Donald Trump y el fascismo eterno de Umberto Eco

Es el 45º presiente de los Estados Unidos de América, tiene 70 años y se define a sí mismo como “the very definition of the American success story”. Lo debemos leer en inglés porque, a pesar de los 56 millones de hispanos que viven en el país, Donald Trump no ha eliminado la versión en español de la web oficial de la Casa Blanca.

“El partido fascista nació proclamando su nuevo orden revolucionario, pero lo financiaban los latifundistas más conservadores”

Tras apenas una semana como The President, sus acciones y decisiones políticas han puesto a medio mundo contra él y han dejado en entredicho a aquellos que hablaban de una moderación con respecto a su campaña tras entrar en el Despacho Oval. Prometía la revolución de la clase media, pero sus últimas medidas se han dirigido a liberalizar Wall Street, todavía más, y a enfrentarse al poder judicial por el veto a los visados para musulmanes.

Por ello, hoy más que nunca cabe recordar el “Ur-fascismo” de Umberto Eco y preguntarnos si Donald Trump responde a las características de “fascismo eterno” presentadas por Eco. En ese ensayo se defina a la palabra “fascismo” como “una sinécdoque, en una denominación pars pro toto para movimientos totalitarios diferentes. No vale decir que el fascismo contenía en sí todos los elementos de los totalitarismos sucesivos, digamos que ‘en estado quintaesencial’. Al contrario, el fascismo no poseía ninguna quintaesencia, y ni tan siquiera una sola esencia. […] El partido fascista nació proclamando su nuevo orden revolucionario, pero lo financiaban los latifundistas más conservadores, que se esperaban una contrarrevolución”. Aquí ya hay algo que se hace familiar. Pocos, especialmente en la izquierda, comprenden cómo Trump y su equipo pudieron enmarcar su campaña en el anti-establishment, en definirlo como defensor de los de abajo y sus derechos, cuando tiene una fortuna de miles de millones de dólares, sus empleados piden un trato digno ante sueldos míseros y ha formado un gabinete que podría sumar una fortuna de 35.000 millones de dólares, más que el PIB de muchos países del mundo. Y aun así, logró miles de votantes de clase media y empobrecidos.

trump-presidencia
Trump en momentos previos a la ceremoniaFacebook The White House

Volviendo a Umberto Eco, este aporta 14 características que definirían, en parte, el nuevo fascismo de nuestra época. Estas se pueden agrupar, dividir o combinar. Son (1) el culto a la tradición, (2) el rechazo del modernismo, (3) el culto a la acción por la acción, (4) el desacuerdo como traición, (5) el miedo a la diferencia, (6) el llamamiento a las clases medias frustradas, (7) el nacionalismo ligado a la xenofobia y la obsesión del complot, (8) la concepción de que el enemigo es a la vez demasiado fuerte y demasiado débil, (9) el principio de guerra permanente, (10) el elitismo popular, (11) el heroísmo como norma, (12) el machismo y el ataque a las minorías, (13) el populismo selectivo y (14) el uso de neolengua.

Evidentemente muchos partidos políticos democráticos pueden cumplir alguna de estas características, y no se puede comparar el “llamamiento a las clases medias frustradas”, que de por sí no es negativo, con la xenofobia y el ataque a las minorías. Así todo, dice Eco que estas características “no pueden quedar encuadradas en un sistema; muchas se contradicen mutuamente y son típicas de otras formas de despotismo o fanatismo, pero basta con que una de ellas esté presente para hacer coagular una nebulosa fascista”.

¿Cumple Donald Trump alguna o varias de ellas? Para poder ejemplificarlo, a continuación vamos a combinar la lista de Eco, modificarla y reorganizarla, para trabajar de forma más cómoda y práctica, seleccionando algunas de las anteriormente expuestas, pero siempre manteniendo las características establecidas por él.

1. Culto a la tradición y rechazo del modernismo

Comencemos por apuntar que establecer una posible relación entre cada punto que Eco da del Ur-fascismo y las posiciones de Trump no es sencillo ya que muchos de los ejemplos se interrelacionan y Trump a menudo combina sus argumentos, por lo que muchas de estas citas valdrían así mismo para cualquier otro punto.

El nuevo presidente de los Estados Unidos se alimenta de elementos tradicionalistas. El slogan de campaña “Make America Great Again” no podría hacer mayor referencia al culto al pasado. Además, como es habitual en las fuerzas más conservadoras americanas, el uso de la Biblia y de Dios para reforzar su posición política es clara.

“The Bible tells us how good and pleasant it is when God’s people live together in unity. We must speak our minds openly, debate our disagreements honestly, but always pursue solidarity. When America is united, America is totally unstoppable. There should be no fear. We are protected and we will always be protected. We will be protected by the great men and women of our military and law enforcement. And most importantly, we will be protected by God”.
La Biblia nos dice lo bueno y placentero que es que el pueblo de Dios viva unido. Debemos expresar nuestras opiniones abiertamente, debatir con sinceridad nuestras discrepancias, pero siempre buscar la solidaridad. Cuando América [léase Estados Unidos] está unida, América es totalmente imparable. No hay nada que temer, estamos protegidos y siempre lo estaremos. Estaremos protegidos por los grandes hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas y policiales y, sobre todo, estaremos protegidos por Dios.

— Discurso presidencial de Donald Trump, 20 de enero de 2017.

Además, Donald Trump también ha abierto una guerra con la ciencia. Su postura negacionista del cambio climático, ante las evidencias científicas disponibles en la propia web de la Agencia Medioambiental de Estados Unidos, su tendencia a relacionar la vacunación con el autismo o su apoyo al fraking le han llevado a una confrontación directa con el sector científico. Podemos encontrar un juego online de Trump vs Science o el editorial titulado “Trump’s Views on Science Are Shockingly Ignorant” (“Las opiniones de Trump sobre la ciencia son increíblemente ignorantes”) de la prestigiosa revista de divulgación Scientific American como ejemplos de esta confrontación.

“The concept of global warming was created by and for the Chinese in order to make U.S. manufacturing non-competitive”.— @RealDonaldTrump, 6/11/2012
El concepto “calentamiento global” lo creó China con el objetivo de hacer que las empresas de Estados Unidos no sean competitivas.

“They only changed the term to CLIMATE CHANGE when the words GLOBAL WARMING didn’t work anymore. Come on people, get smart!”— @RealDonaldTrump, 15/7/2014
Solamente han cambiado el término “cambio climático” cuando “calentamiento global” ha dejado de funcionar. Vamos, sed más inteligentes!

“I am being proven right about massive vaccinations—the doctors lied. Save our children & their future.— @RealDonaldTrump”, 3/09/2014
Me están demostrado cómo funcionan las vacunaciones masivas –Los médicos mintieron. Salvemos a nuestros hijos y su futuro.

De hecho, en la nueva web de la Casa Blanca, la única línea que habla del cambio climático lo hace para denominar a las políticas que trabajan para pararlo como “dañinas e innecesarias”.

2. El desacuerdo como traición y el culto de la acción por la acción

Para el nuevo fascismo “la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas”, asegura Eco. Los enfrentamientos constantes del nuevo presidente americano con los ciudadanos más contestatarios, pero también con el mundo de la cultura y el entretenimiento, o incluso con altos diplomáticos, nos indican que el pensamiento crítico no es aceptado. Es el uso constante de un tono beligerante el que define las posiciones del nuevo presidente de los Estados Unidos.

En los Globos de Oro de 2017, la actriz Meryl Streep se permitió un discurso de agradecimiento que rápidamente se hizo viral al criticar la actitud de Trump al burlarse de un periodista por su discapacidad. El presidente decidió entonces no solo desmenir a la actriz, sino que aprovechó para decir que, al fin, se trataba de una de las actrices “más sobrevaloradas”.

“Meryl Streep, one of the most over-rated actresses in Hollywood, doesn’t know me but attacked last night at the Golden Globes. She is a Hillary flunky who lost big. For the 100th time, I never “mocked” a disabled reporter (would never do that) but simply showed him “groveling” when he totally changed a 16 year old story that he had written in order to make me look bad. Just more very dishonest media!”
Meryl Streep, una de las actrices más sobrevaloradas de Hollywood, no me conoce pero me atacó anoche en la gala de los Globos de Oro. Es un esbirro de Hillary. Por centésima vez, nunca me “mofé” de un reportero con discapacidad (nunca lo haría), simplemente mostré su “humillación” cuando él cambió por completo un reportaje de hace 16 años escrito por él para dar una mala imagen de mí. Simplemente, otro caso de medios de comunicación deshonestos! —@RealDonadlTrump 9/1/2017

El presidente aprovecha cada intervención para declarar la guerra a los medios de comunicación, a los que llegó a denominar como “el partido de la oposición” y los enfrentamientos con los periodistas en las ruedas de prensa. uUno de estos  momentos más destacados se produjo cuando expulsó al popular Jorge Ramos -de origen mexicano- de una rueda de prensa con un “go back to Univision” -canal hispano y en español-. Hace unos días, su asesor de estrategia invitó a los medios a “mantener la boca callada”.

Pero también su equipo reproduce estos tics autoritarios. La exgobernadora y recién nombrada embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, aseguró en la sede de las Naciones Unidas que “quienes no nos respalden, que sepan que vamos a apuntar sus nombres, y vamos a responder como corresponda”. Un tono bélico y amenazante poco habitual entre la diplomacia.

3. Miedo a la diferencia y xenofobia

Pero uno de los puntos vitales de la campaña de Donald Trump que le ha llevado a la presidencia es su ataque directo y sin ninguna duda a los inmigrantes, concretamente mexicanos. No solamente centró su campaña en la construcción del ya tristemente famoso muro entre ambos países, sino que no dudó en considerar a la mayoría de inmigrantes mexicanos de criminales y violadores.

When Mexico sends its people, they’re not sending the best. They’re not sending you, they’re sending people that have lots of problems and they’re bringing those problems with us. They’re bringing drugs. They’re bring crime. They’re rapists… And some, I assume, are good people.
Cuando México envía a su gente, no están enviando a los mejores. Ellos están enviando a gente que tiene mucho problemas y nos están trayendo esos problemas a nosotros. Están trayendo drogas. Están trayendo crimen. Son violadores… Y algunos, supongo, son buena gente. — Trump anuncia su campaña presidencial. 16/7/2016

El muro con México es otro ejemplo, pero también sus ataques constantes a aquellos que no responden al ideal de “blanco americano” –léase blanco estadounidense-, a la comunidad negra –participó en la campaña para deslegitimar a Barack Obama sembrando dudas sobre su nacimiento- o, incluso, a los nativos americanos.

4. Machismo y homofobia
Marcha feminista en Denver // Ed Ogle
Marcha feminista en Denver // Ed Ogle

Aunque Human Rights sitúa a Trump con posturas en contra del matrimonio gay y de la protección de la comunidad LGTBI frente a la discriminación, según han pasado las semanas es complicado saber cuál es exactamente la postura del presidente, que parece intentar pasar por encima de ese tema, tradicionalmente caballo de batalla entre el progresismo y el conservadurismo. En una entrevista en televisión aseguró que la aprobación del matrimonio gay estaba “bien”. Donde ha sido más claro, o polémico, es en sus actitudes abrumadoramente machistas. Durante la campaña salió a la luz un vídeo de una conversación privada en el que aseguraba, literalmente, que al ser rico y famoso él podía hacer lo que quisiera con las mujeres: “ puedes hacer lo que quieras. Cogerles por el coño (grab them by the pussy). Lo que quieras”. Pero donde todavía aparece más la misoginia es con aquellas mujeres que además son poderosas.

“Ariana Huffington is unattractive, both inside and out. I fully understand why her former husband left her for a man – he made a good decision”.
Ariana Huffington no es atractiva, ni por dentro ni por fuera. Comprendo totalmente que su exmarido la dejara por un hombre – Tomó una buena decisión.  — @RealDonaldTrump 18/8/2012

La colección de citas machistas de Donald Trump es infinita, se pueden consultar algunas aquí [inglés] o aquí [español].

5. Llamamiento a las clases medias frustradas

Trump es el anti-stablishment, poco importa que en realidad sea parte de la élite del país, con una fortuna estimada por Forbes en más de 3.700 millones de dólares. Su discurso vende su defensa de la clase media, azotada por la crisis y la globalización que llevó a las empresas a Asia en busca de mano de obra barata. Este punto podría ser asumido por prácticamente cualquier partido socialdemócrata o de izquierdas. Aunque, también y cada vez más, por el nuevo – y viejo- fascismo que recorren el mundo.

“Americans want great schools for their children, safe neighborhoods for their families, and good jobs for themselves. These are just and reasonable demands of righteous people and a righteous public. But for too many of our citizens, a different reality exists: mothers and children trapped in poverty in our inner cities; rusted out factories scattered like tombstones across the landscape of our nation; an education system flush with cash, but which leaves our young and beautiful students deprived of all knowledge; and the crime and the gangs and the drugs that have stolen too many lives and robbed our country of so much unrealized potential. This American carnage stops right here and stops right now”.
Los americanos –estadounidenses– quieren buenas escuelas para sus hijos, barrios seguros para sus familias y buenos puestos de trabajo para sí mismos. Son demandas justas y razonables de un pueblo honrado. Pero, para muchos ciudadanos, la realidad es muy diferente: madres e hijos atrapados en la pobreza en nuestros barrios más deprimidos; fábricas oxidadas y esparcidas como lápidas en el paisaje; un sistema educativo lleno de dinero pero que deja a nuestros jóvenes y hermosos alumnos carentes de conocimientos; y el crimen, las bandas y las drogas que tantas vidas han robado y tanto potencial han impedido hacer realidad. Esta carnicería termina aquí y ahora. — Discurso presidencial de Donald Trump, 20 de enero de 2017.

El problema surge cuando solo va dirigido a los blancos de clase media, y entonces, busca enfrentarlos con los inmigrantes y los trabajadores que no tengan su sello de identidad 100% estadounidense approved by Donald Trump. Y esto nos lleva al siguiente punto, el hipernacionalismo.

6. Nacionalismo y obsesión ante un complot

Si hay una máxima en las ideologías de corte fascista esa es el hipernacionalismo. La crítica del extranjero y el racismo van unidas a una idea de nación por encima de las demás a la que hay que proteger por encima de todo. Los demás son enemigos potenciales. Además de los latinos como enemigos internos, Trump cuenta con China y los musulmanes como antagonistas. En ese marco del padre protector, que analizaría George Lakoff, Donald Trump es el defensor de América –Estados Unidos–.  De hecho, el ya presidente llegó a asegurar que si no ganaba se trataría de un complot para derribarlo a través del fraude electoral.

“From this day forward, it’s going to be only America first, America first. Every decision on trade, on taxes, on immigration, on foreign affairs will be made to benefit American workers and American families. We must protect our borders from the ravages of other countries making our products, stealing our companies and destroying our jobs. Protection will lead to great prosperity and strength. I will fight for you with every breath in my body and I will never ever let you down”.
Desde hoy, va a ser solamente América primero. Cada decisión en comercio, en impuestos, en inmigración, en política exterior, será tomada para beneficiar a los trabajadores y familias americanas. Debemos proteger nuestras fronteras del saqueo de otros países que fabrican nuestros productos, roban nuestras empresas y destruyen nuestros puestos de trabajo. La protección nos llevará a la prosperidad y la fuerza. Lucharé por vosotros con cada aliento de mi cuerpo y nunca os decepcionaré. — Discurso presidencial de Donald Trump, 20 de enero de 2017. Transcripción comleta.

“We can’t continue to allow China to rape our country”. — 1 de mayo de 2016.
No podemos permitir que China continúe violando a nuestro país.

Siguiendo la línea de la búsqueda del enemigo llegamos la última medida de Trump, que ha levantado una enorme polémica internacional, pero también judicial. Se trata del veto a refugiados de siete países musulmanes.  Los ciudadanos de Libia, Irán, Irak, Siria, Somalia, Sudán, y Yemen no pueden entrar en el país. La Casa Blanca asegura que se trata de proteger a EE.UU. del terrorismo islamista, pero los terroristas del 11-S, por ejemplo, eran de Arabia Saudí, de Emiratos Árabes, del Líbano y de Egipto. A los ciudadanos de estos países no se les ha prohibido la entrada y, de hecho, muchos mantienen importantes relaciones económicas con Estados Unidos. Y este punto, además de llevarnos a la característica del “enemigo a la vez demasiado fuerte y débil”, nos lleva al principio de culto a la guerra.

En su primera semana en el Despacho Oval, Donald Trump también ha dado 30 días al ejército para llevar a cabo “operaciones militares conjuntas y agresivas” con el objetivo de “aplastar y destruir” al ISIS.

7. Elitismo popular y populismo cualitativo

Es evidente que Trump no ha accedido al poder por la fuerza, sino a través de elecciones libres y democráticas, así que el principio de jerarquía elitista no es totalmente necesario. Pero si que existe una suerte de elitismo entre los ciudadanos blancos de clase media frente al inmigrante, incluso frente a los que no piensan como él. Se trata de otra característica del fascismo eterno.

“How stupid are the people of Iowa?” — Noviembre de 2016 (Donald Trump se preguntaba por lo estúpida que era la gente en Iowa por creer a su rival de partido, Ben Carson).

Como showman y usuario intensivo de redes sociales también presenta ciertas opiniones favorables como “la voz del pueblo” frente a los representantes democráticamente elegidos. Él es el líder que interpreta la voluntad del pueblo, no necesita más.

“Today we are not merely transferring power from one administration to another or from one party to another, but we are transferring power from Washington, D.C. and giving it back to you, the people”.
Hoy no solo estamos traspasando el poder de un gobierno a otro ni de un partido a otro, sino que estamos transfiriéndolo de Washington, D.C. a ti, al pueblo americano. Discurso presidencial de Donald Trump, 20 de enero de 2017.

8. Neolengua

Haciendo referencia a la neolengua que George Orwell creó para 1984, esta se adapta al mundo de la post-verdad. Es decir, la circunstancia en la que los hechos objetivos son menos importantes para la opinión pública que las emociones y las creencias personales. Trump basó su campaña en un conjunto de medias verdades que, sin embargo, algunos de sus votantes parecían querer creer. No importaba que el periodista de turno hiciera un fact check que lo desautorizara. Pues bien, la última novedad en esta neolengua está en los “alternative facts”, literalmente “hechos alternativos”.

La consejera del presidente, Kellyanne Conway, bautizó como “alternative facts” la versión del secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, cuando aseguró que la ceremonia presidencial fue la más seguida de la historia, después de que este fuera preguntado por la escasez del público. Durante una entrevista en televisión, Conway aseveró que Spicer dio “hechos alternativos” a la versión de la prensa, mientras el periodista aseguraba que en realidad era mentira, y fácilmente demostrable la escasez de público, ella insistía en esa versión alternativa, ya que es complicado contar el número de personas asistentes y, por lo tanto, no se puede asegurar si es cierto o falso, defendía.

Trump ha dejado atrás el policorrectismo tradicional en la política estadounidense para emplear un lenguaje directo, insultante y agresivo con el que atacar al adversario y a la vez seguir el lenguaje habitual de los reality-shows, acostumbrados a la gresca. Una suerte de espectacularización política unida a las medias verdades y un tono soez.

Para comprobar hasta qué punto las actitudes autoritarias de Trump despiertan aversión entre los funcionarios estadounidenses, se ha creado una “resistencia online” con cuentas no oficiales pero de alguna manera unidas a las oficiales, como en el caso de la Nasa o de los Parques Naturales, en las que aseguran que allí podrán continuar compartiendo aquella ciencia e información que en las cuentas oficiales no podrán.

No podemos olvidar tampoco que el control del sistema judicial es fundamental en este tipo de ideologías. Hace solamente unos días, Trump llevó a cabo la destitución de la fiscal general de EE.UU. después de que ordenase no defender el veto migratorio.

¿Obedece Donald Trump a la inercia del Ur-fascismo? Vivimos apenas unas semanas de su Gobierno y estos son los hechos. Las conclusiones, de cada uno.

Ángel Vila

Ángel Vila

Vigo (España). Graduado en Periodismo por la USC. Máster en Comunicación Política (UCM). Investigador de opinión pública y efectos de los medios de comunicación en la política. Ha trabajado en Faro de Vigo como redactor y editor multimedia. Ver el perfil de Ángel Vila Lago en LinkedIn
Ángel Vila