El CIS de entreguerras | ABRIL 2017

Para. Respira. No hay elecciones. Es un buen momento para analizar el timming de la agenda pública, la mediática y la política. El CIS de abril, con contenido bastante jugoso, nos ayudará a hacernos una breve composición de lugar con respecto al ritmo al que respira nuestra sociedad y la vida política. Los partidos están en entreguerras, veamos cómo se quieren posicionar.

Empecemos con el paro

Según la más que manida pero siempre útil teoría de las agendas, en España existen una serie de problemas estructurales que acaban por moldear la agenda pública: Paro y problemas de índole económica principalmente. Bien. Pero, a pesar de que la teoría de la Agenda Setting sugiera la transferencia de los temas de agenda pública a los medios, lo cierto es que el paro (principal preocupación y problema para los españoles) no es ni de lejos el tema más recurrente en las portadas de los diferentes periódicos. ¿Por qué? Básicamente porque no vende tantas portadas como un escándalo de corrupción, aunque afecte tanto o más a la sociedad. ¿Quiere decir esto que no exista o no sea un problema de primer orden? Para nada. Y es que, aunque por los medios no recibamos tanta información sobre el empleo, la población lo vive como prioritario y así lo transmite en las encuestas de opinión. Tal y como refleja el Teorema de Thomas: «Si las personas perciben las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias».  Ejemplo práctico:

Un país está inmerso en una guerra civil en la que dos etnias se disputan el poder económico. Un día la guerra termina, pero no es posible comunicárselo a los habitantes de una pequeña isla de este Estado, en la cual los miembros de las dos etnias enfrentadas continuarían combatiendo, ignorando la nueva definición de realidad.

Por mucho que el Gobierno en su agenda política trate de suavizar el discurso sobre el empleo y los medios lo reflejen de esta forma, si la población lo sigue percibiendo como real, lo seguirá transmitiendo como tal. Es decir, que mientras las personas afectadas por el desempleo, sigan viendo cómo las oportunidades de conseguir un trabajo con buenas condiciones se desvanecen, seguirán percibiendo el problema como global, por mucho que medios y líderes traten de comunicar un discurso diferente. ¿Solución política para este problema? Nada fácil. Reducir el paro y mejorar las condiciones laborales, más allá del discurso.

Pero… si en el último CIS la preocupación por el paro ha bajado a niveles de 2008

Efectivamente, pero esa lectura es demasiado simple. Habría que hacerse unas cuantas preguntas con respecto a esta realidad. ¿Cuál es igualmente el porcentaje de encuestados que perciben el paro como primer problema y en favor de qué problema baja la preocupación por el desempleo? ¿Ha afectado de forma directamente proporcional este cambio a la estimación de voto a los partidos políticos? Respondamos de forma pausada, con los datos sobre la mesa, a estas cuestiones fundamentales.

1. La relación entre el paro y la corrupción política en las agendas pública y personal

Con respecto al paro y a la corrupción, se observa una coincidencia entre las tendencias de las agendas pública (personas que lo consideran un problema de Estado) y personal (personas que lo consideran un problema propio). Vemos cómo se da una cierta relación entre el descenso en la preocupación por el paro y el aumento de la preocupación por la corrupción. Además, hay que tener en cuenta el problema del Time Lag con respecto a la corrupción, esto es,
el tiempo en el que un tema pasa a ser interés para la agenda pública desde su aparición. Las encuestas para este último barómetro se han producido antes de que la “Operación Lezo” se hiciese pública, por lo que esta todavía no ha tenido la repercusión que, probablemente, tendrá en mayo sobre la agenda pública y la preocupación por el paro, que seguramente vuelva a descender en favor de la corrupción. Además, no podemos olvidar que en situaciones críticas o excepcionales, los individuos identifican sus problemas con los problemas de Estado. Es decir, que además de las subidas en la preocupación, hay que tener en cuenta la coincidencia entre ambas agendas para percibir un potencial momento de crisis. 

Por eso, aunque si es cierto que el porcentaje absoluto de personas que consideran el paro un problema principal en el Estado, la bajada es moderada y se mantiene esa coincidencia de la tendencia seguida por el porcentaje de personas que lo consideran un problema propio (también con la corrupción), por lo que la situación crítica es un hecho y una realidad que no deja de estar patente en la agenda pública, ergo es utilizada en ciertos discursos políticos en función de las afinidades mostradas en la agenda pública, tal y como se mostrará a continuación.

2. Preocupaciones de los españoles e intención de voto

Que un tema sea principal en los medios provoca que los partidos traten de establecer su agenda en función de la agenda mediática. No obstante, los partidos clásicos de Gobierno trabajan electoralmente alrededor de los problemas estructurales de la agenda pública, puesto que su resolución les ayuda a ganar la credibilidad del electorado. El partido de Gobierno suele buscar estrategias que alejen a la opinión pública de los problemas que señalan directamente su gestión (en el caso de España los escándalos de corrupción o Cataluña), que son señalados en la agenda mediática.

Por estas razones, se da un fenómeno interesante sociológicamente hablando y es la coincidencia entre la escala de preocupaciones de los votantes y potenciales votantes de un partido con la agenda que maneja ese mismo partido. Pongamos por caso a los votantes del Partido Popular y el CIS de abril.

Podemos observar como para el votante del PP la percepción del paro como un problema está por encima de la media del resto de votantes, por lo que el discurso del partido está fundamentado principalmente en la lucha contra el desempleo y la salida de la crisis (ahí está su potencial), mientras que con respecto a la corrupción, el porcentaje de votantes preocupados está por debajo de la media del total. Es decir, que la información relacionada con la corrupción no afecta tanto a la preocupación de sus votantes como, por ejemplo, a la de los de Ciudadanos, cuyos votantes preocupados por la corrupción superan el 50 %. Por esta razón se explica también (como ha sucedido en este barómetro de abril) que cuando se da un aumento en la preocupación por la corrupción entre los votantes del PP durante una serie temporal concreta, se de un transvase de intención de voto del PP en favor de Ciudadanos. 

El PSOE, a pesar de tener serios problemas de organización interna y liderazgo, no cede su posición ante Podemos

En conclusión, y para poder analizar con cautela toda esta información, existen dos ejes o variables políticas fundamentales que se pueden tener en cuenta. Una afecta a las fluctuaciones entre el voto al PP y a Ciudadanos en relación a la percepción de la corrupción como problema fundamental, y otro en relación a las preocupaciones del votante del PSOE desencantado, potencial votante de Unidos Podemos.

1. Como se ha podido observar en períodos de campaña electoral, en los momentos en los que la preocupación por la corrupción aumenta para los votantes (especialmente los no consolidados del PP), Ciudadanos recupera un importante nicho de votos del centro derecha. Por contra, cuando este discurso de la corrupción se desinfla, el PP recupera drásticamente un apoyo que había sido cedido a la formación naranja y que también procede, en parte, de la abstención.

2. En el caso de la disputa en el espectro político Podemos – PSOE, el discurso del partido de Pablo Iglesias sigue centrado también en temas de corrupción, de luchas internas del rival y de situar una frontera dicotómica en un eje arriba – abajo; gente normal – casta (o trama) que no acaba de convencer en absoluto al votante indeciso del PSOE, partido que, a pesar de tener serios problemas de organización interna y liderazgo, no cede su posición ante Podemos. Es probable que si ahora que estamos lejos de una importante cita electoral Podemos centrase su agenda política en consonancia con los problemas percibidos tanto por el votante del PSOE (donde el paro alcanza el 80 %) como por los abstencionistas, la percepción del elector de centro izquierda tanto del partido morado como especialmente de su líder, no sería tan negativa.

Probablemente la “batalla” más visible en este período de entreguerras esté en la izquierda. Podemos tiene ahora desde las instituciones la posibilidad de hacer atractivo su discurso y sus propuestas parlamentarias para ese votante de izquierda y centro-izquierda (equivalentes en la escala ideológica del CIS al 3, 4 y el 5) que percibe demasiada tensión entre los partidos de su espectro político y pocas propuestas con respecto a sus principales preocupaciones (para el 76,2 % de los votantes de izquierda situados en el 4 de la escala del CIS, el problema más importante es el paro, el valor más alto de entre todo el espectro político), especialmente el paro y los problemas de índole económico.

 

Cruce entre los principales problemas del Estado y la escala ideológica del encuestado | CIS abril 2017
Cruce entre los principales problemas del Estado y la escala ideológica del encuestado | CIS abril 2017
Sergio Casal
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Sergio Casal

Asesor en Comunicación Institucional at Diputación de A Coruña
Oleiros (España). Periodista (USC), especializado en Estudios Avanzados de Comunicación Política (UCM). Actualmente, asesor de Comunicación en Diputación de A Coruña y estudiante de Ciencia Política y de la Administración (UNED). Escríbeme a sergio.casalf@gmail.com
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