explico en los siguientes 4 puntos.

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7. Ya no tiene la sartén por el mango para negociar: la única alianza posible que tiene ahora mismo Junts pel Sí es con la CUP, y las concesiones que le exigen ya están levantando ampollas entre los convergentes. Si la DUI (declaración unilateral de independencia) se hubiese llevado a cabo, quizás la izquierda independentista hubiese cedido, pero en el escenario actual no va a conceder nada. Ni siquiera aprobará los presupuestos, una vez investido el nuevo President, por llegar desde un Estado español del que dicen ya no depender. Otros apoyos en el Parlament parecen algo complicados…

8. La CUP no le investirá casi con toda seguridad: el próximo 9 de noviembre se votará la (no)reelección de Mas como president. Como no habrá mayoría absoluta —necesaria para ser investido—, según la ley se volvería a votar dos días más tarde, cuando bastaría con una mayoría simple que tampoco se dará. Digo esto porque se necesitarían dos votos a favor, como mínimo, de la CUP y que el resto se abstenga. Ya se habla de posibles ‘tamayazos’, debido a que, aunque la votación en principio es pública, la modificación del reglamento del Parlament de 2005 permite también la votación secreta. Aun así, repito, las posibilidades son tan mínimas que no se contemplan. Es decir, o se vota a otra persona, o posiblemente pasarán los dos meses estipulados para elegir President, tras lo cual se convocarían nuevas elecciones en marzo —este escenario no se ha dado nunca—, lo que supondría no tener Govern hasta mayo de 2016.

9. No ha calado del todo el discurso de culpar a ‘la caverna’ por el ‘3%’: Desde Convergència se intentó culpabilizar a la prensa española y a los actores políticos más allá del Ebro de querer desestabilizar el proceso catalán sacando el caso de las comisiones del 3% en las adjudicaciones de obras públicas. Sin embargo, viendo el apoyo electoral el 27-S y a posteriori, parece que la jugada esta vez no salió como se esperaba. En un contexto como el actual, la corrupción parece ser un tema que pasa bastante factura. El resto de partidos independentistas lo saben, y no han dudado en desmarcarse y recalcar que, tanto ERC como la CUP, están limpios.

10. ERC ha decidido ir a las generales en solitario: Junts pel Sí, como podía temer Podemos, no irá a las generales como tal. Éste sí es un factor clave, ya que CDC podría no ser primera fuerza en el Congreso, como lo había sido desde el inicio de la etapa democrática. Tanto ERC como Podem, podrían rebasarles en apoyos, teniendo en cuenta que la población catalana votará en su mayoría en clave de derecho a decidir. Además, de aquí al 20-D, los convergentes encabezados por Mas podrían haber perdido hasta dos votaciones a President, algo que desgastaría demasiado. Mas podría acabar incluso quedando como el elemento de enrocamiento del ‘procés’, si no lo es ya para una parte nada desdeñable del electorado catalán.

Reunión de los partidos pro-consulta
Reunión de los partidos pro-consulta
Rodrigo de Miguel
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Rodrigo de Miguel

Palma de Mallorca (I. Balears, España). Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid. He realizado prácticas en los informativos de Televisión Española (delegación Catalunya) y actualmente en la sección local del diario Última Hora (Mallorca).
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  • Sergio Casal

    Buena reflexión. Para los que no estamos familiarizados con la vida política catalana: ¿Por qué ha decidido Inés Arrimadas renunciar al uso del català en sus intervenciones en los plenos de investidura?, Ciutadans es el único partido (ni el PP) que lo ha hecho. ¿Lo hará pensando en el 20D ya o es algo habitual en ellos en Cataluña?

    ¿Puede ser que Podemos al final consiga rédito electoral en Cataluña, al pasar de recibir un batacazo a erigirse como una de las pocas fuerzas capaces de plantear una propuesta política ‘real’ basada en el diálogo en Cataluña?

    • Rodrigo de Miguel

      Aunque lo habla bastante bien -lleva desde 2008 instalada en Catalunya- y alguna vez lo ha utilizado públicamente, normalmente Arrimadas se expresa en castellano en el Parlament. No creo que lo haya hecho pensando en el 20-D. En mi opinión casi es mejor eso que el ‘mix’ de castellano y catalán de Albiol en el pleno de hoy. En cuanto a Podemos, creo que le beneficia que ERC haya decidido no repetir otro Junts pel Sí de cara a las generales. Teniendo en cuenta que es posible que nada sobre la presidencia en Catalunya se decida hasta el 21-D, seguramente muchos votantes catalanes opten por la única opción con posibilidades de gobierno que está por el derecho a decidir y por hacer un referéndum. Seguramente le vaya mejor que en las catalanas.