Gobierno Abierto: ¿Futuro o presente de la gestión pública?

Para nadie es un secreto que en los últimos años, la limitada calidad en la gestión de muchos de los gobiernos ha incentivado un alejamiento ciudadano que lastima a nuestras democracias. Sistemas que dejan mucho que desear con su supuesta transparencia y su rendición de cuentas generan un círculo vicioso donde la ciudadanía desafecta se aleja de sus instituciones y disminuye su participación política.

Gobierno Abierto para los ciudadanos
Gobierno Abierto para los ciudadanos. Ministerio TIC Colombia

Sin embargo, en los últimos años en la búsqueda por el restablecimiento de la confianza de los ciudadanos y la legitimización de las instituciones públicas, han surgido nuevos modelos y enfoques orientados a garantizar la transparencia. El Gobierno Abierto es una de estas iniciativas impulsada y adoptada por los gobiernos locales. Pero ¿qué significa realmente ser un Gobierno Abierto?

Según la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA), esta modalidad busca que “los gobiernos sean más transparentes, rindan cuentas y mejoren la capacidad de respuesta hacia sus ciudadanos con el objetivo final de mejorar la calidad del gobierno, así como la calidad de los servicios que reciben los ciudadanos.”[1]

Un Gobierno Abierto se concibe y se proyecta cercano a sus ciudadanos a través de las tecnologías de la información para la interacción social. Busca la plena comunicación bidireccional para el desarrollo compartido de soluciones a problemas públicos, fomentando el empoderamiento de la sociedad civil en la toma de decisiones y difundiendo la cultura de la corresponsabilidad.

Aunque es un término que podría parecer muy nuevo porque uno de sus principales ejes es el uso de herramientas de internet y medios digitales, realmente el concepto de Gobierno Abierto fue mencionado por primera vez, según Gascó (2014), por “Wallace Parks que, en 1957, publica el artículo titulado The open government principle; Applying the right to know under the constitution” en el que según lo explicado define la importancia de que el gobierno rinda cuentas a la ciudadanía y ponga a su disposición la información gubernamental[2]. (p. 12)

Para la década de los 70’s, la influencia llega a Europa y países como Dinamarca, Noruega, Francia y Holanda aprueban leyes equivalentes a la Freedom of Information Act (FOIA) de Estados Unidos firmada en el año de 1966.

El crecimiento en el uso del internet, la creación de redes sociales, la evolución de los medios de comunicación para transmitir la información del mundo a través de medios digitales y el uso de plataformas on line para la comunicación desde las instituciones y la política, entre otros muchos surgimientos en éstas últimas décadas, ha llevado a la evolución en el concepto de Gobierno Abierto acuñado en el pasado.

Sin embargo, la esencia no ha cambiado:

“Acceso a la información y a la libertad de información, a leyes sobre secretos oficiales y a la posibilidad de poder obtener información sobre las actividades gubernamentales, perspectiva que va unida a la promoción de leyes sobre el derecho de acceso a la información pública y sobre la transparencia” (Ibid., p.13).

Así, cada vez son más los países que se unen a este modelo de gobernar. En 2009, el presidente Barack Obama lanzó el Memorándum para los jefes de los Departamentos Ejecutivos y Agencias[3] de su gobierno, titulado Transparencia y Gobierno Abierto, en el cual evidenciaba su “compromiso por crear un nivel sin precedentes de apertura en el gobierno.” Este memorándum hablaba de tres ejes para fortalecer la democracia y promover la eficiencia y la eficacia en el gobierno:

  • Transparencia
  • Participación
  • Colaboración

Esta acción por parte de Obama dejaba claro el hecho de que la implementación del modelo de Gobierno Abierto en su gestión iba más allá de una simple política pública o de una reivindicación del gobierno[4] (Osborne & Gaebler, 1992)

En septiembre de 2011 surge la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA), impulsada por ocho países fundadores: Brasil, Estados Unidos, Filipinas, Indonesia, Noruega, Reino Unido, Sudáfrica y México, siendo este último el que asumió en la 69 Asamblea General de las Naciones Unidas la Presidencia de la Alianza. A la fecha, la AGA ha logrado la incorporación de 64 países de los 5 continentes, donde existe una relación de colaboración entre gobiernos y sociedad civil para desarrollar e impulsar políticas de gobierno abierto.

España es uno de los países que ha realizado esfuerzos en la materia a partir de su incorporación a dicha Alianza. En 2012 presentó su I Plan de Acción, estableciendo las bases necesarias para convertirse en un Gobierno Abierto y en el 2014 se presentó el II Plan de Acción[5] con miras al periodo 2014-2016, donde se establece que hasta ahora el gobierno español ha logrado, entre otras cosas, mecanismos de control del ejercicio de actividades públicas y de rendición de cuentas y nuevas tecnologías al servicio de los ciudadanos.

Si bien tenemos que aceptar que el modelo no resolverá mágicamente todos los problemas que involucra una gestión pública, debemos reconocer que representa una ventana de luz a la opacidad con la que se mantienen muchas administraciones. Claro que el éxito de este modelo no es unidireccional, no depende sólo de la propia administración pública; el verdadero éxito depende del grado de implicación de la ciudadanía para observar, señalar, exigir y participar en la mejora del desempeño institucional y en la búsqueda de la permanente eficiencia y la calidad de las decisiones. Por lo cual podríamos cuestionar ¿de qué sirve convertirse en un Gobierno Abierto si los ciudadanos no explotan a fondo el empoderamiento que esta estrategia les brinda?

Sin duda, si de verdad como sociedad buscamos mejores gobiernos que efectivamente nos representen, entonces es momento de aprovechar las herramientas y la información que actualmente los gobiernos, que siguen las pautas del modelo en cuestión, están obligados a proporcionar a los ciudadanos. Convirtiéndonos así en una sociedad más activa, más conectada, más vigilante y más exigente con nuestros representantes.

Definitivamente el Gobierno Abierto deja de ser el modelo utópico del futuro en la gestión pública, para convertirse en el modelo del presente para recuperar la confianza de las cada vez más desencantadas y desafectas sociedades.

[1] La Alianza para el Gobierno Abierto.  Misión y objetivos.  Recuperado de: http://www.opengovpartnership.org/es/acerca-de/misi%C3%B3n-y-objetivos

[2]Gascó, M. ¿Qué es el gobierno abierto? (y qué no lo es). En Calderón, C (coord), Guía Práctica para Abrir Gobiernos. Manual de “Open Government” para gobernantes y ciudadanos (pp. 9-22). Recuperado en http://www.gobernaamericalatina.org/c/document_library/get_file?uuid=d30d9ded-ee65-4c1e-b634-ecb99cd8525a&groupId=47165

[3]The White House. Recuperado en: https://www.whitehouse.gov/the_press_office/TransparencyandOpenGovernment/

[4] Sandoval Almazán (2013). La larga marcha del Gobierno Abierto. Teoría, medición y futuro. México, D.F.: Instituto Nacional de Administración Pública, A.C.

[5] Ministerio de la Presidencia. II Plan de Acción de España. Recuperado en: http://www.mpr.gob.es/documents/c492-9364-iiplandeacci%C3%B3nopengovernmentpartnershipdef.pdf

Dora Huesca

Dora Huesca

Graduada de la UDLAP, miembro del equipo de
comunicación en el Gobierno Municipal de Puebla.
Máster de Estudios Avanzados en Comunicación Política en la UCM. Experiencia Gobierno Abierto y Transparencia
Dora Huesca