¿Qué es un gobierno de progreso?

Gobierno de progreso. Esta es la fórmula de moda desde que Pablo Iglesias la utilizara en su propuesta de gobierno de coalición con el PSOE. Pedro Sánchez —encargado de intentar la investidura tras la renuncia de Mariano Rajoy— también ha manifestado una y otra vez su deseo de formar “un gobierno reformista y de progreso”.

Pero, ¿qué significa gobierno de progreso?

No está nada claro. Si bien la condición de progresista se ha asociado tradicionalmente a las fuerzas de izquierdas, hoy en día todos los partidos —incluido el Partido Popular— se arrogan para sí este papel. Así, mientras que para PP, Ciudadanos y un sector del PSOE el progreso llegaría de un acuerdo entre estas tres formaciones, para Pablo Iglesias vendría de un pacto entre PSOE, Podemos, Izquierda Unida y Compromís. Sin embargo, lo que Pedro Sánchez se ha propuesto hacer es llegar a un pacto de investidura con Ciudadanos y Podemos. Todas estas combinaciones son consideradas como progresistas y reformistas por sus promotores.

En los últimos tiempos se viene produciendo un proceso simultáneo de espectacularización y desideologización de la política, donde cada vez se utiliza menos el vocabulario típico del eje izquierda-derecha. El éxito de Podemos y Ciudadanos —formaciones que han intentado escapar de etiquetas ideológicas— es la mejor muestra de ello. Ahora son términos ambiguos como “progreso”, “reformas” o “cambio” los que dominan el escenario político. La utilización de estos significantes vacíos no supone una desventaja desde el punto de vista político, sino todo lo contrario, pues de su falta de concreción se desprende un enorme potencial para justificar pactos entre fuerzas de distintas ideologías y generar simpatías entre amplios sectores de la población.

Esto explica que después del 20-D el PSOE haya aparcado las palabras “izquierda” y “derecha”, tantas veces utilizadas en campaña electoral, para pasar a defender un “gobierno de progreso”, “de cambio” o “reformista”, envoltorio mucho más conveniente para justificar un acuerdo con Ciudadanos. No se escucha en cambio hablar a los dirigentes socialistas de “pacto de izquierdas”, expresión que en el contexto actual convendría más a los intereses de Podemos.

Quién no estaría de acuerdo —sea de derechas o de izquierdas— con un gobierno de cambio, progresista y reformista, si se le presenta con estas palabras tan atractivas. Sin embargo, estos términos pueden esconder realidades contrapuestas, ya que las reformas pueden ser de distinta naturaleza en función de quién las aplique: no es lo mismo reformar el sistema fiscal subiendo los tipos del IRPF a las rentas más altas, que hacerlo subiendo los impuestos indirectos, perjudicando así a toda la población.

Del mismo modo, para los partidos de derechas el progreso se relaciona con reducir el papel del Estado en la sociedad e incentivar la iniciativa económica privada, mientras que para los partidos de izquierdas está asociado a la extensión de los servicios públicos y el Estado del bienestar. Y en cuanto al cambio, poco importará que cambien las personas y los partidos que gobiernan si promueven políticas semejantes a las realizadas en los últimos años.

Conviene estar alerta ante las propuestas basadas en términos subjetivos y engañosos, con los que a menudo se busca tapar la falta de coherencia entre la ideología que se dice defender y las decisiones que se toman. Si durante la campaña electoral Ciudadanos era definido por Pedro Sánchez como “las derechas” o “las nuevas generaciones del PP”, ¿por qué pactar ahora con Ciudadanos es progresista y hacerlo con el PP no lo es? ¿Un acuerdo entre PSOE y Ciudadanos supondrá la aplicación de reformas de izquierdas o de derechas?

Evidentemente quién domina el lenguaje tiene muchas papeletas para dominar la política. Lo que estamos viendo después de las elecciones es una teatralización en la que todos los actores políticos están escenificando los relatos que estiman más convenientes para quedar bien ante su público, sobre todo ante una hipotética repetición de elecciones. Lo que los partidos tienen que explicar de forma clara y concreta a la ciudadanía es qué tipo de reformas defienden.

Álvaro Justo

Álvaro Justo

Licenciado en Periodismo (URJC). Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política (UCM). Experiencia como corrector de estilo en prensa escrita y como redactor en medios online.
Álvaro Justo

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  • Don Bernardo

    Esto mismo pensaba yo. Harto de escuchar lo del gobierno de cambio y progreso sin concretar a que se refieren. Lo que transmiten socialistas y podemeros es que con echar al PP y cerrando la puerta a Ciudadanos España ya tendrá ese gobierno de “cambio y progreso”. Lo peor de todo es que hay individuos que se lo creen.