La derecha en Catalunya: ¿Por qué PP y CiU parecen tan diferentes?

Si comparamos las ideas políticas y económicas, los programas en materia social o las acciones de gobierno, tanto el Partido Popular como Convergència i Unió son, a priori, partidos muy parecidos. Ambos se ubicarían en la derecha conservadora, católica y económicamente liberal -o neoliberal-, de hecho han pactado muchas veces juntos en el Parlament de Catalunya, sobre todo en medidas económicas y sociales. Sin embargo, además de la diferencia abismal en cuanto a número de votantes, viendo los datos de éstos en Catalunya, llama mucho la atención la distancia que hay en cuanto a la transversalidad en el tipo de votante, ideológicamente hablando, entre uno y otro. ¿Qué tiene de especial la sociedad catalana a la hora de votar por lo que, teóricamente, se entiende como “derecha”? ¿Por qué esas diferencias entre partidos en principio tan parecidos?

Para intentar responder, aunque sea parcialmente, estas cuestiones, primero analizaremos un gráfico que surge de relacionar la auto-ubicación ideológica de los encuestados y su intención de voto directo en el caso de que se celebrasen unas elecciones autonómicas en Catalunya. Aquí, las barras nos muestran los tipos de votante de cada partido por ideología. Aunque sólo se trate de un ejemplo, cabe decir que refleja unos datos que han sido más o menos constantes y significativos hasta hace pocos años. Precisamente por eso, he elegido estos datos del mes de junio de 2011, ya que el proceso soberanista todavía estaba en su fase de construcción -al menos en cuanto a institucionalización y juego partidista-, y todavía no había influido tan fuertemente en la polarización entre partidos a favor o en contra del proceso. No obstante, debemos tener en cuenta que la cuestión del catalanismo siempre ha marcado diferencias entre los partidos de ámbito autonómico y estatal.

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     Azul = “izquierda”

    Verde = “centro-izquierda”

     Gris = “centro”

     Lila = “centro-derecha”

     Amarillo = “derecha”

     Rojo: “sin ideología”

    Turquesa: “NS/NC”

 

Fuente: Elaboración propia. SPSS

Analicemos el gráfico: lo primero que se extrae es que CiU es -o era en ese momento de 2011- un partido muy destacado del resto en cuanto a potenciales votantes, y además muy transversal, mientras que el PP era un partido débil en cuanto a apoyo electoral y anclado en el centro-derecha y la derecha. Si tan sólo mirásemos estos datos, ¿se podría afirmar fácilmente que CiU es un partido “de derechas”? Observando la ubicación ideológica de los que apostarían por ellos, vemos que el centro-izquierda supera al centro-derecha y la izquierda a la derecha, en ambos casos por un margen significativo. ¿Por qué se da esto? En cualquier caso, comparándolo con el ámbito estatal, parece haber una primera respuesta bastante evidente: la consideración de lo que es “la derecha” en Catalunya no es la misma que en el resto de España.

Los orígenes y las percepcioes

Uno de los factores que explican este fenómeno es que CiU, a diferencia del PP, no es un partido que tenga relación alguna con el franquismo, ni a día de hoy ni en sus orígenes como formación. Es más, fue uno de los partidos que encabezó la lucha contra el régimen en Catalunya. El politólogo Iván Serrano hacía esta aclaración al respecto de esta diferencia en un reportaje para El Crític titulado ‘Revolució a l’esquerra’: “En nuestro país (refiriéndose a Catalunya) todavía se asocia ser de derechas con ser franquista y no demócrata […] Por tanto, nos encontramos con que una parte de la gente conservadora prefiere situarse en el centro del espectro político”. Precisamente, si miramos el gráfico, podemos ver cómo la mayoría de votantes de CiU aparece situada en ese espacio totalmente central, mientras que en el PP están por delante tanto el centro-derecha como la derecha.

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Mural a favor de la consulta del 9-N. Wikipedia.

 

Otros de los motivos que puede aclarar una parte de este hecho es que, tanto el catalanismo político tradicional, como su variante soberanista surgida en estos últimos años (y mayoritariamente independentista), son espacios políticos considerados mayoritariamente por los catalanes -y españoles- como de izquierdas. De hecho, si vamos a la historia del catalanismo, que como hemos dicho, siempre ha estado muy presente en el eje partidista a la hora de ubicar formaciones, veremos que sus raíces y valores son izquierdistas. Si bien es cierto que, hasta hace unos años, la base ideológica del movimiento era más discutible viendo hacia donde avanzó Catalunya mientras CiU y el “Pujolismoprácticamente lo hegemonizaban, también lo es que a día de hoy parece haber vuelto a virar hacia la izquierda. Los datos del Barómetro de Opinión Política del CEO (Centre d’ Estudis d’ Opinió de la Generalitat) así lo demostraban en la primera oleada de 2014: un ejemplo es que, de la población que se declaraba independentista, un 71,6% se consideraba de izquierdas, frente a un 21,2% que se situaba en el centro y sólo un 5,2% en la derecha.

Un proceso que lo resitua todo

Para ilustrar todavía mejor las contradicciones que ha provocado el proceso catalán sobre algunas de las ideologías que identificaban a CiU, el mismo barómetro mostraba que el conservadurismo era la posición ideológica con menor apoyo a la opción “Sí-Sí” (convertirse en un estado propio e independiente) de la consulta del 9-N con un 41%, mientras que el nacionalismo era la que tenía un porcentaje más alto, con un 89%. Aquí las preguntas que surgen son: ¿se auto-consideraban conservadores como tal en el 2014 los votantes de CiU? ¿Cómo se entiende el nacionalismo dentro de CiU? Respecto a la primera, el politólogo Lluís Orriols afirmaba en una entrevista tras las últimas elecciones municipales que “la población catalana siempre se ha auto-denominado más de izquierdas de lo que realmente es”, distinguiendo entre la ubicación ideológica y el signo de las políticas con las que estaban más de acuerdo, sobre todo en materia económica.

Por otro lado, ante la visión teóricamente nacionalista –que ahora podríamos llamar “procesista– del votante de CiU, el profesor de la Universidad de Barcelona Jordi Matas, en un artículo para El Crític, afirmaba lo siguiente: “los valores y el discurso ligados al proceso soberanista, la justificación de sus planteamientos y su forma de razonar las reivindicaciones lo sitúan claramente a la izquierda ideológica”. CiU ha abrazado y encabezado este proceso, y por tanto sus valores, junto a partidos de izquierda -menos el PSC-. Artur Mas incluso infringió la ley para celebrar la consulta –finalmente proceso participativo del 9-N-. Esto puede haber provocado una percepción en Catalunya que se aleja mucho de la que se tiene ante la derecha “unionista” reflejada en el PP. Esto hace pensar que la diferencia en Catalunya podría encontrarse, además de en la cuestión nacional -como es evidente, y más en los últimos años-, en las percepciones de las acciones de gobierno, en los discursos utilizados y en las actitudes ante determinados problemas, sobre todo los políticos.

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Artur Mas y Mariano Rajoy reunidos. Flick.com

 

Discursos y actos más allá del color político

Me voy a permitir acabar con un ejemplo sobre el tema de las consultas en Escocia y Catalunya, que siendo totalmente interpretable, me parece ilustrativo sobre las diferencias que intentaba explicar: para muchos catalanes, a día de hoy, Artur Mas se parece mucho más al presidente torie Cameron que Mariano Rajoy, y ninguno de los tres se puede considerar de izquierdas. Sin embargo, mientras los discursos de Mas y Cameron siempre se han centrado en cumplir una demanda prioritaria para una parte importante de sus ciudadanos, el de Rajoy se ha basado en el cumplimiento de una Constitución que no pasa por su mejor momento de legitimación por verse antigua, como parece que se ve también su partido en Catalunya. Tampoco las actitudes de intención de diálogo y voluntad política de un lado, frente a la intransigencia e inmovilismo del otro, parecen haberse percibido de la misma forma.

Todo esto quizás explica, en parte, por qué el PP catalán parece ir camino de desaparecer u ocupar un espacio residual en el mapa político mientras Ciutadans se empieza a ver como el partido destinado a hegemonizar la derecha unionista y contraria al proceso.  En cuanto a CiU, nos da claves para entender cómo, aun con un programa muy impopular en lo económico y social, sigue tan vivo como actor político en una Catalunya tan cambiante donde parece que hay que saber posicionarse muy bien en la tensión del eje nacional para sobrevivir.

 

 

Rodrigo de Miguel
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Rodrigo de Miguel

Palma de Mallorca (I. Balears, España). Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid. He realizado prácticas en los informativos de Televisión Española (delegación Catalunya) y actualmente en la sección local del diario Última Hora (Mallorca).
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