Lo que deberían decir los candidatos de la Monarquía según sus votantes

Lo primero que tiene que hacer un candidato que aspire a ganar unas elecciones es armar un relato que le defina, le distinga del resto y le caracterice. Un relato que debe plasmar en su programa electoral y mantener con coherencia en entrevistas, debates y mítines. Pero antes, debe conocer cuáles son los temas principales de la agenda pública y de la agenda mediática; y, después, preguntarse qué opinan sus potenciales votantes sobre esas cuestiones.

En este artículo se pretende conocer cuál es el discurso que deberían mantener los principales candidatos a la presidencia —Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Alberto Garzón, Albert Rivera y Pablo Iglesias— durante la campaña electoral en torno a la Monarquía y a su representante, Felipe VI, teniendo en cuenta cómo se posicionan sus posibles votantes sobre este asunto.

La Monarquía en campaña

La Monarquía en la agenda pública y mediática 

La Monarquía es un tema que pocas veces en democracia se ha visto reflejado en la agenda pública como tema de preocupación. Sí lo fue —aunque en niveles muy bajos— durante los últimos años del reinado de Juan Carlos I, coincidiendo con sus problemas de salud derivados de la rotura de su cadera en Botsuana y con la imputación de la ex duquesa de Palma, Cristina de Borbón, en el caso Nóos. Actualmente, tomando datos del CIS (estudio 3080, abril de 2015), la Monarquía no se encuentra entre los problemas que preocupan o afectan a los ciudadanos, es decir, no es un tema principal de la agenda pública y, por tanto, no debe ser en principio una prioridad para el candidato como sí lo es el paro, la crisis económica y la corrupción.

Sin embargo, en la agenda mediática la Monarquía sí que tiene una mayor presencia, con picos en días destacados. El pasado 12 de octubre, por ejemplo, con motivo de la Fiesta de la Hispanidad, el rey Felipe VI apareció en las portadas de los principales diarios del país, en los telediarios y en los programas radiofónicos de información. Si visualizamos entrevistas realizadas a los candidatos en este periodo preelectoral, podemos comprobar que la Monarquía, en los medios de comunicación, sí que importa. Según iban avanzando en las encuestas los dos partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, los periodistas se interesaron por conocer la opinión de sus dirigentes acerca del Rey y la Monarquía (ejemplo —en este caso de la campaña de las últimas elecciones autonómicas y locales— en el minuto 00:11:00 del siguiente vídeo). Es decir, que aunque no sea un tema que el candidato debe sacar en mítines o dedicarle espacio en su programa electoral, sí que es conveniente que se prepare un argumentario para cuando acuda a algún medio de comunicación.

Resultado del análisis 

Para conocer qué opinan los posibles votantes de los principales partidos sobre la Monarquía y Felipe VI, hemos analizado la respuesta de los encuestados por el CIS en el último barómetro (abril de 2015) en el que se ha preguntado por la Jefatura del Estado. Hemos segmentado a los encuestados por su preferencia de voto a través del programa informático de análisis estadístico SPSS. Y este ha sido el resultado:

Mariano Rajoy: el 95,3% de sus votantes valora positivamente la actuación de Felipe VI en sus 12 primeros meses de reinado, tan solo el 4,7% califica negativamente su labor. Al mismo tiempo, el 61,9% confía plenamente en la Monarquía, el 29,7% dice mantener algo de confianza y solo el 8,4% dice tener poca o nada.

Pedro Sánchez: el 86,3% —de los ciudadanos que dicen que, de celebrarse hoy unas elecciones, votarían al PSOE— valora positivamente la actuación de Felipe VI en su primer año de reinado, tan solo el 13,7% califica negativamente su labor. El 28,9% tiene mucha o bastante confianza en la Monarquía, el 44,2% dice mantener algo de confianza y solo el 26,9% dice tener poca o nada.

Alberto Garzón: en este caso la tendencia cambia claramente, así en el caso de los votantes de IU la aprobación a Felipe VI baja al 52,9%. El 47,1% valora negativamente los 12 primeros meses del Rey. En cuanto a la valoración de la confianza hacia la Monarquía, de nuevo baja: solo el 7,8% de sus votantes dice tener mucha confianza en la Monarquía, el 29,9% algo y la mayoría, el 62,3%, ninguna confianza.

Albert Rivera: en el caso de Ciudadanos volvemos a la tendencia de los partidos que representan el llamado bipartidismo. El 89,4% de los votantes de la formación naranja valora positivamente la actuación de Felipe VI, tan solo el 10,6% la califica negativamente. Al mismo tiempo, el 21,9% confía plenamente en la Monarquía, el 42,5% dice mantener una confianza simple y el 35,6% dice tener poca o nada.

Pablo Iglesias: de nuevo vemos claramente que en los partidos de izquierdas la valoración hacía el Rey y su labor baja. El 50,4% de sus votantes valora positivamente la actuación de Felipe VI y el 49,1% la valora negativamente. Al mismo tiempo, el 10,7% confía plenamente en la Monarquía, el 24,1% dice mantener una confianza simple y la mayoría, el 65,2%, dice tener poca o nada.

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Valoración de Felipe VI  Grado de confianza en la Monarquía

Conclusiones

Con los resultados en la mano se aprecia un hecho significativo: en todos los partidos hay más votantes que valoran positivamente a Felipe VI que los que lo hacen negativamente. En algunas formaciones políticas esta valoración se mantiene con contundencia (como en el PP, con el 95,9%) y en otros como Podemos con menos fuerza (con el 50,4%). Sin embargo, a la hora de valorar la institución, esta tendencia cambia. Se aprecia que hay una división entre partidos donde la mayoría de sus votantes tiene bastante o algo de confianza en la Monarquía (PP, PSOE y Ciudadanos) y partidos en los que la mayor parte de sus votantes dicen tener nada o poca confianza en la institución que representa el Rey (IU y Podemos).

En el caso de Pablo Iglesias, a tenor de los resultados, se aprecia que lo conveniente sería mantener distancias con la institución y concentrar sus críticas en ella sin personalizarlas en la figura de Felipe VI, pues la mitad de su electorado valora positivamente al Rey aunque la mayoría no confíe en la Monarquía. Un consejo que en realidad es para él la confirmación de la acertada actitud que ha tomado estos meses con Felipe VI con declaraciones como “sería bueno para la democracia que sea jefe de Estado no por razones hereditarias, sino porque los españoles le han votado y creo que tendría muchas posibilidades de ganar” (claramente se posiciona a favor de Felipe VI pero no de la esencia de la institución: su carácter hereditario) o su encuentro en Bruselas, donde le regaló varias temporadas de la popular serie Juego de tronos. En cualquier caso, Pablo Iglesias tiene difícil posicionarse en este terreno y contentar a todos sus seguidores.

Algo parecido le ocurre a IU, sin embargo este partido —con la excepción de Santiago Carrillo— siempre ha mantenido una postura crítica tanto de la institución como de su representante, el Rey. Su candidato a la presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, continúa con esa misma costumbre: “Felipe VI defiende los mismos intereses que su padre, los del Ibex”. Una crítica que como vemos no va en su totalidad en línea con la opinión de su electorado, pero que su marcada ideología comunista y republicana hace que sea coherente.

En cuento a Albert Rivera lo conveniente sería combinar su relato de regenerar la vida política de España con hacerlo también con la Monarquía, pero sin que eso suponga una crítica a la institución, es decir, orientar su discurso a que es necesario exigirla más transparencia para protegerla. Esto haría que se mantenga un equilibrio en su discurso de regeneración sin contradecir el sentimiento de aceptación hacia la Monarquía y Felipe VI de su electorado. Por tanto, es correcto que pida un “Estatuto de la Corona para renovar la institución, aclarar sus competencias —y así evitar sucesos como el Caso Nóos— y que la Casa Real se someta a una ley de transparencia para que los ciudadanos sepan a qué se destina hasta el último céntimo”, al mismo tiempo que confiesa sentirse cómodo en distancias cortas con Felipe VI, hasta el punto de tutearle inconscientemente (programa Al rincón a partir del minuto 00:34:44).

Mariano Rajoy cuenta con una idea clara: su electorado tiene una muy buena valoración del Rey y una alta confianza en la Monarquía. Por ello, es claro que su discurso debe ser sí al Rey y sí a la Monarquía. Quizás cuando le preguntaron por la posibilidad de hacer un referéndum entre monarquía o república, idea impulsada por IU, su respuesta fue equivocada, al preferir dar ideas a los republicanos en lugar de defender con contundencia a la institución: “si a alguien no le gusta la Monarquía que plantee una reforma de la Constitución”. Pero anécdotas al margen, el balance de la buena gestión de la abdicación de Juan Carlos I y la puesta en escena de la proclamación de Felipe VI es un activo, electoralmente hablando, para Rajoy.

En el caso del otro partido que representa al bipartidismo, el PSOE, Pedro Sánchez tendría más espacio de maniobra para pedir cuentas a la Monarquía que el PP, pues la mayor parte de su electorado dice tener solo algo de confianza en ella (el 44,2%) y en menor medida mucha o bastante (28,9%). Sin embargo, a diferencia de otros partidos de izquierdas como Podemos o IU, tiene un significativo número de votantes, el 86,3%, que hacen un balance positivo del primer año del Rey Felipe VI. Por lo tanto, Sánchez debería mantener su apoyo al Rey y a la institución, como todos sus anteriores líderes socialistas desde Felipe González.

Este artículo forma parte de una investigación más extensa del autor, Manuel Mariscal Zabala. Si desea conocer su trabajo completo póngase en contacto con él: @MariscalZabala // mmzmanuelmmz@hotmail.com
Manuel Mariscal

Manuel Mariscal

Graduado en Periodismo (UCM). Ha completado su formación en la Secretaría de Estado de Comunicación del Palacio de La Moncloa y en el diario ABC. Miembro del equipo de comunicación de la Asociación del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado.
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