¿Quién ganará las elecciones de la economía?

La carrera hacia las elecciones del 20D está a punto de llegar a su fin y, a día de hoy, son pocas las pistas que nos permiten imaginar cuál será el mapa político que resulte tras los comicios. Sin embargo, hay análisis que se pueden realizar para tratar de esclarecer al máximo los elementos que pueden influir en el voto de los españoles y, sin duda, la economía es uno de ellos.

Fuente: Flicker

Nadie puede negar que estas sean las elecciones de la economía. Tanto en la legislatura de Mariano Rajoy, como en la campaña electoral, los temas económicos han estado a la orden del día y las propuestas en este sentido, se han convertido en las grandes armas electorales. No en vano, el barómetro de noviembre del CIS muestra como, dejando de lado la corrupción, son el paro, con un 77,5%, y los problemas económicos, con un 24%, los temas que más preocupan a la población.

El empleo, el sueldo mínimo, el contrato, la reforma laboral, el rescate financiero, el déficit, la deuda, los impuestos, el PIB… Nos demos cuenta o no, la economía ha secuestrado el debate político español en las últimas semanas e incluso años. Con esto, posiblemente la pregunta obligada es ¿qué relación tiene la economía con las elecciones? La respuesta es sencilla: el voto económico.

El concepto de voto económico no es nuevo. Ya a mediados del siglo pasado se fue acuñando y perfeccionando este término que, a fin de cuentas, lo que explica es que los ciudadanos son capaces de castigar o premiar a los políticos de un país de acuerdo con diversos parámetros económicos, como puede ser la percepción de la situación económica, la gestión del Gobierno y de la oposición o la confianza que le merece un determinado político en cuanto al manejo económico.

Su mecánica, no podría ser más sencilla. Si los votantes consideran que el Gobierno ha hecho un buen manejo de la economía o que la situación es favorable, les premiarán con el voto, mientras que si su sensación es la contraria, les castigarán confiando en otra opción política. Y lo mismo ocurre con los partidos de la oposición, cuya mayor o menor confianza, puede suponer un premio o castigo en las elecciones.

Con todo esto, a continuación se mostrarán algunas de las principales cifras recogidas en el barómetro preelectoral que pueden servir para hacer un pequeño esquema de la influencia que la economía puede tener en las elecciones del próximo 20D.

Vale la pena recordar que, según este sondeo realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que se publicó el 3 de diciembre, la intención directa de voto fue de 16,2% al Partido Popular, 14,9% para el Partido Socialista Obrero Español, 11,6% para Ciudadanos y Podemos (junto con Compromís-Podemos-És el moment, En Comú Podem y En Marea), un 11,8% del total.

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En primer lugar, escogemos la percepción de la situación económica de España en estos momentos, la cual, según los encuestados, sería mala o muy mala para el 69,1%, regular para el 26,3% y buena o muy buena para el 3,8%. Esto, a simple vista, supondría un claro castigo hacia el partido en el Gobierno, en esta ocasión el Partido Popular, lo que por necesidad beneficiaría a otras opciones políticas.

De igual forma, la gestión del Gobierno al frente del país es otro de los baremos que recoge el voto económico. En este caso, el 55,9% de los ciudadanos consideran que ha sido mala o muy mala, por el 28,2% que cree que ha sido regular y el 13,4% que la ve como buena o muy buena. Esto, de nuevo, podría dar pie a pensar en un castigo hacia el PP por la mala percepción de gestión al frente del ejecutivo.

Sin embargo, tomaremos la misma pregunta hecha en referencia al principal partido de la oposición, el PSOE, en la que se cuestiona sobre la creencia de cómo lo habría hecho de estar en el poder. Lo que encontramos es que el 75,5% piensa que lo habría hecho igual o incluso peor (51,8% y 23,7% respectivamente). Igualmente, al calificar esta gestión, el 47,7% consideran que ha sido mala o muy mala, mientras que el 37,2% cree que ha sido regular.

Hasta el momento, lo que podemos ver es que aunque los distintos elementos del voto económico muestran una clara tendencia a ‘castigar’ al Gobierno, es cierto que la percepción del PSOE es prácticamente la misma, por lo que este partido tampoco lograría ser ‘premiado’ por los votantes.

Para comprobar si esta tendencia es cierta, comparamos la cifra de intención directa de voto de esta ocasión con el resultado en las elecciones celebradas en 2011 (teniendo en cuenta los porcentajes obtenidos respecto al total de sufragios). De esta forma, contando con que PP había obtenido un 44,62% y el PSOE un 28,73%, vemos como entre ambos números hay una caída de 28,42 puntos en el caso del Gobierno y de 13,83 en el caso de la oposición, un descenso importante en cualquier caso.

Frente a esta situación, las nuevas opciones políticas, Ciudadanos y Podemos se han hecho con gran parte de los votos de los dos partidos clásicos del panorama español, disputándose en estos momentos la posibilidad de ganar las elecciones. Pero ¿realmente el voto económico ha catapultado a estas dos formaciones? Lo cierto es que no se puede afirmar que sea así.

Al tomar como referencia la cuestión sobre la capacidad de cada partido político para gestionar la economía, solamente el 9,7% de los encuestados creen que Ciudadanos es el más preparado, una cifra que desciende hasta el 7,7% en el caso de Podemos. Frente a esto, el PSOE, con un 13,4% de la población que cree que es el grupo más capacitado y en mayor medida, el 21% que considera que el PP es la opción indicada para este factor, mostrarían que este no es factor de peso que impulsara el voto de los emergentes.

¿Qué lectura debemos hacer de todo lo anterior? En primer lugar, que efectivamente, la mala percepción de la situación económica y de la mala gestión del Gobierno provocarían, de confirmarse los resultados de la encuesta, un castigo electoral para el Partido Popular. Igualmente, la mala gestión tanto del PP como del PSOE haría que los votantes eligieran otras alternativas políticas.

Sin embargo, no parece ser que partidos como Podemos o Ciudadanos vayan a lograr un premio por el voto económico, porque los españoles no les terminan de ver como una alternativa del todo preparada para manejar la economía nacional. Para explicar esto, no queda otra razón que aceptar que aspectos como la simpatía, las costumbres, las emociones y otros factores externos van a tener una gran influencia en el voto.

Así las cosas, en pocos días se conocerán los resultados finales y se podrá valorar, de mejor manera, si el 20D la economía actuó como juez electoral para definir el gobierno que presidirá España durante la próxima legislatura.

Si quieres consultar los datos del barómetro preelectoral, por favor, haz clic aquí.

Rubén López

Rubén López

Licenciado en Periodismo (URJC). Máster en Comunicación Política (UCM). Diplomado en Periodismo Económico (URosario, Colombia). Experiencia de periodista en diario La República (Colombia), Gestiona Radio y como columnista del Independiente de Hidalgo (México)
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