El fin de ciclo del PSOE, un callejón sin salida

El PSOE se lo juega todo el 26J ante una clara posibilidad de marginación electoral o de fin de ciclo con el adelantamiento por la izquierda de Unidos Podemos. El Partido Socialista Obrero Español ha sido desde la Transición el partido hegemónico en la izquierda y ha usado esa posición para desplazar de forma reiterada al resto de contendientes de este lado del espectro político  —Partido Comunista, primero; Izquierda Unida, después—.

Las peculiaridades del sistema electoral, principalmente la división en circunscripciones muy pequeñas que, sin embargo, deciden un buen puñado de escaños, han sido uno de los motivos por los cuales los socialistas decidiesen orientar su relato al voto útil reflejado en la concentración de la izquierda alrededor de sus siglas para vencer a la derecha —históricamente unida en las del PP—. Pero el mapa político español ha mutado tan dramáticamente en los últimos cuatro años que resulta difícil reconocerlo. El PSOE, acostumbrado al relato del voto útil, al «vótame porque soy el menos malo», se encuentra ahora en un impasse.

Si en 2011 PP y PSOE acaparaban el 70% del voto, hace seis meses este porcentaje era de apenas el 50%. Y todo indica que este domingo será peor para los socialistas, que sufrieron su primer varapalo en las generales de 2011. A pesar de que el equipo de comunicación del PSOE abogue por “salir a ganar”, lo cierto es que el sorpasso de Unidos Podemos cada día se ve más cerca y habrá que estar atentos al suelo de voto de los de Pedro Sánchez, que también se juega su liderazgo para con la militancia de su partido. No parece posible una pasokización express ya que los socialistas todavía cuentan con una gran infraestructura e implantación fruto de décadas de trabajo y despliegue local, pero sí que padecen ahora su propia receta:

Pablo Iglesias, y parte de la izquierda que antes tenía pesadillas con el voto útil, ahora lo pide.

Estamos ante lo que amenaza en convertirse en un fin de ciclo, o al menos en un cambio de actores políticos. Lo que no consiguió la tercera vía, lo está consiguiendo ahora Podemos, que desde el populismo —no en su sentido peyorativo sino académico y de acción— consigue llevar un nuevo discurso y políticas a un Parlamento en Europa. La hegemonía de la izquierda a la izquierda de la difusa socialdemocracia. A pesar de los incómodos halagos de Iglesias al ex presidente Rodríguez Zapatero, con los que espera ganar votos donde los socialistas todavía dominan.

Se abre, por tanto, un momento difícil para el PSOE, un callejón sin salida a la vista. Parece difícil que el discurso de Sánchez (sólo el voto al PSOE asegura el cambio) con un optimismo que difícilmente esconde la tragedia, triunfe. Y lo que es peor, estas elecciones parecen haberse convertido en una derrota total para los socialistas, que pierden casi con cualquier resultado, teniendo en cuenta además el mensaje de las urnas al dejarlos terceros tras su pacto con Ciudadanos («las juventudes del PP», que decía el candidato socialista antes del 20-D). ¿Cuál es el escenario?

  1. El probable sorpasso significaría la pérdida de la hegemonía de la izquierda, del valor de voto útil y del dominio de la agenda.
  2. Pero además, si como pronostican varias encuestas, Unidos Podemos y PSOE rozan la mayoría absoluta, sin necesidad del apoyo de los independentistas en Cataluña, el PSOE pierde la escuda del no sumamos con Podemos que empleó hace 6 meses. Se verá obligado por tanto a ceder el liderazgo de la izquierda o a impedir un gobierno progresista en favor de uno de derechas. Y aquí el tercer problema.
  3. Si el PSOE no apoya a Unidos Podemos y permite un Gobierno del PP, ¿cómo explicará a su electorado el permitir que continúen las políticas de austeridad y recortes a las que se oponen?

Pedro Sánchez, a pesar de los intentos del aparato de su partido (las baronías, o el stablishment que dirían en EEUU) por la Gran Coalición (PP+PSOE), tampoco quiere favorecer un gobierno de Podemos. Está en un atolladero de difícil solución. ¿Y si el 20-D hubieran pactado con Podemos y logrado la abstención de los independentistas? El PSOE posiblemente no estaría ahora temblando.

Para finalizar, cabe destacar que la manida unidad de la izquierda parece fructificar como muchos predecían: en el liderazgo electoral. Parece tal su éxito —que lleva décadas practicando el PP— que ahora que la derecha está dividida en España, los populares también piden el voto útil ante Ciudadanos. Unidos Podemos o las mareas demuestran que 1+1 no suma, sino que multiplica.

Ángel Vila

Ángel Vila

Vigo (España). Graduado en Periodismo por la USC. Máster en Comunicación Política (UCM). Investigador de opinión pública y efectos de los medios de comunicación en la política. Ha trabajado en Faro de Vigo como redactor y editor multimedia. Ver el perfil de Ángel Vila Lago en LinkedIn
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