Cómo triunfar en debate: un buen argumento III

Adónde lleva tu discurso, ponlo a prueba en debate y lo sabrás. 

Hasta ahora hemos visto cómo la mejor defensa es un buen argumento aderezado, aquí  y aquí. Encontrar los argumentos apropiados y adornar el discurso genera un mensaje memorable y sólido frente al rival. Sin embargo, el discurso per se no salvará al equipo del fracaso en un torneo de debate.

 

Si no te conformas con una mínima garantía de éxito (un buen discurso), a continuación te desentrañamos las claves para triunfar en un torneo de debate.

Hablaremos sobre cómo formar un equipo de debate (1. El Reclutamiento), cómo superar el directo (2. El Directo), cómo encarar las críticas (3. El Jurado), y,  en definitiva,  el secreto del éxito en debate (4. El Éxito).

 

  1. El Reclutamiento

¿Qué requisitos son necesarios para formar un equipo de primera categoría? Reclutar a los compañeros de debate de entornos comunes favorece la integración y la compenetración. Las facultades o las residencias de estudiantes parecen los lugares óptimos. Además, el impulso institucional en cuanto a financiación y promoción es vital.

Un equipo ha de nutrirse de talentos diversos de manera que se retroalimenten y hagan la experiencia más enriquecedora. Así mismo, si es la primera ocasión que el equipo encara una competición, es aconsejable conocerse más a fondo antes del día 1 del  torneo. Una forma de testar la viabilidad del equipo es mediante el juego. Realizar otras actividades en grupo como deporte o practicar vida nocturna son 100% aconsejables. Como dijo Platón:

Puedes descubrir más sobre una persona en media hora de juego que en un año de conversación.

Por otro lado, a la hora del ‘casting’ hay que ponderar cuán adecuado es un candidato para el rol en concreto. Los introductores y conclusores son por lo general calmados, mientras que los refutadores ocupan posiciones agresivas. De cualquier modo es esencial que la comunicación fluya entre los miembros con naturalidad, y que la iniciativa se encuentre repartida entre todos.

 

  1. El Directo:

Tras semanas de espera preparando la estrategia, la competición comienza. Los nervios a flor de piel y la impaciencia por ver los resultados del entrenamiento son más que palpables.  Salvo la introducción, el resto de intervenciones requieren de ajustes de última hora. La imprevisibilidad del discurso del oponente es una constante, y dada la presión por cumplir los tiempos, en más de una ocasión el interviniente habrá de apoyarse en sus compañeros de debate.

¿Cómo calibrar el éxito de un debate en el atril? Si el equipo ha entrenado a fondo y ha diseñado una defensa sólida, solo queda contrarrestar los ataques de la manera más efectiva posible. Aquí van algunas indicaciones. Dentro de la defensa, hay unos argumentos principales y otros secundarios. El objetivo es refutar los principales del adversario con todos nuestros medios. Los secundarios serán más fáciles de derribar entonces. Habrá que evaluar la vulnerabilidad y el refuerzo necesario para cada contraataque. A mayor importancia y mayor previsibilidad de las refutaciones, más contundente será nuestra defensa.

 

  1. El Jurado

Aparte de una retroalimentación entre los miembros del equipo antes y durante el torneo, el papel del jurado es crucial. Tras cada debate trasladará una crítica a sendos equipos. En estos momentos es recomendable preguntar los motivos de ésta si no quedan suficientemente claros, y aplicar las enseñanzas en posteriores encuentros. La capacidad de superación y la escucha activa son competencias determinantes.

En líneas generales, el jurado basa su decisión en tres pilares: ethos, pathos y logos. Básicamente hemos de hacernos varias preguntas. Ethos, ¿hemos causado buena impresión? Pathos, ¿el discurso ha generado recuerdo?  Logos, ¿nuestros argumentos han destacado sobre los rivales?

 

  1. El Éxito.

¿Qué supone ganar un debate? Como decía un mentor de servidor, cuando el jurado daba su veredicto:

Que no gane el mejor, sino el que el jurado diga.

El éxito no consiste en el reconocimiento público de la victoria. Este reconocimiento es resultado probable del éxito.  En palabras de John Wooden, éxito es un estado mental con uno mismo de tranquilidad por el trabajo bien hecho [1]. Si una puntuación más baja frustra las expectativas competitivas, no es motivo para el fracaso.

El motor de la competición no es el enfrentamiento gratuito, sino la demostración de una serie de competencias del debatiente. Entre ellas, la humildad, el espíritu de equipo, el fairplay y unos objetivos ulteriores al propio torneo son inalienables al éxito [2].

El debate, más que una habilidad, es una actitud ante la vida. 

 

REFERENCIAS
[1] John Wooden (2001): John Wooden habla sobre la diferencia entre ganar y el éxito. TED2001.

[2] James P. Carse (1986): Finite and Infinite Games: A Vision of Life as Play and Possibility. Ballantine Books.

 

Óscar Rioja
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Óscar Rioja

Grado en Ciencias Políticas. Máster en Comunicación Política. Apasionado de mi trabajo.
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