Políticos, ¿en busca de la popularidad?

Por todos es bien sabido el surgimiento del nuevo concepto política pop como una nueva forma de comunicación política o el de infotaintment, como aquel que utiliza la combinación entre información y entretenimiento, ambos con el foco puesto sobre la lógica mediática.

Cristina Cifuentes en programa El Hormiguero. Fuente: Atresmedia
Cristina Cifuentes en el programa El Hormiguero. Fuente: Atresmedia

El primero de ellos es valorado por el profesor italiano, Gianpietro Mazzoleni, como puro espectáculo demandado por la sociedad. De la misma forma, dicho concepto lo encuadra dentro de los “hechos y personajes, historias y palabras, que tradicionalmente se ligaban a la complejidad distante del mundo de la vida cotidiana de la gente y ahora se convierten, gracias a los mass media, en realidades familiares, sujetos de curiosidad, diversión, en la misma medida que lo son otros personajes del mundo del espectáculo”.

Como parte de este entretenimiento alcanza un fuerte protagonismo la producción de softnews mediante un nuevo tipo de comunicación política con el único fin de llegar a entretener al público receptor. Al igual que la televisión, pieza clave en el desarrollo de esta nueva política, cuyas estrategias aún no tienen validez suficiente como para asegurar la victoria de cualquier candidato o formación política en la celebración de unas elecciones.

No obstante, aunque se consiga un efecto positivo o negativo en la audiencia-elector, todos los políticos que deciden sumarse al espectáculo televisivo y pagar el precio de adaptarse a la gramática impuesta por ese espectáculo de corte mediático, terminan presentándose como figuras o ídolos pop. Es cierto que tal caso ocurre en gran medida en Estados Unidos si lo comparamos con el caso de España, gracias a la presencia ineludible de Barack Obama puesto al frente de la barrera, pero de igual forma tanto en un sitio como en otro sigue adquiriendo una especial relevancia.

Sin embargo, no deben olvidarse las apariciones hechas por varios de nuestros políticos como ocurrió en el caso de Pedro Sánchez, Cristina Cifuentes, Esperanza Aguirre o Antonio Miguel Carmona. En el primer caso, su aparición en uno de los programas asociados a la ‘telebasura’ fue cuanto menos insólita y de extrema sorpresa. Aprovechando el tirón de audiencia que cada día alcanza este tipo de programas, decidió (o mejor dicho así lo planteó su nueva dircom, Verónica Fumanal) lanzar un mensaje con la intención de dar a conocer la nueva marca que suponía un PSOE al frente de una personalidad renovada y con aires de juventud. Una estrategia novedosa al suponer, también, el mínimo gasto económico por parte de la propia formación.

Pero aún más inesperado fue la posterior aparición de la por entonces candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes,  en el programa de Pablo Motos (El Hormiguero) a pesar de las críticas recibidas por parte del Partido Popular hacia el mismo acto que mantuvo Pedro Sánchez, como la declarada por el portavoz parlamentario, Alfonso Alonso, al afirmar lo siguiente: “Creo que debería ver menos la tele, porque mientras él estaba llamando a la tele, en Cataluña sus diputados estaban votando a favor de la consulta y de que se incumplan las resoluciones del Tribunal Constitucional”

En clave municipal, las recientes elecciones dejaron varios momentos televisivos gracias a las apariciones de los dos candidatos al frente del Ayuntamiento de Madrid. Por parte del Partido Popular, Esperanza Aguirre realizó varias apariciones en distintos platós de televisión como fueron las cadenas privadas Antena 3 (El Hormiguero) y Telecinco (Qué Tiempo Tan Feliz).

En ellas se dejó llevar por todo el show que dichos formatos conllevaban, viéndola hasta cantar en inglés y bailar flamenco. Días más tarde, también acudió al mismo plató de televisión (el programa presentado por María Teresa Campos) el economista y político del Partido Socialista, Antonio Miguel Carmona.

La puesta en marcha de todas estas acciones mantiene como objetivo primordial intentar abarcar otra forma de llegar a los ciudadanos, de conectar con millones de ellos en apenas unos cuantos minutos, así como de conseguir aquello que resulta totalmente imposible a través de un mitin o de las ‘viejas’ formas de hacer marketing político.

Eso sí, teniendo en cuenta todas las ventajas (como la oferta de una mayor visibilidad, alcance de mayor popularidad y simpatía) e inconvenientes (sobrepasar la línea entre el concepto de político y el de popstar) que cualquier tipo de estrategia novedosa sobre marketing político pudiese llegar a provocar.

Por ello es importante contar con la dirección y coordinación de un buen equipo, valorando entre otras cuestiones, si el candidato en cuestión tiene una serie de cualidades como son la telegenia y la presencia así como buenas dotes de comunicación, liderazgo, credibilidad o sencillez.

Como de la misma forma también lo es reflexionar acerca de la transformación sucedida en este nuevo fenómeno, pensando en este sentido, en un posible establecimiento de límites con respecto al actual papel adoptado por la política. Un ámbito traspasado en nuestros días más hacia un espacio de diversión en lugar de continuar como años atrás donde era característico una confrontación dura en términos ideológicos.

María José Javier Laguna

Periodista por la Universidad Complutense de Madrid y magíster en Comunicación Política. Experiencia en medios comunicativos (radio y prensa), marketing (blogs y revista) y social media.

Latest posts by María José Javier Laguna (see all)