La crisis económica como impulsor de la movilización social

La movilización social se puede considerar una de las principales herramientas que tienen los individuos que forman parte de una democracia para dar visibilidad a opiniones concretas, rechazo hacia una política o mostrar apoyo a cualquier hecho, todo esto de una manera, a priori, abierta y asequible, más allá de la participación política convencional, que en muchas ocasiones se reduce al derecho de voto cada cuatro años.

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El 15-M es uno de las mayores movilizaciones sociales que se ha generado en la crisis económica.

Una de las muchas definiciones que se pueden encontrar en la red sobre movilización social podría ser la que recoge el espacio de reflexión colectiva Mosaiko, que lo considera como “un proceso participativo de acciones colectivas orientado a promover, contribuir e impulsar propuestas alternativas (…) Este proceso entiende que la transformación pasa por la ocupación y la presencia en los espacios públicos para denunciar, reivindicar, educar y sensibilizar sobre dichas alternativas”.

Dicho esto, parece cada vez más claro que al hablar de movilización social o mencionar términos similares como podrían ser manifestación o huelga entre otras muchas posibilidades, a la mayoría de las personas les viene a la mente la gente joven como principales exponentes de este tipo de expresiones sociales. Por tomar como referencia uno de los episodios de este tipo que se han vivido en España, el 15M, en muchas ocasiones resulta difícil pensar que en las acampadas que se realizaron en Puerta del Sol, pudiera haber manifestantes mayores de 40 ó 50 años.

En este caso, las cifras hablan por sí solas y demuestran que al ver algunos tipos de movilizaciones, los jóvenes son los que presentan una participación más activa. Según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) correspondiente al mes de octubre de 2014, 25,7% los encuestados con una edad comprendida entre los 18 y los 34 años afirma que ha acudido a una manifestación en los últimos 12 meses, un dato que se reduce hasta 19,5% en los ciudadanos de entre 35 y 64 años. De igual forma, al hablar de una huelga, el grupo de los jóvenes tiene una participación de 17,5% en este mismo periodo, mientras que todos aquellos que están en un rango de edad superior, tan solo 7% habrían acudido a estos eventos.

Con todo esto queda claro que al hablar de movilización social, relacionar el tema con la juventud del país parece lógico al tratarse de un grupo demográfico muy importante en este tipo de expresiones, pero aún no se ha mencionado, ¿qué importancia tiene la crisis económica en esto? Realmente es simple y se fundamenta en el hecho de que el periodo actual de turbulencias económicas ha supuesto un completo cambio en los paradigmas, especialmente en los de la gente joven, en cuanto a las posibilidades y futuro tanto social, como laboral.

Nos encontramos hoy en día inmersos en un periodo de crisis que arrastra un deterioro de las condiciones, sobre todo profesionales, para este segmento de la población desde 2007. Concretamente el paro juvenil en 2015 alcanzó la cifra de 52,39%, lo que supone que ya ni siquiera uno de cada dos jóvenes, tiene empleo. Pero esta no es la única consecuencia de la situación, otra de las más sonadas es el hecho de que cada día que pasa, más de 200 españoles, la mayoría jóvenes, abandonan el país para buscar oportunidades laborales en otras naciones, lo que hace que a finales del año pasado, esa cifra pasará de 75.000 ‘expatriados’.

La cultura tras la movilización social

“Por cultura entendemos los patrones de símbolos, significantes o estilos de acción públicamente compartidos que hacen posible y constriñen lo que las personas pueden decir o hacer” señalan los autores Lichterman y Relaï. Con esta definición se introduce el concepto de cultura, un aspecto que tiene gran importancia ya que precisamente la cultura es uno de los puntos principales que pueden motivar la movilización social.

El problema surge en la actualidad a partir del hecho de que este segmento de población joven, por circunstancias ajenas a su control, se han visto inmersas en un panorama totalmente contrario a sus intereses, lo que refuerza la importancia que puede tener la cultura dentro de la movilización social en los jóvenes.

Así pues, pongámonos de nuevo en el panorama que presenta la crisis, es un momento histórico, en el que un grupo social, como son los jóvenes, se enfrentan a una situación de incertidumbre causada por factores externos a su control y hay un Gobierno que sienten que no representa sus intereses. Lo que se puede pensar es que esta situación es el mayor caldo de cultivo que se puede esperar para factores como son la cultura, los valores, los intereses o incluso la ideología, apunten a que los jóvenes vayan a presentar una mayor movilización social.

No hay que buscar mucho para encontrar investigaciones que hacen referencia a que el complicado futuro de los jóvenes españoles, tendrá un impacto directo en su implicación social. Un ejemplo es el estudio La Sombra de la Crisis que realiza el Centro Reina Sofía y que asegura que “los jóvenes responderán fundamentalmente de tres formas ante esta situación: continuarán su formación (aunque el informe apunta que no conseguirán materializarla en puestos de trabajo adecuados a sus titulaciones), emigrarán más al extranjero y se involucrarán de forma activa en los problemas sociales”.

Pero volvamos al concepto de los intereses y la cultura, aspectos que realmente tienen una relevancia fundamental. De acuerdo con la socióloga Ann Swidler “los intereses son el motor de la acción, empujándola hacia delante, al tiempo que la cultura proporciona las herramientas con las que la gente construye las líneas de acción”. Todo esto lo que muestra es que aspectos capitales como pueden ser la cultura, las ideas o los valores pueden ser los perfectos puntos de partida para pasar a la acción.

Todos esos aspectos inherentes a la población joven, unido a un panorama en el que sus vidas, por así decirlo, se han visto afectadas, puede ser una de las explicaciones que actualmente sustenten el hecho de que la población joven en España, muestra unos mayores índices de movilización social que el resto de grupos demográficos.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, lo que se puede concluir es que la crisis económica realmente sí que ha supuesto (y lo sigue haciendo) un choque frontal muy fuerte en contra de los intereses de gran parte de la población y, especialmente, de los jóvenes, lo que ha sentado las bases de la movilización que persigue un mayor cambios social y por supuesto, político.. Y el resultado ya lo estamos viendo.

Rubén López

Rubén López

Licenciado en Periodismo (URJC). Máster en Comunicación Política (UCM). Diplomado en Periodismo Económico (URosario, Colombia). Experiencia de periodista en diario La República (Colombia), Gestiona Radio y como columnista del Independiente de Hidalgo (México)
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