Objetivo: ¿salvar a Grecia?

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El pasado jueves 20 de agosto el primer ministro griego Alexis Tsipras anunciaba su dimisión y se prevén elecciones para finales del mes de septiembre. Los acontecimientos que ha desencadenado esta decisión del líder de Syriza son el referendo celebrado el 5 de julio, seguido del corralito que tuvo lugar durante varias semanas y la posterior aprobación del tercer rescate para Grecia. Horas antes de la renuncia de Tsipras, Grecia recibía 13.000 millones de euros del fondo de rescate de la Unión Europea, el 81% fue destinado al pago de la deuda.

La crisis griega se sustenta en una deuda de 320.000 millones de euros aproximadamente, que el país heleno no puede pagar. La causa de esto es que Grecia estuvo gastando más dinero del que ganaba y se financiaba a través de préstamos.

Desde que empezara la crisis económica, Grecia ha recibido 262.060 millones de euros de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional en los rescates de 2010 y 2012 y el préstamo de emergencia del pasado 20 de julio. Pero el 89’7%  del dinero recibido ha ido a parar a los acreedores y a la banca, mientras que solo el 10’3%, que supone 27.000 millones de euros, se ha destinado a la financiación del gasto público.

Sin embargo, la situación de la deuda solo ha variado en el acreedor, antes eran la banca privada y el Banco Central Europeo y ahora lo son las instituciones europeas o el FMI, pero la deuda pública griega ni ha disminuido ni ha aumentado. Por lo tanto, la mayor parte del dinero recibido ha ido a parar al rescate de bancos privados.

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De hecho, en los años que Grecia lleva recibiendo ayudas económicas, los salarios se han reducido el 37%, las pensiones el 48%, el consumo el 33%, el PIB ha caído el 27% y el paro ya ronda el 30%.

Por lo tanto, no resulta descabellado afirmar que la intención de la Unión Europea no es solventar los evidentes problemas económicos de Grecia, sino la posición privilegiada de la banca. Es decir, la `ayuda´ a Grecia es más un rescate a los acreedores que a los ciudadanos griegos. Y es que la gran victoria de la UE y, especialmente, de la canciller alemana es la asimilación del `no hay alternativa´ de Margaret Thatcher. De esta manera, Angela Merkel se coloca a la cabeza de las decisiones europeas al mismo tiempo que aparta a François Hollande y su alternativa progresista.

El tercer rescate a Grecia fue aprobado a mediados de julio en el Parlamento por 222 diputados, con el rechazo de 64, de los cuales 32 son miembros de Syriza tras un referéndum en el que la ciudadanía griega expresó su rechazo. A cambio de 86.000 millones de euros en tres años, Tsipras ha aceptado reformar las pensiones y el mercado laboral y la creación de un fondo de privatizaciones bajo supervisión europea.

La convocatoria de nuevas elecciones no es algo realmente sorprendente tras el referéndum, el corralito, el nuevo rescate y su ajustada aprobación en el Parlamento, pero ¿qué es lo que ha llevado al primer ministro a convocar elecciones ahora? En primer lugar, la oposición aún no ha logrado recuperarse de la derrota en los comicios de enero de este año. Tampoco ha dado tiempo a que los efectos de las nuevas medidas pactadas con el Eurogrupo para conseguir el tercer rescate se sientan entre la población. De igual manera, si Tsipras logra otra vez el apoyo de los griegos, legitimaría su decisión de aceptar las exigencias del nuevo rescate a pesar de los resultados del referéndum y reestructuraría su grupo parlamentario sin los miembros opositores de Syriza.

Según las encuestas de Bridging Europe, un 77% de los griegos afirman que el Gobierno de Tsipras ha cedido ante la Unión Europea y manifiestan su descontento con el legislativo. Pero no solo eso, hasta un 83% opina que Syriza ha incumplido su programa electoral. Sin embargo, el apoyo electoral del Gobierno no desciende, de hecho, se mantiene en un 33% (recordemos que en enero obtuvo el 36’3% de los votos), mientras que Nueva Democracia  pierde en torno al 10% de los votos que consiguió (del 27’8% pasaría al 18%). Por lo tanto, la distancia entre Syriza y Nueva Democracia se incrementaría unos 15 puntos respecto de las pasadas elecciones generales. Aun así, no debe obviarse que el 19% de los encuestados se muestra indeciso. Una lectura de esta situación es que los ciudadanos griegos consideran que el Gobierno de Tsipras ha negociado en la medida de lo posible y que se ha visto forzado a ceder para evitar la salida de Grecia del euro.

Intención directa de voto @BrindgingEurope
Intención directa de voto @BridgingEurope

Por lo tanto, con una oposición debilitada tras la marcha de Antonis Samarás, Tsipras ha considerado que es mejor anticipar ahora las elecciones antes de que las nuevas medidas económicas desgasten tanto al partido como a su líder, que además carece de un grupo parlamentario cohesionado, lo que aumentará aún más el coste de gobernar. El tercer rescate ha salido adelante en el Parlamento con un tercio de Syriza oponiéndose y esto no es algo que se pronosticase como excepcional, es decir, Tsipras iba a tener que gobernar con el voto de la oposición. Además, con la rapidez de la convocatoria de los comicios se busca dificultar que la oposición interna de Syriza se organice.

Sin embargo, el pasado 21 de agosto se presentó una nueva candidatura que se llamará Unidad Popular, a la cual se unirán 25 diputados de Syriza. En el comunicado emitido, el nuevo partido político afirma que “la Plataforma de Izquierda contribuirá a la formación de un frente amplio, progresista, democrático y antimemorando que participará en las elecciones para imponer la cancelación de los memorandos (con los acreedores)”.

El miembro más destacable de Unidad Popular es Panayotis Lafazanis, antiguo ministro de Energía de Tsipras. No parece que el popular Yanis Varufakis vaya a actuar de la misma manera. El ex ministro de Finanzas no contempla unirse al nuevo partido político porque no comparte la postura de abandonar el euro y volver al dracma que sí han defendido los miembros de Unidad Popular. Tampoco parece probable que Varufakis vuelva al gobierno de Tsipras, tras acusar al Eurogrupo de “golpe de Estado financiero” y a Tsipras de adoptar “la doctrina irracional” de los gobiernos predecesores.

Por lo tanto, y ante la falta de encuestas que incluyan a Unidad Popular por su reciente formación, todo parece indicar que Tsipras saldrá victorioso de las próximas elecciones.

Marian Simón

Marian Simón

Albacete (España). Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política. Colaboradora en Telva (Documentación), Punto de Encuentro Complutense, La Huella Digital y La Marioneta Digital.
Marian Simón