Las razones del portazo de Pablo Iglesias a Izquierda Unida

En los últimos días se ha hablado mucho de la posibilidad de una candidatura conjunta de Podemos y de Izquierda Unida para las próximas elecciones generales. Sin embargo, no parece que dicha unión se vaya a producir, por lo menos antes de los comicios de noviembre.

Pablo Iglesias y Alberto Garzón, durante la reunión que mantuvieron en la sede de Podemos. EFE/Luca Piergiovanni
Alberto Garzón (IU) y Pablo Iglesias (Podemos) durante la reunión que mantuvieron en la sede de Podemos. EFE/Luca Piergiovanni

El pasado 24 de junio los líderes de Podemos e Izquierda Unida se reunieron, pero dicho encuentro terminó con la negativa de Pablo Iglesias a una posible convergencia con el partido de Alberto Garzón. No obstante, el Secretario General de Podemos invitó a Garzón a unirse a la nueva formación política, lo cual fue rechazado por el candidato de IU.

A pesar de lo rotundo de las declaraciones de Iglesias, Garzón se mostró optimista ante los medios de comunicación declarando que “todavía queda tiempo para las generales”.

La clave para entender la postura de Pablo Iglesias y de la cúpula de Podemos se remonta a 2011, cuando el líder de Podemos e Iñigo Errejón asesoraron a Izquierda Unida para las elecciones generales de noviembre de ese año. En ese momento, los politólogos ya plantearon sus argumentos sobre la posibilidad de un cambio político en España y, para ello, aconsejaron la reconfiguración de los mensajes de campaña para que Izquierda Unida se abriera camino más allá de la izquierda del PSOE. El resultado del trabajo de los ideólogos de Podemos fue el vídeo Somos más, en el que se ofrece una imagen de IU alejada de sus tradicionales eslóganes y estética y dan paso a gente que no se identifica con el votante fiel de IU. En dicho spot la influencia del 15-M queda patente.

Sin embargo, los líderes de Izquierda Unida volvieron a su tradicional campaña electoral y el 20 de noviembre de 2011 mostraron su alegría al pasar de dos diputados en 2008 a once y de 969.000 votos a 1.680.000. Cayo Lara lo denominó como “una alegría en casa del pobre”, a pesar de la mayoría absoluta obtenida por el Partido Popular. Iglesias y los suyos interpretaron está reacción como un enorme error al haber desaprovechado la oportunidad histórica ofrecida por el 15-M. Para el profesor de la Universidad Complutense, la situación política de España en 2011 era un `momento comunista´, es decir, un contexto en el que, para que un partido de izquierdas tenga oportunidades reales de ganar unas elecciones, debe vivirse una situación excepcional, como fue el 15-M y las crisis económicas y políticas que provocaron una enorme desafección política entre la ciudadanía española. Se trataba de aprovechar un momento en el que las bases materiales sobre las que se sostienen los conceptos dominantes se debilitan. Pero, para Iglesias, Izquierda Unida se había convertido en un partido en el que “todo lo que les preocupa es ser de izquierdas y auténticos, no ganar”.

Probablemente, esta experiencia marcó profundamente a los fundadores de Podemos y estableció la gran diferencia entre ambos partidos políticos: la estrategia electoral. De ahí, que tras la reunión de ambos dirigentes, Pablo Iglesias declarara que Podemos e Izquierda Unida no irán juntos porque el segundo se trata de un “proyecto político agotado”. Para Iglesias, la `sopa de siglas´ queda descartada y considera que la unidad consiste en “construir instrumentos para que la gente normal se una”. Añade, además, “Garzón y otros dirigentes de IU tienen dos opciones: ser coherentes con lo que han venido diciendo en los últimos meses, que Podemos se equivocaba, y presentarse con sus siglas; o decir ‘nos hemos equivocado, nos salimos de aquí y veremos lo que hacemos’. En este escenario tienen abiertas las puertas”.

Por su parte, Alberto Garzón ha declarado que desde IU tampoco se busca una `sopa de siglas´ y ha asegurado que “si hay divergencias claras habrá que ir limándolas con mucho diálogo”. Para el dirigente de IU, las elecciones generales de noviembre de este año tendrán un marcado carácter presidencialista y considera que en este terreno sus posibilidades aumentan.

Tanto Podemos como el partido liderado por Garzón coinciden ampliamente en su programa electoral. Difieren, sin embargo, en el modelo de confluencia y, sobre todo, en la estrategia electoral. Iglesias y los suyos pretenden huir de las viejas etiquetas y del clevage izquierda-derecha para atraer al votante de centro (recordemos que, según las encuestas del CIS, la mayoría de la ciudadanía española se declara de centro-izquierda). Por esto se presenta como un partido político en el que “cabe todo el mundo” y en el que prima “el sentido común” por encima de las ideologías. También introduce una nueva lucha de clases: `los de arriba y los de abajo´, un concepto con el que los votantes se ven más fácilmente identificados que con el tradicional izquierda-derecha de los viejos partidos políticos, como IU. Por este motivo, la nueva formación política quiere evitar incorporarse a una candidatura que pueda ser tildada de frente de izquierdas, a pesar de que Izquierda Unida defiende que lo que ellos pretenden es la unión de todas las fuerzas que opten por la “transformación social”.

En los últimos días, el cruce de declaraciones entre Iglesias y Garzón ha sido protagonista en los medios de comunicación. El líder de Podemos tachó a IU de partido bisagra del Partido Socialista: “(…) se vive muy cómodo en el 12%,  siendo fiel a tus principios sabiendo que vas a ser minoritario. Nosotros queremos ganar, y eso implica un estilo de hacer política”. Por su parte, Garzón elogió a Podemos por despertar la ilusión por el cambio en la sociedad española, pero destacó que en IU no comparten su estrategia. Al mismo tiempo, el líder de Izquierda Unida destacó que lo que ofrece Podemos lo lleva recogiendo su partido en su programa electoral mucho tiempo: “No ha inventado nada nuevo, ha cogido muchos elementos programáticos que tenían IU y otros partidos y eso es una buena noticia. Tienen también una estrategia de calculada ambigüedad ideológica, muy medida, que no puedo compartir porque creo que hay que defender los principios por encima de todo”.

Desde el punto de vista electoral, no está tan claro que la unión de Podemos e Izquierda Unida sea ventajosa en términos de votos. Sí es cierto que dicha convergencia daría al partido de Pablo Iglesias algunos escaños más, pero también pondría en peligro el apoyo de los votantes denominados de centro y que podría frenar el `traspaso´ de votantes socialista a Podemos. Aunque también hay que tener en cuenta, sobre todo después de las elecciones autonómicas de mayo, que los resultados pueden ser muy ajustados y que la aportación de IU podría ser decisiva. Por todo ello, Iglesias se muestra más favorable a la opción de presentarse como un partido transversal dispuesto a los pactos puntuales con otros partidos políticos tras la celebración de las elecciones generales en noviembre, como ya se hizo después de las elecciones autonómicas del pasado 24 de mayo.

Marian Simón

Marian Simón

Albacete (España). Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política. Colaboradora en Telva (Documentación), Punto de Encuentro Complutense, La Huella Digital y La Marioneta Digital.
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