¿Quién ganó el 20-D?

Hace cinco días que los españoles acudimos a las urnas en unas elecciones generales, las onceavas desde que se instaurara la democracia. Pero en esta ocasión los comicios, como hemos visto, no han dejado nada claro. Por primera vez en la historia democrática varios días después del 20-D, no sabemos quién será el próximo presidente del Gobierno de España.

El voto ha quedado más repartido con la irrupción de nuevos partidos que han puesto contra las cuerdas al bipartidismo tradicional del Partido Popular (PP) y del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Más de 36 millones y medio de ciudadanos estábamos llamados a las urnas para elegir a nuestro próximo presidente, y de todos ellos, el 73% ejercieron su derecho al voto. La participación fue cuatro puntos superior a la de las generales de 2011. Incluso más de 100.000 personas más votaron por correo respecto a las últimas. Y esto solo podía significar una cosa: estas elecciones iban a ser diferentes. Nuevos partidos de ámbito nacional, como Podemos y Ciudadanos han pretendido arrebatar votos a los dos partidos grandes tradicionales.

Es cierto que este año que despedimos en unos días ha estado marcado por acontecimientos políticos: primero, las elecciones en Andalucía (en las que el PSOE ganó pero necesitó la abstención de Ciudadanos en la investidura para nombrar a Susana Díaz como presidenta de la Junta); luego las municipales y autonómicas del mes de mayo (en las que los pactos fueron los grandes protagonistas en ciudades y comunidades, el PP logró mayor número de votos pero no pudo formar gobierno); en septiembre, los comicios catalanes en los que los independentistas tuvieron mayoría de escaños (pero todavía no se ha investido a un presidente por falta de entendimiento entre las formaciones favorables a la independencia de Cataluña).

Y qué mejor manera de cerrar 2015 con unas elecciones generales. Las encuestas pronosticaban una cosa, y casi todas se han equivocado en todo, excepto en que el PP iba a ser el partido más votado el 20-D. Y así fue. Pero no hay una victoria y un perdedor. Hay cuatro principales ganadores, y cuatro principales perdedores.

resultados20D

Por ejemplo, el primero de los partidos que obtuvo más votos, y más escaños, fue el PP. Y ganó porque más ciudadanos depositaron su confianza en esas siglas y en su candidato Mariano Rajoy, que optaba  a la reelección. Concretamente obtuvo 123 diputados, y algo más de 7 millones de votos. Sin embargo, como aspecto negativo, no obtuvo ni siquiera el 30% de las papeletas, con lo que queda lejos de la mayoría absoluta que ganó en 2011 con 186: el domingo perdió por el camino 65 sillones en el Parlamento.

El PSOE fue el segundo en votos y en escaños. El socialista Pedro Sánchez obtuvo el peor resultado histórico del partido en sufragios y en diputados. Si Alfredo Pérez Rubalcaba puso la línea roja en 110 diputados en 2011, el PSOE perdió el domingo 20 escaños. Pero podrían haber sido más como todas las encuestas pronosticaban; además hay otros dos partidos que han acaparado altos porcentajes de votos. Para muchos el PSOE fue capaz de aguantar la investida de los nuevos y superó a todas las encuestas manteniendo el segundo lugar y el primer partido de la oposición.

Pablo Iglesias fue el candidato a la Moncloa de Podemos. Una formación que fue capaz de obtener 69 diputados el pasado domingo en sus primeras elecciones generales. No obstante por debajo de la gran mayoría de los pronósticos de las encuestas, aunque tan solo a medio millón de votos del PSOE. Pero por otro lado, el grupo de Podemos estaba formado por varias alianzas entre las que destacan Compromís, Marea Atlántica y en Comú Podem. Líderes carismáticos, como Mónica Oltra o Ada Colau han empujado a Podemos a obtener este resultado, porque si se miran los escaños donde este partido ha concurrido solo a las elecciones, hubiera obtenido prácticamente la mitad de diputados, 42.

Por último, otro de los partidos que se jugaba mucho el domingo: Ciudadanos. Para muchos la gran decepción por el mero hecho de quedar cuarto. Es cierto que las encuestas otorgaban al partido de Albert Rivera el tercer lugar, o incluso el segundo. Obtuvieron 3 millones y medio de votos, y con ellos, 40 escaños. Ciudadanos ha obtenido ese resultado, muy similar a Podemos —sin alianzas— con un proyecto igual para todo el país, en todas las comunidades en las que concurría en estas primeras generales para ellos.

Por lo tanto, hay cuatro ganadores y cuatro perdedores. Se pueden hacer muchos más análisis y se pueden extraer cientos de titulares sobre los resultados del 20-D. Diferentes puntos de vista. Pero un resultado y un futuro incierto.

Pero todavía hay un segundo aspecto importante en esto de buscar un ganador o un perdedor. La ley electoral, la conocida como ley D’Hondt es ese punto. Unidad Popular–Izquierda Unida fue la castigada por esta forma de repartir los diputados. La formación liderada por Alberto Garzón obtuvo algo más de 920.000 votos, pero tan solo obtuvo dos diputados en el Parlamento por los cálculos de esta ley. Este partido perdió el domingo nueve escaños y más de 800.000 votos. Algunos pensaban que era mejor que se hubiera aliado con Podemos, pero sus líderes no llegaron a un acuerdo.

Un partido que solo puede recibir malos titulares es UPyD. La formación magenta, encabezada por Andrés Herzog perdió los cinco representantes que obtuvo en el Parlamento en el año 2011. Desaparece así un partido que pretendió empujar al bipartidismo, y que llegó al Congreso de los Diputados en 2008 con un solo diputado.

Tal ha sido el descalabro que el partido animalista PACMA obtuvo el domingo más votos que UPyD; dobló los sufragios del año 2011: más de 200.000 votos. Es la primera fuerza extraparlamentaria.

Como vemos, buenos resultados para unos, no tan buenos para otros. Unos ganadores para unos, otros perdedores para otros. Lo que sí es cierto es que es difícil formar un gobierno, así que no se descarta que se vuelvan a convocar elecciones. Esto deja un claro mensaje: el país ha pedido un cambio y ha dado un golpe al bipartidismo. Por tanto, ha ganado la incertidumbre.

Carlos López

Carlos López

Santa Pola (Alicante). Licenciado en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández de Elche.
Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid. Becario en la Secretaría de Movimientos Sociales del PSOE, Madrid. 
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