Efecto político de la crisis: España 20-D

En España existe un alto nivel de desafección con la política, los partidos y sus líderes. Síntoma de un país con problemas económicos que ha afectado a una gran parte de la población. El próximo 20 de diciembre (20-D) tendrán lugar las elecciones generales en las que se conocerá el nombre del nuevo presidente del Gobierno. ¿Influirá la situación económica en el resultado electoral?

El comportamiento político en toda la sociedad se ve afectado por componentes externos como la dimensión económica. El voto es uno de sus resultados. ¿Cómo se puede prever la actitud frente a la economía de los “futuros líderes”? La teoría política habla de sentimientos de eficacia, compromiso, deber cívico, etc.

Albert Rivera, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Mariano Rajoy son cuatro líderes que se disputan con sus partidos la presidencia del Gobierno. ¿Qué transmiten a sus ciudadanos en términos de confianza económica?

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En España existen diferentes organismos encargados de estudiar la opinión pública. Hay uno que destaca sobre todos los demás: el CIS —Centro de Investigaciones Sociológicas—, institución dependiente de la Presidencia que elabora estudios con importante periodicidad. En uno de esos estudios, el Barómetro, está la pregunta sobre la percepción económica.

El CIS le pregunta a los encuestados si considera que en la actualidad la situación económica es mejor o peor que hace un año y si, en el siguiente, mejorará, empeorará o se mantendrá igual. A partir de valoraciones a dichas respuestas se producen reflexiones interesantes, sobretodo en periodo preelectoral. Convirtiéndose en un insumo de la planeación estratégica de campañas, tanto para diseñar mensajes como para definir la agenda de los partidos y por supuesto de los medios (agenda setting).

Antes de llegar al 20-D (día de las elecciones) veamos un repaso por lo que ha ocurrido desde 1978 —cuando se dio la transición de la dictadura a la democracia— a la actualidad (2015), a la hora de los españoles valorar su economía.

Desde la transición hasta el presente año, en general, los españoles han apreciado las dos crisis económicas que han sacudido la economía en las últimas cuatro décadas, incluso se han anticipado a ellas. La valoración prospectiva por la situación económica fue especialmente negativa entre 1988 y 1994 y desde 2002 a 2014.

A comienzos de los años 90, la economía española sufrió un periodo de recesión que dio lugar a un aumento desempleo, una caída de la inversión empresarial y el aumento de deuda pública. Era la última legislatura de Felipe González y los ciudadanos encuestados mostraron su preocupación por la situación económica. Así, entre enero de 1990 y febrero de 1994 se pasó de un 12 por ciento de personas que decían que la economía en un año sería “peor” a 37 por ciento en octubre de 1992.

En la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, de nuevo los españoles se anticiparon a la segunda crisis económica que ha afectado a España. Esta dio comienzo oficialmente en 2008, y antes de que el Gobierno lo reconociese, los españoles señalaron que la situación económica sería peor en un futuro próximo. Así en febrero de 2006, el 31,1 por ciento decía que la economía sería “peor” frente a un 11,8 por ciento que la pronosticaba, “mejor”.

En el período reciente, el optimismo económico empezó a aumentar desde febrero de 2012, en esta fecha el 18,2 por ciento decía que la economía mejoraría en el año siguiente, el 19,5 en febrero de 2014 y el 28 por ciento el mismo mes en 2015. Paralelamente, el pesimismo ha descendido como es lógico en esos tres años: 34,2 por ciento, 28,6 y 14,4 respectivamente. [1]

Pero, ¿quiénes son estas personas que se han mostrado optimistas en la época reciente con la recuperación de la economía?, ¿a qué partido votan? El recorrido realizado y estudios comparativos más detallados a partir de barómetros del CIS nos permiten elaborar un perfil general con las características más recurrentes de dicho sector de la población:

Perfil de los optimistas con la situación económica [2]

1. Se alejan de la izquierda, son de ideología conservadora, simpatizantes y votantes del Partido Popular. Ideológicamente se sitúan especialmente en el centro. Se presentan mayoritariamente como conservadores (el 17,9%), seguido por un 14,3 que se reconoce liberal.

2. En unas supuestas elecciones generales, afirmaron que votarían por el Partido Popular (27,6%) y por Ciudadanos (15,5%). En cuanto a la simpatía, el 29,3% reconoció sentir simpatía por el primero y coherente con ello, el 49,7% de este grupo reconoció haberle votado.

3. También son optimistas con la situación política, el 45,6 por ciento afirma que mejorará a un año.

4. En cuanto a su situación personal la mayor parte está casada (concretamente el 55,3 por ciento) y son fundamentalmente personas que trabajan (el 43,9 por ciento). En cuanto a su edad, cerca del 50 por ciento —el 47,3%— tiene más de cuarenta años.

A modo de conclusión y en términos electorales, vemos que: quienes creen que la crisis económica tiene tendencia a mejorar, mayoritariamente, se alejan de la juventud. Son de ideología conservadora y defienden no sólo la gestión económica sino la gestión política del Partido Popular.

En un mismo ciclo, quienes se sienten conformes con la gestión del PP son sus mismos votantes quienes, al parecer, episodios de corrupción, entre otros, no han cambiado su percepción, pues volverían a respaldar a su partido la próxima elección. Con una tendencia demostrable de inclinarse también por Ciudadanos.

Por lo tanto y en términos electorales, según esta realidad, es conveniente que el discurso económico de los populares en cabeza de Mariano Rajoy, actual Presidente, deba seguir siendo la piedra angular de la campaña. Ya no para adherir nuevos votantes sino para dar seguridad a su fiel e histórico electorado.

En cuanto a los demás partidos —PSOE, Podemos y Ciudadanos— deben ser coherentes con la percepción de la ciudadanía y su optimismo, prudente pero creciente, de la recuperación de la economía. Según los estudios recientes del CIS, para los españoles la situación económica de España está mal, pero ha estado peor. Será por tanto más útil, a efectos de elaborar un mensaje de mayor impacto, que se le dé preponderancia a otros temas, como los sociales, o temas particulares de colectivos que han podido sentirse excluidos del discurso del partido de gobierno.

En términos generales, el efecto político de la crisis económica ya determinó decisiones política y causó los estragos que tenía que causar. En la actualidad se asume como un pasado desafortunado pero en la cabeza de los españoles hay nuevas preocupaciones que se estarían dejando de lado. Para conocerlas, el CIS ofrece en sus mismos barometros la respuesta a la pregunta por el MIP (Most Important Problem), el problema más importante de España, estudio sociológico que sería útil que los asesores de las campañas revisen y recojan en su estrategia para la carrera por la presidencia del gobierno y la futura agenda partidaria.

Ev.ec78-2015

 

Los interesados en conocer el estudio en profundidad pueden contactar a la autora escribiendo a aliciapenaranda@politizen.info

[1] Datos barómetro CIS. 

[2] Cifras extraídas de análisis propio utilizando el programa de análisis estadístico SPSS.

 

 

Alicia Peñaranda
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Alicia Peñaranda

Colombiana. Politóloga, magíster en Comunicación Política Universidad Complutense de Madrid. Consultora de Comunicación y Política, impulsa desde España, formación e innovación en campañas y gobiernos. VICTORY AWARD (Washington, 2012 y 2015). aliciapenarandaf@gmail.com y @aliciapenaranda
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