Carta abierta a Donald Trump

Donald Trump, usted es un magnate. Poderoso. Un empresario de éxito.

Donald John Trump, ejecutivo estadounidense de 69 años de edad. Comenzó en la firma inmobiliaria de su padre, Elizabeth Trump & Son mientras estudiaba. En 1971 tomó la rienda de la compañía que hoy se denomina Trump Organization.  Además de crear empresas, escribe libros. Produjo su propio Reality Show `The Apprentice´ en el que fue presentador, narrador y juez durante tres temporadas. Hoy por el Partido Republicano, busca ser presidente de los Estados Unidos.
Donald John Trump, ejecutivo estadounidense de 69 años de edad. Produjo su propio Reality Show `The Apprentice´ en el que fue presentador, narrador y juez durante tres temporadas. Hoy por el Partido Republicano, busca ser presidente de los Estados Unidos

Recientemente ha hecho oficial que quiere ser presidente de los Estados Unidos, siendo usted mismo quien costeará su campaña (aunque no rechaza ayuda adicional, pues en su página web www.donaldjtrump.com encontramos la pestaña para hacer donaciones).

Mucho se ha hablado de su comportamiento xenófobo el día que postuló su candidatura, de sus declaraciones reprochables e inadmisibles. Al catalogar a los inmigrantes mexicanos como “corruptos, delincuentes y violadores” etiquetó a todo un país y una comunidad. Proponer públicamente construir un muro –que según usted pagarían los mexicanos– entre las fronteras de Estados Unidos y México. En definitiva, despertar odios racistas que tanto mal le han causado a la humanidad.

Al contrario de lo que usted está promoviendo, reconocer y aprender a vivir con las diferencias es una verdadera actitud de modernidad y coherencia con el progreso. Porque el desarrollo no solo se mide por el patrimonio, también por los valores y cualidades de los líderes y de los ciudadanos.

Sin embargo, no es precisamente en este episodio en el que voy a profundizar. En mi actuación profesional he procurado contribuir en la formación de líderes políticos. Líderes con vocación, don de servicio y responsabilidad con lo público. Dirigiéndome a usted, quisiera dejar claras cosas que los estadounidenses, los que lo apoyan, pero también los que lo critican; y en general los electores de todas las democracias deben tener presentes.

En los líderes políticos no debe predominar la ambición y la vanidad (algo muy común y por ello, peligroso).

Uno de los problemas más grandes de la política, que causa daño tanto cuando falta como cuando sobra, es el dinero. Las redes clientelares, la corrupción, los grandes problemas en el manejo del Estado, son producto de compromisos económicos en la búsqueda del poder político. Pero este para usted, no es un problema. Su caso podría ser el de un magnate con buen corazón que decide sacrificar su fortuna por el honorable deseo de servir a su patria y a la sociedad. Sin embargo, cuando reina la ambición y la vanidad, no hay ideología, convicción ni esfuerzo que contrarreste una cuenta bancaria. El poder económico termina siendo político cuando se lo propone y esta es una muestra. Una cosa es tener autoridad como muchos personajes del mundo financiero, otra personificarla políticamente, como lo quiere usted hacer postulándose por el Partido Republicano a las elecciones presidenciales de 2016.

Respetado señor Trump, soy latinoamericana. Durante cinco años me he propuesto contribuir a que la política esté compuesta por buenos líderes. Está claro que usted es un líder. Pero, ¿por qué quiere ser líder político?

Como en sus negocios, su campaña es un asunto de familia (esto podría ser un aspecto positivo si su filosofía familiar no fuera la del auto reconocimiento). El 17 de junio de 2015, desde el podio instalado en la neoyorquina Trump Tower, Ivanka Trump, una de sus herederas —presentada en la página web www.trump.com como “one of the most recognized and influential young business women today” (“una de las más reconocidas e influyentes jóvenes del mundo de los negocios”)— condujo el evento oficial de postulación, refiriéndose a usted como “un hombre que no necesita introducción”. En su discurso lo describió como “una persona visionaria y apasionada”, dejando evidencia de que la filosofía Trump parte de la seguridad en su fama y reconocimiento.

“Mi padre es lo opuesto a un político correcto”. Ivanka Trump

Siendo una realidad su aspiración política es necesario señalar que su liderazgo tiene profundas falencias. Su interpretación personal de la situación de los inmigrantes es una de ellas. Frases como “México no es nuestro amigo”. “Si llego a la presidencia voy a levantar un gran muro (…) Nadie levanta mejores muros que yo”. Identificar un enemigo común es una de las estrategias de campaña electoral, pero el enemigo de un país como Estados Unidos no lo debe determinar una persona que prioriza los intereses económicos por encima de los políticos. Las metas de los negocios no son las mismas que las de la política. Respetado señor Trump, una carrera por la democracia no puede ser un espacio para hacerse publicidad.

El liderazgo ha sido teóricamente entendido como la capacidad que tiene un individuo para impulsar la participación y brindarle sentido a los movimientos que la sociedad conforma en pos de sus ideales y necesidades. Un líder transmite una visión hacia el conjunto para poder encarrilar el curso de acción en la dirección correcta. Se vale de su “facultad de orientar y movilizar a otros actores para establecer y lograr unos objetivos comunes” (Nye, 2011). Si para usted uno de sus objetivos de movilización como candidato es polarizar y segregar. ¿Qué se espera si llega a gobernar?

En su obra El político y el científico el sociólogo alemán Max Weber describió las cualidades que debe tener un buen político:

“Pasión, sentido de la responsabilidad y mesura. Pasión en tanto entrega apasionada a una causa, responsabilidad para con ella y la cualidad psicológica decisiva que es la mesura, entendida como la capacidad para dejar que la realidad actúe sobre uno sin perder el recogimiento y la tranquilidad” (Weber, 1972: 153)

En su actuación, señor Trump, vemos que solo cuenta con la pasión, porque la responsabilidad de sus declaraciones no son una muestra de mesura ni recogimiento, propias de un buen líder político.

En la misma obra, Weber subraya también los que considera los “pecados mortales” en el terreno de la política: la ausencia de finalidades objetivas, la falta de responsabilidad y la vanidad (Ibíd: 155). La humildad claramente no es una de sus virtudes. Todo lo que toca lleva su nombre. La Trump Tower, los edificios Trump Parc, Trump Palace y Trump Plaza, Trump World Tower y Trump Park Avenue, según su web corporativa. Su cadena de hoteles, que incluye uno en Las Vegas, también se llama Trump y se define su estilo como “innegablemente Trump”.

Evidentemente su carrera, señor Trump, se define por su adicción a la publicidad y esto en el terreno político es muy nocivo.

El día que anunció su candidatura, las encuestas lo situaban como la novena opción entre los 12 candidatos que había en ese momento. Hoy el margen de favorabilidad es mayor. Un asunto sobre el que vale la pena pararse a pensar. Para hacerlo habría que revisar qué ven en usted los votantes estadounidenses, pero eso será tarea de otra reflexión.

Por ahora le sugiero subir a su penthouse mas alto, observar desde la amplitud de su panorámica la diversidad de los Estados Unidos, la tolerancia y el respeto por el otro que hoy se alcanza en esa sociedad con gran influencia latina.

Señor Trump, la humanidad necesita héroes que se preocupen por sumar tolerancia, paz y fraternidad.

 

REFERENCIAS

Nye Jr, J. (2011): Las cualidades del líder, Madrid, Paidos Ibérica.

Weber, M. (1997): El político y el científico (Traductor: Francisco Rubio Llorente), Madrid, Alianza Editorial.

 

Anuncio oficial de su candidatura. Presentación y discurso completo. (6/16/2015)

Alicia Peñaranda
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Alicia Peñaranda

Colombiana. Politóloga, magíster en Comunicación Política Universidad Complutense de Madrid. Consultora de Comunicación y Política, impulsa desde España, formación e innovación en campañas y gobiernos. VICTORY AWARD (Washington, 2012 y 2015). aliciapenarandaf@gmail.com y @aliciapenaranda
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