¿Qué le pasa a VOX?

VOX se queda sin representación en el Congreso. Desde su fundación, en enero de 2014, la formación liderada por Santiago Abascal pretende ser el partido que acoja a los votantes del PP defraudados por las políticas de Mariano Rajoy. Como ellos mismos dicen, quieren ser la “voz de los huérfanos” de la derecha española. Una meta, que de nuevo —después de las elecciones europeas y autonómicas—, parece que les resulta difícil de alcanzar. Pero, ¿por qué?

 

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¿Existía descontento hacía el PP cuando se fundó VOX?

En principio, la idea fue buena. El PP, nada más llegar al Gobierno en noviembre de 2011, aplicó políticas que contradecían su propio ideario, indignando a buena parte de su electorado más fiel: subida de impuestos, una política benevolente contra ETA y su entorno político y, ¡encima!, titubeos para defender su postura contra el aborto.

El dato que nos dio el CIS en octubre de 2013 (estudio 3.001) —tres meses antes de aparecer VOX— fue muy elocuente: el PP, electoralmente hablando, estaba por los suelos. Solo recordaba haberle votado el 29,3% de los españoles, cuando realmente había confiado en él en las elecciones de noviembre de 2011 el 44,63%. Es decir, el recuerdo de voto nos decía que había un descontento claro hacía el PP. Por otro lado, la mayor parte de los votantes del PP, el 41,3% de ellos, calificaba la gestión del PP en el Gobierno como “regular”, seguido de “mala” por el 24,8%. Solo el 18,7% y el 1% calificaban la gestión como “buena” y “muy buena”, respectivamente. Y un dato más: solo el 28,9% de los que decían haber votado a Mariano Rajoy declaraban sentir confianza en él, la mayoría, el 38,2%, decía tener “poca confianza”.

 

¿Hay gente de “derechas” en España?

Santiago Abascal en la sede de su partido (@Santi_ABASCAL).
Santiago Abascal en la sede de su partido (@Santi_ABASCAL).

Desde VOX lo dejan claro “somos diferentes, somos la derecha”. Pero, ¿hay personas de “derechas” en España? Pues sí. En el preelectoral del CIS de estas elecciones generales (estudio 3.117) el 12,2% de los encuestados dice ser “conservador” (la segunda categoría con más representación después de la etiqueta de “socialista”) y el 11% “liberal” (que se encuentra en el tercer puesto). Pero seamos más precisos: en una escala del 1 al 10 donde el 1 significa “izquierda” y el 10 “derecha”, el 23,7%  por ciento dice situarse entre el 6 y el 10 (lo que se puede traducir como la derecha); el 22,2% en el 5 (que sería el centro) y el 37,9% entre el 1 y el 4 (lo que sería la izquierda).

 

La campaña electoral del 20-D de VOX

Se dice que durante la campaña electoral solo el 10% del electorado decide cambiar su intención de voto[1]. Sin embargo, este porcentaje puede subir cuando hay muchos indecisos, como fue el caso de la campaña del 20-D. Así, según el preelectoral del CIS (estudio 3.117), el 19,1% de los españoles antes de comenzar la campaña no sabía aún a quién iba a votar.

El caso, si VOX quería conseguir ganar un puñado de escaños tenía que hacerse notar, en definitiva, marcar la agenda durante la campaña. ¿Lo logró? Por desgracia eso no se puede medir con ninguna herramienta, pero se pude decir que VOX lo intentó y puede que lo consiguiera en varias ocasiones. Si preguntamos a una persona que durante la campaña electoral vio programas de información o tertulias en televisión, entró un par de veces a Twitter o Facebook al día y navegó por algunos digitales, seguramente se toparía con VOX en tres ocasiones:

Arranque de campaña en Covadonga: la campaña electoral se inició y se desarrolló con una alerta terrorista situada en el nivel 4. Tras los atentados de París del 13 de noviembre, la amenaza del terror yihadista estuvo presente, y en muchas ocasiones las propuestas para luchar contra el Estado Islámico aparecieron en debates entre los candidatos y en entrevistas. Y en este contexto, VOX eligió para comenzar su campaña electoral un lugar tan simbólico (lugar donde se inició la Reconquista) como llamativo: “Covadonga es el corazón de nuestra nación, de nuestra cultura, de nuestras costumbres y valores. Covadonga es el bastión de lo que fue el último reducto de aquellos hombres y mujeres que no se rindieron, que no claudicaron ante el invasor [musulmán] ni ante la bajeza moral imperante en la sociedad”, afirmó Santiago Abascal, candidato de VOX.

– La entrada de Carmen Lomana y del padre de Monedero: dos fichajes que causaron expectación mediática. El mismo Santiago Abascal reconoció que había sido necesario incluir en sus listas a caras conocidas para llamar la atención de algunos medios. Y una anécdota lo confirma: al parecer, un periodista de El País llamó al partido para preguntar “cómo y por qué” habían incorporado a Carmen Lomana en sus listas por Madrid. Abascal confesó a El Confidencial Digital que era la primera vez, desde que se fundó VOX, que el diario de Prisa le había llamado: “Nunca me habéis llamado para conocer nuestras propuestas”, respondió Abascal al periodista de El País.

– El “secuestro” de los sobres de su propaganda: otro momento clave de la campaña de VOX fue la paralización en la difusión de sus sobres de propaganda. La Junta Electoral Central (JEC) decidió estancar su reparto porque era “contraria a la Ley la utilización de la bandera de España de la manera que se está haciendo en los sobres de propaganda electoral”. Concretamente la Junta Electoral recurría al artículo 46.5 de la Ley Orgánica Electoral General (LOREG) que establece que “no pueden presentarse candidaturas con símbolos que reproduzcan la bandera o el escudo de España”. Sin embargo, días después, el Tribunal Supremo, al que había solicitado aclaración VOX, estimó que el artículo que citaba la Junta Electoral está dirigido a la presentación de candidaturas y no a un acto de propaganda electoral, como era el caso. Total, que con el lío se consiguió amplificar el objetivo de los sobres: hacerse notar.

Sin duda, estos tres hechos han hecho que si alguien no conocía a VOX haya tenido más fácil encontrarse con él, acercarse a sus propuestas y, en definitiva, decidir si merecía su atención.

 

¿Por qué no ha conseguido ningún escaño?

Para responder a esta pregunta se puede hacer una lista de causas tan larga como subjetiva. Pero, para mi consideración, son principalmente cuatro los hechos que han impedido a VOX, por desgracia para la pluralidad democrática, llegar al Congreso:

Escasa presencia en los medios: la presencia de VOX en los medios, especialmente en la televisión, ha sido muy escasa. Ni siquiera tuvo representación en el debate a 9 que organizó TVE el 9 de diciembre (donde sí participaron PP, PSOE, Democràcia y Llibertat, Unió, Unidad Popular-Izquierda Unida, UPyD, PNV, Podemos y Ciudadanos). Como establece Gianpietro Mazzoleni, no se puede hacer política sin llegar a los ciudadanos, y el canal más eficaz para conseguirlo es la televisión: “Hoy es imposible hablar de política sin referirse a su dimensión televisiva” (…) La televisión puede considerarse uno de los inventos más importantes del segundo milenio y un símbolo de la modernización de la sociedad de masas. Desde nuestra perspectiva, bien podríamos decir que la televisión ha cambiado tan profundamente la política y el liderazgo político que no resulta exagerado afirmar que su invento es uno de los hitos de la historia de la política y de la democracia” (Mazzoleni, 2010: 84)[2].

Ley D´Hondt (aunque no en estas elecciones): en España, los 350 escaños del Congreso de los Diputados se reparten de forma proporcional mediante la aplicación de la Ley D’Hondt, un sistema regulado por el artículo 68 de la Constitución, que dice que la circunscripción electoral es la provincia. Este detalle hace que los partidos con menos votos se vean perjudicados en la distribución de escaños. De todas formas, si existiese circunscripción única VOX tampoco hubiese entrado en el Congreso, aunque lo hubiese tenido más fácil.

El sambenito de perdedor y la mitificación del “voto útil”: se han realizado numerosos estudios sobre el comportamiento electoral de los ciudadanos. Fermín Bouza y el sociólogo Juan Jesús González analizaron en su libro Las razones del voto en la España democrática (2009) las conductas del voto en nuestro país. Estos dos autores establecen que las agendas (mediática, pública, política y personal, sobre todo) reflejan con claridad los movimientos cognitivos de la ciudadanía y su estudio es útil para describir, explicar e incluso prever conductas de los ciudadanos (a los que se refieren como homo electoralis). Durante los últimos días de la campaña electoral se intensificó (por algunos medios como La Razón y en declaraciones políticas procedentes sobre todo del PP) el miedo a un tripartito entre Podemos, PSOE y Ciudadanos (causa posible del descenso de Ciudadanos en los resultados frente a las encuestas). Posiblemente, el votante de derecha siguiendo un criterio pragmático decidió decantarse por el llamado “voto útil” es decir, la opción con más posibilidades de ganar y hacer frente al adversario político. En 2011, donde la victoria del PP era más clara, posiblemente VOX, si se cumple esta idea, hubiese obtenido un mejor resultado. En las elecciones europeas de 2014, comicios donde no se da tanta importancia al “voto útil”, VOX obtuvo 244.929 votos, un número que se sitúa muy lejos de los 57.753 conseguidos en el 20-D.

¿Demasiado de derechas?: sería interesante comprobar en qué posición sitúan los ciudadanos a VOX en una escala ideológica del 1 al 10 donde 1 significa “izquierda” y 10 “derecha”, como se conoce de otros partidos, pero el CIS no incluye a VOX en esta pregunta. Es probable que los ciudadanos perciban a VOX (como desde este partido se pretende) como un partido que se sitúa a la derecha del centro-derecha, digamos que entre el 8 y el 10 de la escala antes mencionada. Si es así, solo el 7,4% de los españoles (estudio 3.117 del CIS) serían potenciales votantes de VOX. La teoría nos dice que en España los partidos que son percibidos como espacios del centro (en torno al 5 de esta escala) tienen más posibilidades de éxito y, por el contrario, cuanto más se alejen más riesgo de fracaso.

[1] ¿Para qué sirven las campañas electorales? (La Vanguardia).

[2] Mazzoleni, Gianpietro (2010) La comunicación política. Alianza Editorial. Madrid.

Este artículo forma parte de una investigación más extensa del autor, Manuel Mariscal Zabala. Si desea conocer su trabajo completo póngase en contacto con él: @MariscalZabala // mmzmanuelmmz@hotmail.com
Manuel Mariscal

Manuel Mariscal

Graduado en Periodismo (UCM). Ha completado su formación en la Secretaría de Estado de Comunicación del Palacio de La Moncloa y en el diario ABC. Miembro del equipo de comunicación de la Asociación del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado.
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  • Yuto

    Me da que NO. Este articulo tira balones fuera.

    Desde su origen, en vez de incorporar nuevas figuras, las ha ido perdiendo (dimisiones en masa).

    Y la principal. ¿Es el líder el ideal?

    Curioso que en unas elecciones como las Europeas (las primeras que se presentaban) Alejo Vidal Cuadras sacara 244.929 votos, mientras Santiago Abascal con un 77% de participación solo 57.000.

  • DemocraciaDirectⒶ

    Las dos cosas más importantes y que más afectan son sin duda 1º el espectro político: siendo que en España la “ultra-izquierda” somos bastantes más que la ultraderecha y que la izquierda también es mayor que la derecha, siendo el centro (algo que no existe) el mayor grupo que a su vez suele tirar algo hacia la izquierda. El otro punto importante es 2º la difusión mediática; y es que vivimos en un “plirocracia” (poder de los medios informativos) y esto es lo que rige y manipula la gran mayoría de las mentes de la sociedad, por pena.

  • Manuel Mariscal Zabala

    Yuto, no creo que en este caso el problema sea el líder actual del partido, Santiago Abascal, sino el tipo de elecciones (generales) y el contexto en la que ha tenido lugar (la amenaza de la inestabilidad y la posibilidad de pacto entre PSOE y Podemos).