Por qué Labordeta fue el precursor de la nueva política

Zaragoza ha celebrado el I Congreso José Antonio Labordeta de Comunicación, Política y Periodismo con el objetivo de profundizar en la figura de uno de los representantes aragoneses más relevantes y carismáticos de la democracia española. Distintas ponencias y mesas redondas entre políticos, analistas y periodistas le señalan como el precursor de la nueva política y le definen como un político “atípico”: honesto, cercano y coherente. José Antonio Labordeta llegó al Congreso de los Diputados de la mano de Chunta Aragonesista (CHA) en el año 2000, en la segunda legislatura consecutiva del PP bajo las riendas de José María Aznar, y lo abandonó en el 2008, ya aquejado por el cáncer de próstata que acabaría con su vida en el año 2010, a la edad de 75 años.

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Labordeta llegó a la Cámara Baja después de una vida de militancia y compromiso social por la izquierda, por la defensa de la libertad durante la dictadura franquista y por la reivindicación de la autonomía plena —que no independencia— para Aragón. Antes de ser diputado, destacó por su faceta de poeta y cantautor y ese compromiso político y social dio como frutos la fundación del Partido Socialista Aragonés o la revista Andalán.

El Abuelo —como es conocido por todos los aragoneses— llegó a la política formal en la vida adulta y con un bagaje que ya hablaba de su coherencia, de sus principios y de sus ideales. Pero, ¿realmente fue José Antonio Labordeta el precursor de la ‘nueva política’? A continuación destacamos algunos de los adjetivos con que los ponentes le describieron y reflexionamos sobre si efectivamente fue él el primer regenerador de la vida política española.

       1. Coherencia

Hoy en día se reclama la coherencia de los gobernantes hemeroteca en mano. Algo que no hacía falta con Labordeta. No quiere esto decir que fuese monolítico ni que hiciera oídos sordos al discurso distinto al suyo. Esto significa que, sabiendo escuchar y dialogar, mantuvo siempre sus principios.

2. Bonhomía

Esta palabra tan poco utilizada en el lenguaje cotidiano en España significa, según la RAE, “afabilidad, sencillez, bondad y honradez en el carácter y en el comportamiento”. Llama la atención cómo varios ponentes, en distintos momentos del congreso se pusieron de acuerdo para describir al cantautor con esta palabra, y contrasta con la imagen de líderes alejados de la realidad social y de la ciudadanía que a menudo expresan las encuestas.

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 Joan Saura, senador por ICV y compañero de escaño de José    Antonio Labordeta durante toda una legislatura, incidió  especialmente en su capacidad de trabajo. Recordó que había  presentado 8.000 iniciativas en el hemiciclo. Antonio Ibáñez,  periodista coordinador del congreso, destacó que “no era  casualidad” que el político aragonés tuviera buena imagen y  defendiera “tan bien” los intereses de los aragoneses: había mucho  trabajo detrás.

4. Humildad

Los políticos recordaron cómo, a pesar de llegar al Congreso de los Diputados siendo un reconocido cantautor y presentador de televisión, Labordeta se mostraba tímido y nunca altanero en la relación con el resto de diputados. La viuda del político y presidenta de la Fundación Labordeta, Juana de Grandes, clausuró la mesa redonda entre políticos recordando una anécdota con Felipe González. “La primera vez que se vieron en la cafetería del Congreso, Labordeta se acercó a Felipe González —que ya había sido presidente del Gobierno durante cuatro legislaturas— y le preguntó si le conocía. Él le respondió: Acuérdate, Labordeta, de que yo siempre he sido fan tuyo y tú nunca lo has sido mío“.

5. Integridad

La demostró en el que fue su momento más televisivo, cuando mandó literalmente “a la mierda” a los diputados del Partido Popular que no le dejaban hablar.

Este fue uno de los episodios más debatidos en el I Congreso José Antonio Labordeta y fue definido como “el primer grito indignado en España”. Como expresó el senador por ICV, Joan Saura, ese grito “solo lo podía decir él” pero representaba a una buena parte de la ciudadanía. Es decir, si ese “¡a la mierda, joder!” representaba a parte de la ciudadanía, quería decir que esos ciudadanos no se estaban sintiendo representados por el partido del Gobierno. Uno de las proclamas del 15M fue el “no nos representan” y hoy en día es uno de los quebraderos de cabeza en todos los partidos políticos. Por otro lado, el grito de Labordeta evidenció la actitud de unos diputados que se veían por encima del bien y del mal, que se creían con derecho a menospreciar, incluso, a sus iguales. El estallido del político aragonés no fue un impulso, fue la respuesta a una clase dirigente que no se responsabilizaba de sus actos y que, en medio de la burbuja inmobiliaria y el ‘pleno empleo’ no se sentía obligada a rendir cuentas ni a respetar a las minorías. En definitiva, el ‘germen’ del discurso de la casta que después construyó Podemos.

6. Compromiso

Labordeta llevó al Congreso de los Diputados los principales temas de la agenda política y ciudadana aragonesa: las conexiones por el Canfranc y el no rotundo al trasvase del Ebro. Reclamó fondos para frenar la despoblación del territorio y medidas para luchar por la vertebración. Aunque no fue el primer diputado aragonés en el hemiciclo, su voz sí fue la primera en trasladar los problemas concretos de la región al Gobierno de España.

7. Claridad

Más allá del enérgico “¡a la mierda!”, Labordeta fue, según los ponentes, un parlamentario brillante. Directo, irónico, con una gran capacidad expresiva. Alfredo Pérez Rubalcaba ejemplificó esta cualidad con la negociación que llevaron a cabo para lograr la investidura como presidente del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Según el ex secretario general de los socialistas, Labordeta llegó a la reunión con tres propuestas. Le dijo que apoyaría a Zapatero y que el Gobierno cumpliría sus tres propuestas porque también iban en su programa electoral. Ahí terminó la negociación, satisfactoria para ambos, sin tensiones ni tiras y aflojas.

8. Empatía

Azucena Lozano, fundadora de CHA, y Pepa Fernández, periodista de RNE, incidieron en la empatía de Labordeta con los ciudadanos. Lozano reivindicó las raíces del político, que aunque era nacionalista, “veía y sufría las tragedias de los pueblos del mundo”, siempre desde una perspectiva de izquierdas y reivindicando la justicia social. En la misma línea, la periodista Pepa Fernández reconoció en él a un ciudadano “infiltrado” en el Congreso que defendía los intereses de los aragoneses.

9. Pesimismo

Uno de los rasgos menos conocidos de su personalidad y que salieron a la luz en este primer foro de análisis es el pesimismo y el escepticismo con que afrontaba la vida. Un pesimismo que le hacía, a veces, encerrarse en su mundo interior, y que le llevaba a ver con claridad las injusticias sociales y la desigualdad del mundo contemporáneo.

10. Combativo

A pesar de ser pesimista y escéptico, otra de sus facetas era la lucha constante. Según Azucena Lozano, “en un momento te decía que todo estaba fatal, y al segundo siguiente, vamos a trabajar para arreglarlo”.

Retratar en 10 puntos una figura poliédrica como la de Labordeta es demasiado presuntuoso. Sin embargo, estas son las líneas en las que coincidieron la quincena de ponentes invitados al congreso celebrado en Zaragoza a finales del mes pasado. La línea de investigación sobre un “político ejemplar” sigue abierta, y tal vez uno de los caminos a recorrer ahora sea analizar sus discursos parlamentarios, para rescatar la construcción de sus mensajes, la conformación de su agenda, y las repercusiones de sus intervenciones tanto en la agenda mediática como en la ciudadana. Es necesario estudiar a un político que se forjó en la etapa previa al desarrollo de la comunicación política y que sin embargo supo conectar con la ciudadanía y atraer la atención de los medios, logrando el respeto de una amplia mayoría política y social.

Laura Carnicero

Laura Carnicero

Zaragoza (España). Graduada en UniZar. Actualmente, en Heraldo de Aragón. Antes en El Periódico de Aragón y Cadena SER Aragón. Máster en Comunicación Política por la UCM. Análisis de encuestas e investigadora de las percepciones ciudadanas de la mentira política. Apasionada de los periodos electorales. En lcarnicero@politizen.info y @laucarni
Laura Carnicero