El cambio espumoso de la ola verde en Colombia

A poco más de tres semanas para las elecciones de 2010, el panorama político en Colombia era sorpresivo. El candidato elegido como sucesor del presidente más popular en la historia del país estaba en serios aprietos y no sabía cómo imponerse a la coalición de dos académicos y exitosos alcaldes que lo superaban en todas las encuestas.

Foto Ola Verde 2 (cc Sergio Fajardo Valderrama)
Foto: Sergio Fajardo Valderrama

Un artículo publicado por la revista colombiana Semana el 8 de mayo de 2010 presentaba los resultados de una encuesta en donde el panorama, a días de las elecciones, era confuso e intrigantemente novedoso.

Después de dos elecciones en donde el candidato y luego presidente, Álvaro Uribe, ganó con más del 50% de los votos en la primera vuelta, los candidatos veían que (como en 1994 y 1998) las elecciones necesitarían una segunda vuelta. Pero, a diferencia de esas ocasiones, aquí uno de los protagonistas no era un político tradicional, era Antanas Mockus, un académico que transformó Bogotá y llegaba impulsado por una popularidad sin precedentes entre los jóvenes y miembros de lo que en Internet se conoció como la Ola Verde.

Esta historia se comenzó a escribir a inicios de 2010, luego de un proceso de selección primario entre los tres alcaldes de Bogotá (Antanas Mockus, Enrique Peñalosa y Luis E. Garzón) al que luego se unió Sergio Fajardo (ex alcalde de Medellín).

Una vez elegida la fórmula Mockus-Fajardo, a 92 días de la primera vuelta, las encuestas le daban el 1% de favorabilidad. A partir de ahí fueron alrededor de 80 días en los que el fenómeno verde tomó Colombia por sorpresa.

Durante esos meses de correría política los mensajes fueron cargados de símbolos que hicieron de la transmisión del mensaje un ejercicio más sencillo, más práctico y mucho más accesible a los colombianos que estaban interesados en oírlos. Aunque fueron muchos creados y popularizados a través de las redes sociales, al final fueron tres los que saltaron a la vista.

El primero fue el girasol, que se convirtió en el emblema del Partido Verde, y que buscaba demostrar la importancia de un nuevo mañana en la política colombiana. El otro, mucho más sugestivo, fue la clave entorno de la que se construyó la campaña: el lápiz. Con él se buscaba explicar que la salida a los problemas de Colombia era un país con educación, con respeto por la ley y no con sangre.

El último fue una frase: No todo vale. La intención de fondo era responderle a las acciones del gobierno del presidente Uribe, que para obtener los objetivos que había prometido en campaña, se recorrieron caminos al menos sospechosos. Bajo el amparo de ese símbolo se sustentó la segunda propuesta de la campaña: la defensa de la vida y de la diferencia del otro

Tres ideas básicas sobre las que se construyó esta campaña y que durante 90 días levantó apoyos de personas que antes no se habían identificado con otras opciones de gobierno. Fue un ambiente que le recordó al país el movimiento ciudadano que en 1990 impulsó el cambio de la Constitución de un país en guerra y que en ese momento estaba, además, azotado por la violencia de los carteles del narcotráfico.

Al igual que en ese momento, un grupo importante de jóvenes, en esta oportunidad denominados los ‘primovotantes’, se movilizó detrás de las banderas independientes de los Verdes y se pusieron detrás del volante del movimiento. Diseñaron una poderosa campaña en las redes sociales Twitter y Facebook, donde Mockus pasó de 100.000 seguidores en marzo a más de 800.000 al final de la campaña en junio. (ZULUAGA, 2011)

Fueron un motor que parecía no tener límites y convirtieron al mundo digital en su campo de acción. Se utilizaron las herramientas digitales para hacer campaña en varias regiones de Colombia y muchos diseñaron publicidad e imprimieron materiales de su propio bolsillo con la única intención de apoyar a Mockus. Todo esto sin ser miembros del Partido Verde.

Fue una campaña que a través de estas estrategias quiso transmitir la imagen de horizontal, transparente, joven y cooperativa para con ella contrarrestar los valores del ‘todo vale’.

La Ola creció y a 47 días el porcentaje de favorabilidad en las encuestas subió hasta el 20%. Diez días después alcanzó su pico en 38%, ya por encima de Juan Manuel Santos, el candidato seleccionado por el gobierno de Álvaro Uribe. A nueve días de las elecciones de primera vuelta bajaron a 32% y ahí vino el desastre.

Ante la preocupación que generaron los números, la campaña de Juan Manuel Santos dios un timonazo construido sobre de tres factores: la participación en la campaña del muy popular presidente en ejercicio Álvaro Uribe, los errores cometidos en la transmisión de las ideas por parte del mismo Antanas Mockus y una trabajo de los medios de comunicación en donde cada una de esas equivocaciones fueron magnificadas.

Al final llegó el 30 de mayo, fecha de las elecciones presidenciales en primera vuelta, y los resultados sorprendieron… negativamente. El candidato Santos dobló en votos a Mockus, los votantes jóvenes, que tanta admiración despertaron por su creatividad en Internet, no acudieron en masa a votar y la maquinaria política de las fuerzas tradicionales se hizo sentir. Si a estas ideas se suma el hecho que el mensaje del Partido Verde en el discurso de esa noche se convirtió en motivo de burlas políticas por su improvisación, la campaña ya estaba terminada, sin importar que aún faltaran varias semanas para la segunda vuelta electoral.

 

GUTIERREZ R., Juan D. (2011) La Ola Verde según Mockus. La Silla Vacía. http://lasillavacia.com/historia-invitado/22583/lalo1981/la-ola-verde-segun-mockus

ZULUAGA, Jimena (2011)La Ola Verde: nuestro primer simulacro de revolución digital. http://blognuso.com/2011/04/08/la-ola-verde-nuestro-primer-simulacro-de-revolucion-digital/

Jairo Dario Velásquez

Jairo Dario Velásquez

Comunicador, con formación magistral en comunicación política y relaciones internacionales, además de especialización en estrategia política. Experiencia como periodista y editor en medios impresos y digitales; y como profesor e investigador universitario.
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