Balance de la legislatura de Rajoy

Hace tan solo unos días el sexto presidente del Gobierno de la democracia, Mariano Rajoy Brey, anunciaba la convocatoria oficial de las próximas elecciones generales para el 20 de diciembre.

Cuatro años atrás el Partido Popular consiguió arrebatarle el gobierno de España a los socialistas en los comicios del 20 de noviembre de 2011. Rajoy se alzó con una mayoría abrumadora: superó la marca de Aznar con 186 escaños. Por su parte, Rubalcaba no frenó el hundimiento del PSOE que consiguió 110 diputados.

Rajoy durante su toma de posesión jurando la Constitución // La Moncloa
Rajoy durante su toma de posesión jurando la Constitución // La Moncloa

Tras tres o cuatro años de crisis económica, y después de la segunda legislatura socialista de Zapatero, nada brillante para algunos, el país otorgó el poder absoluto a Mariano Rajoy,  registrador de la propiedad de profesión. Juró su cargo como nuevo presidente del Gobierno ante el Rey en el Palacio de la Zarzuela el 21 de diciembre de 2011. Escogió la opción del juramento y lo hizo ante una Biblia, un crucifijo y sobre un ejemplar de la Constitución.

Rajoy manifestó en sus primeras intervenciones la idea de crear empleo y de aplicar austeridad en las cuentas públicas. Tras el primer Consejo de Ministros su gobierno aprobó una subida de varios impuestos; algunos tan importantes como el IRPF o el IBI. Entre esas primeras medidas se puso freno a las ofertas de empleo público y se congelaron los sueldos de los funcionarios. Aprobó, eso sí, una subida de las pensiones: un 1%, eso también.

En el 2012, primer año de su legislatura y primeras reformas. La más importante, una de las más polémicas: la Ley de Reforma Laboral. La Ministra de Empleo Fátima Báñez explicó que era una medida destinada a frenar la sangría de destrucción de puestos de trabajo, pero la oposición, y gran parte de la sociedad, percibía que esta ley favorecía los despidos y perjudicaba a los trabajadores.

Otro momento controvertido de la legislatura en el año 2012 fue el rescate europeo de 40.000 millones de euros a la banca española. En esos momentos los bancos estaban descapitalizados por el boom inmobiliario de años anteriores. Su  fin era recapitalizar las entidades nacionalizadas a cambio de una profunda reestructuración y la creación del llamado “banco malo”. Esta mala situación de los bancos llevó al Ejecutivo a aprobar una moratoria de dos años en los desahucios a finales del 2012.

2013 ha traído otra ley polémica para la sociedad: la LOMCE. Una nueva reforma educativa llevada a cabo por el Ministro de Educación José Ignacio Wert. Fue la séptima de la democracia y volvió a nacer sin el consenso de los partidos del Congreso ni de colectivos educativos.

En economía, las pensiones quedan desvinculadas del IPC. Desde principios del 2014 la revalorización de las cuantías de los jubilados ya no depende de la inflación, sino que se introduce un nuevo factor de revalorización. Pero en 2013 aún hay otro asunto que pasará a la historia, tanto del partido que Rajoy preside, como de la corrupción en España: salta el caso Bárcenas. Aparece una supuesta contabilidad ‘B’ en el Partido Popular. A esto le suceden declaraciones que niegan lo anterior, incluso del propio presidente del Gobierno, aunque las incongruencias no dejan de estar presentes; por ejemplo los SMS de apoyo de Rajoy con el principal sospechoso. O la famosa anécdota de la secretaria del partido María Dolores de Cospedal: “ha sido una indemnización en diferido”. Los tribunales se están encargando de resolver este caso, que de confirmarse sería cuanto menos bochornoso.

Sin embargo 2013 acaba con una renombrada ley: la Ley de Transparencia. Permite acceder a todos los contratos públicos o a las retribuciones de los altos cargos. Pero además, con el fin de evitar corruptelas y ser transparentes para los ciudadanos, el Gobierno aprueba este año una ley que endurece la financiación de partidos políticos.

En marzo de 2014 la actividad política recibía un duro golpe con el fallecimiento a los 81 años de Adolfo Suárez, el primer presidente del Gobierno de la democracia, que dirigió el cambio de un Estado dictatorial hasta la democracia. Políticos de todos los partidos reconocieron a un hombre como Suárez, del que destacaron su labor en la democracia española.

Apenas tres meses después el rey don Juan Carlos I anunció al Presidente del Gobierno su voluntad de renunciar al trono. Sobre la mesa, el clásico debate de la monarquía o la república. Para algunos era el motivo de elaborar un referéndum en la población española sobre esta cuestión. Pero el proceso de abdicación  culminaría días después con total normalidad, con la investidura de don Felipe de Borbón (Felipe VI) como monarca de España.

Precisamente este hecho promovió manifestaciones y concentraciones en favor de la república. En el ecuador de la legislatura ya habían sido muchos los colectivos que por un motivo u otro se habían manifestado contra el gobierno de Mariano Rajoy. Más de 36.000 manifestaciones y concentraciones según el diario ‘El Mundo’ en todo el territorio nacional tan solo en el primer año de legislatura. Todas principalmente por el incumplimiento del programa electoral: subida de impuestos, destrucción de empleos y recortes en servicios públicos. Luego se sumarían los movimientos sociales que defendían la educación pública y la abolición de la LOMCE o la de la polémica Ley del Aborto.

Por ello el Ejecutivo empieza a diseñar la Ley de Seguridad Ciudadana, bautizada por la oposición y por la sociedad como la ‘Ley Mordaza’. El 1 de julio de 2015 entró en vigor esta ley que estipula multas de hasta 600.000 euros por manifestaciones no comunicadas o prohibidas ante infraestructuras críticas. Antes la mayoría de acciones que se recogen eran faltas y ahora se han convertido en multas administrativas.

El tema catalán ha sido otro asunto clave en esta legislatura. El Congreso rechazó delegar en Cataluña la competencia para realizar referéndums. Sin embargo el presidente catalán Artur Mas sí hizo una consulta, la del 9 de noviembre de 2014, en la que la independencia se impuso con un 81% de los más de 2,3 millones de votos registrados por la Generalitat.

El cuarto año de legislatura, este 2015, arrancó con una amplia batería de leyes. Uno de los proyectos estrella de Rajoy quedó mermado por la enorme presión social. Finalmente la reforma de la Ley del aborto quedó reducida a un precepto, en el que las menores deben de tener autorización de los padres si quieren abortar. Por otro lado, se reforma el Código Penal, con la prisión permanente revisable. En economía, una reforma fiscal que conlleva una bajada de impuestos.

Ha sido la legislatura más larga de la historia y sin embargo se han aprobado 240 leyes. El Gobierno de Rajoy ha batido el récord en legislar por decreto: ha aprobado 73 decretos-ley sobre un total de 143 proyectos de ley. Ha gozado de una mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados y eso le ha permitido aprobar las leyes sin ningún consenso.

No obstante, de Rajoy se ha dicho mucho y le han caído muchas críticas. Se le ha acusado de permanecer inmóvil en situaciones importantes; por ejemplo, la más actual, la cuestión catalana. También se le ha acusado de engañar a los ciudadanos por presentarse a las últimas elecciones e incumplir gran parte de los puntos que había prometido. Sobre él han caído también sospechas, cuando se descubrieron los SMS de apoyo a su ex tesorero Luis Bárcenas. Momentos periodísticos que han marcado sus pasos estos cuatro años, como aparecer haciendo declaraciones a través de una pantalla de plasma, evitar declaraciones ante los periodistas o convocar ruedas de prensa sin aceptar preguntas. Cientos de lapsus y momentos incluso hasta cómicos: “no entiendo mi propia letra”, “¿y la europea?” o “un vaso es un vaso, y un plato es un plato”.

A su lado este último año ha visto aparecer dos nuevos partidos en el terreno nacional: Podemos y Ciudadanos. Partidos que pisan fuerte con líderes jóvenes. Ha visto también un relevo generacional en el PSOE cuando Pedro Sánchez sustituyó a Alfredo Pérez Rubalcaba; y también en Izquierda Unida con Alberto Garzón ocupando el sitio de Cayo Lara.

Esta legislatura ha dicho adiós a muchos políticos que ahora se apartan del campo político. Sin embargo, Rajoy ha decidido ser la cabeza de lista del Partido Popular el próximo 20 de diciembre en las elecciones generales. De momento la mayoría de sondeos otorgan una victoria al Partido Popular, eso sí, con un ligero 25% de los votos, lo que implicaría pasar de 186 diputados y una holgada mayoría a 100 escaños en el mejor de los casos según apunta el diario ‘El País’ en una reciente encuesta.

Sea como fuere, Rajoy ha sido el presidente de España peor valorado en la democracia, así lo han demostrado las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Tiene la oportunidad de volver a repetir, y quizá de hacer en esta segunda legislatura todo lo que ha descuidado en la primera. Seguro que Rajoy ha aprendido mucho.

Carlos López

Carlos López

Santa Pola (Alicante). Licenciado en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández de Elche.
Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid. Becario en la Secretaría de Movimientos Sociales del PSOE, Madrid. 
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