Jaime Rodríguez: un gobernador muy bronco

El pasado 7 de junio México celebró una de las más grandes (y costosas) jornadas electorales de su historia democrática. A nivel federal se llevó a cabo la elección de 500 diputados para la renovación del Congreso de Diputados, y a nivel local se disputaron 9 de las 31 gubernaturas y otros más de 1500 cargos estatales y municipales.

JR

Aparte de la trascendencia por el mero número de cargos públicos en juego, la jornada se vivió con especial interés debido a la aparición de candidatos independientes, gracias a las reformas constitucionales de 2012 y 2013 que reconocieron este tipo de candidaturas en los ámbitos federal y local. Y aunque sin duda esta reforma representa un avance en el sistema político mexicano, los requisitos impuestos podrían ser un gran obstáculo y mermar su inscripción. Por ejemplo, para registrar una candidatura ciudadana, se debe presentar la firma de un número de ciudadanos que representen un tanto porcentual (por lo regular entre el uno y tres por ciento dependiendo del tipo de candidatura) de la lista nominal en cuestión y se debe lograr sin ayuda de recursos públicos ni de medios de comunicación tradicionales, en un lapso de tiempo que puede ir de los 120 días para candidaturas a Presidencia de la República o hasta poco más de 40 para cargos locales. Ni que decir de las ridículas cantidades otorgadas por el Instituto Nacional Electoral (INE) a los candidatos independientes en comparación con las cuantiosas cifras otorgadas a los grandes partidos.

En la pasada jornada electoral muchas candidaturas fueron registradas como ciudadanas; sin embargo, uno de los procesos más seguidos fue el del estado de Nuevo León, donde Jaime Rodríguez “El Bronco” lo hacía por la gubernatura de aquel estado. Y no ganó las elecciones, más bien arrasó con ellas, obteniendo el 48.82% de los sufragios frente al 22.32% del Partido Acción Nacional (PAN) y el 23.85% del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Pero, ¿quién es “El Bronco” y por qué tanto éxito?

Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, mejor conocido como “El Bronco”, es nuevoleonés de nacimiento. Proveniente de una familia campesina de escasos recursos, incursionó al mundo de la política desde la universidad. Tras graduarse se afilió al Partido Revolucionario Institucional, donde poco a poco fue construyendo su carrera política. En el 2009 se lanzó como candidato del PRI para la alcaldía de García, un municipio de poco más de 140.000 habitantes que forma parte del área metropolitana de Monterrey, la capital de Nuevo León. Logró ganar con aproximadamente el 45% de los sufragios, y tomó posesión del cargo desde el 1 de noviembre de 2009.

Nuevo León es un estado afectado por la violencia del narcotráfico, y no se puede decir menos de muchas de sus ciudades. Al asumir la presidencia municipal, Rodríguez retomó el discurso ciudadano para corroborar que uno de los mayores problemas que aqueja a la ciudadanía es la inseguridad, así como la desconfianza que ésta tiene por los cuerpos de seguridad. Ante esto, el entonces alcalde tomó una de las decisiones más importantes en su administración: renovar completamente la estructura de seguridad pública.

Además de renovar los cuerpos policiales por la desconfianza de la ciudadanía, también decidió eliminar de la información institucional el número de emergencias (060); a cambio, Rodríguez Calderón proporcionó su número personal a través de tarjetas que él mismo repartía, además de darlo a conocer en el único espectacular de la ciudad, invitando a los ciudadanos a realizar las denuncias con él directamente. Lo más importante fue que él era quien recibía las llamadas o mensajes y se comunicaba con los ciudadanos directamente.

Esta nueva forma de gobierno creó un ambiente de confianza sin precedentes en la ciudad; los nuevos medios de comunicación como whatsapp, Facebook oTwitter se convirtieron en plataformas esenciales en la gobernanza de García, a través de los cuales los ciudadanos denunciaban desde actividades sospechosas de narcotráfico en su colonia hasta fallas en los servicios básicos como el alumbrado público.

Surgió el “Modelo García”

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Dicho modelo tenía tres pilares: seguridad, empleo y desarrollo social. Sin embargo, se basaba en la interacción del propio alcalde con sus ciudadanos a través de las redes sociales, incentivando la participación. La idea era clara: acabar con los problemas generados por el narcotráfico y la corrupción desde la gobernanza.

“La gente entendió, tomó el poder, entendí yo que yo era empleado del pueblo”

Siguiendo el Modelo García, “El Bronco” logró la regulación de los taxis, removiendo a 1.200 “piratas”; implementó el Programa Águila, a través del cual equipó a 700 mujeres con teléfono móvil y acceso a redes sociales para informar constantemente sobre los atropellos y posibles delitos de su barrio; utilizó las redes sociales para gobernar con el pueblo “todos los días publicaba qué piensan de tal tema y la raza me contestaba”; destinó 700 millones de dólares para la creación de 600 nuevas empresas; y consiguió ofrecer educación de calidad, capacitando a 1.200 maestros.

La campaña

El 14 de septiembre de 2014, al finalizar su período administrativo en García, decidió renunciar al partido en el que por años militó, y el 3 de diciembre del mismo año se registró como candidato independiente por la gubernatura de Nuevo León.

Su primer reto: reunir 103.000 firmas de ciudadanos que le avalasen como candidato. Cabe recordar que lo tenía que hacer sin poder usar la televisión o la radio para pedir el apoyo, sólo con recursos propios o donaciones, pero siempre respetando los límites impuestos por la Comisión Estatal Electoral de Nuevo León (CEE).

Después del exitoso modelo de uso de redes sociales en García para combatir el crimen organizado, “El Bronco” proyectó la campaña para su registro en Facebook, Twitter y YouTube.

Con su característico lenguaje coloquial, comenzó a pedir el apoyo en sus páginas sociales. Fidelizó a todos aquellos que escribieron mensajes de respaldo a su candidatura, los inscribió a una base de datos de simpatizantes dispuestos y motivados para virilizar el mensaje de “El Bronco” y participar en el Día D. Lo llamó ‘Programa Únete’. Dicho programa llegó a contar con 20.000 seguidores, a los que “El Bronco” llamó “soldados”, dispuestos a apoyar al candidato con la recolección de firmas y a difundir por sus propias redes el spot más famoso de esa campaña: Los rudos siempre te van a traicionar[1].

https://www.youtube.com/watch?v=m5C53VcamQM

“El Bronco” no sólo entregó las 103.000 firmas que le exigía la CEE, sino que su respaldo fue de más de 365.000.

El segundo reto fue la campaña electoral en forma. Para la campaña el presupuesto asignado por el CEE a Rodríguez Calderón fue de 383.000 pesos (poco más de 21.000 euros). En cambio, al PAN le otorgaron alrededor de 29 millones de pesos (1,6 millones de euros aproximadamente), y al PRI 23.2 millones de pesos (cerca de 1.2 millones de euros). Lo mismo sucedió con el reparto de espacios en TV y radio. A “El Bronco” sólo le fueron otorgados 19 spots, frente a los 1.000 en promedio que tenían sus opositores del bipartidismo. Las redes sociales continuaron como la única forma de hacer campaña.

“Tengo voz, tengo manos, tengo boca, tengo oídos y tengo pies para caminar, no necesito a los medios, sólo necesito que despierten”

A todas luces se nota el manejo propio que hace de sus redes sociales, los problemas de puntuación o errores de sintaxis son un tanto frecuentes, pero eso no es lo que le interesa a la gente. La gente lo que verdaderamente ve es un político cercano. Sus redes sociales (Facebook y Twitter con 842K y 126K seguidores respectivamente) se caracterizan por la interacción y por incentivar la participación pidiendo la opinión de los ciudadanos sobre temas específicos. Al finalizar su campaña, el ‘Programa Únete’ estaba constituido por 80.000 usuarios de Facebook que conformaron una red con funciones específicas para virilizar los mensajes de campaña; además de contar con otros 20.000 simpatizantes que se encargaban de atraer a más aliados al movimiento, formando una red que creció exponencialmente.

Pero una campaña no se construye sólo desde las redes sociales.

  1. “El Bronco” supo crear estrategia a partir de su nombre, imagen e historia. Un hombre al que las circunstancias de la vida le llevaron a no tener miedo, un ‘bronco’, así se autodescribe Rodríguez Calderón. Se identificó con el pueblo por el hartazgo de la inseguridad. El haber sido víctima de la violencia, al sufrir dos atentados por parte del crimen organizado y al perder a su hijo mayor en manos del narcotráfico, lo mostró como “uno más”. Su alías logró tal posicionamiento que fue el nombre que se usó en las boletas electorales.
  2. Supo articular su discurso recogiendo las exigencias del pueblo, utilizando el mismo campo semántico de aquellos a los que les pedía su confianza y voto. La franqueza de su oratoria, su forma sencilla y folclórica de expresarse, a veces incluso ordinaria, pero a la vez empoderada, lo diferenció de los otros candidatos.
  3. La gente hizo su propia campaña. Creó tal empatía que mucha de la publicidad terrestre no fue hecha por el equipo de “El Bronco”, sino por la misma ciudadanía que le apoyaba.

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Página oficial de Facebook Jaime Rodríguez Calderón.

“El Bronco” no ganó las elecciones con una estrategia de comunicación cercana, “El Bronco” arrasó las elecciones, fue el pueblo empoderado el que decidió.

Dora Huesca

Dora Huesca

Graduada de la UDLAP, miembro del equipo de
comunicación en el Gobierno Municipal de Puebla.
Máster de Estudios Avanzados en Comunicación Política en la UCM. Experiencia Gobierno Abierto y Transparencia
Dora Huesca