Reuniones en La Moncloa: comunicación política pura

Si hay algo que Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias tienen en común, sin duda, es que todos quieren ser el próximo ocupante de La Moncloa. Pero, lo que hemos podido ver durante la última semana, —a raíz de la cuestión catalana—, es que no todos ellos conocen sus trucos con la misma intensidad con la que desean conquistarla. La Moncloa es, entre otras cosas, un poderoso mecanismo de comunicación. Nada de lo que allí pasa tiene una lectura accidental. Así que, vayamos por partes y analicemos.

Most of the important things in the world have been accomplished by people who have kept on trying when there seemed to be no help at all. (5)

 

El “zas” a Pedro Sánchez

Pedro Sánchez fue el primero en estrenar la “peculiar” ronda de contactos de Mariano Rajoy con diferentes fuerzas políticas. La cosa fue como sigue: Sin convocatoria, sin posado para gráficos en el salón de recepciones y sin rueda de prensa posterior.

De la reunión, curiosamente, sólo transcendió una fotografía difundida por los servicios de comunicación de la Moncloa. Rajoy y Sánchez, en contrapicado, en el exterior de Moncloa.
¿Por qué fue así? ¿Qué nos dice esta imagen?

Parece evidente que Rajoy, Moncloa por extensión, quería evitar a toda costa la imagen de Pedro Sánchez junto al rótulo de “Palacio de La Moncloa”. Evitar, como fuera, que la ciudadanía viese “como queda” Sánchez como posible presidente del gobierno.

Pero no sólo eso, Moncloa también le arrebató a Sánchez el movimiento, la voz y la iniciativa. Sánchez no fue quien colgó esa imagen, tampoco tuvo opción a hacer ninguna declaración, con lo cual no pudo fijar postura públicamente ni generar un titular, y por último dejó esta foto fija como el único recurso del que los medios pudiesen echar mano para ilustrar gráficamente el encuentro.

El resultado es bien sencillo, comunicativamente hablando, Moncloa le dio a Sánchez un “zas”en toda regla.

El mimo a Rivera

Justo al día siguiente se anunció que Mariano Rajoy recibiría en Moncloa al líder de Ciudadanos, Albert Rivera. El día escogido, un viernes por la mañana, a las 13:00 horas para más señas. El mejor día y la mejor hora para conseguir una pico de audiencia.

Rivera pudo gozar de un tiempo precioso en los medios, con todos los programas matinales haciendo “previas” sobre la reunión. En esta ocasión sí hubo imagen en movimiento, un posado para gráficos y una rueda de prensa. Justo a las 15:00. Justo coincidiendo con el inicio de los informativos nacionales. Prime-time informativo.

Los de Rivera supieron ver la importancia de esta oportunidad. Lo que en ella puede ver el ciudadano, la fuerza de lo que con ella podían transmitir. Era un ensayo general en escenario real y en directo para quien quiere ser el próximo presidente. Había que aprovechar la ocasión, la expectación y los de C’s lo hicieron.

Rivera dio su titular, propuso un pacto, llevó, —por decirlo de alguna manera—, los deberes hechos, y con esa iniciativa se convirtió en el interlocutor directo de Rajoy.

¿Fue casual esa gestión comunicativa desde la Moncloa? Parece claro, también en este caso, que no.

Iglesias, difuminado

Tras conocerse la invitación que Moncloa había cursado a Rivera, Podemos reivindicó su sitio. “Dialogar no es hablar sólo con los que piensan como tú, sino hacerlo también con los que opinan diferente”, dijo Iglesias, en clara alusión a su no-invitación.

Iglesias, picó el anzuelo del Palacio. En cuanto se publicaron estas declaraciones se le concedió audiencia un viernes por la tarde a las 16:30. Mala hora y mal día. Imposible estirar los tiempos para llegar en directo a los informativos de la noche, que dicho sea de paso, son los que históricamente menos audiencia tienen de toda la parrilla semanal.

Los de Podemos, no obstante, iniciaron su ofensiva comunicativa antes de esa hora. Iglesias estuvo en directo en algunos matinales explicando lo que hablaría después con Rajoy. Sin embargo, unos minutos antes del encuentro, colgaron en RR.SS la libreta de notas de Iglesias, una imagen “casual”, desenfadada, que se adapta bien al estilo juvenil de Podemos, pero que transmite falta de seriedad y preparación a todos aquellos que no son cercanos a los de Iglesias.

Por último, no puedo pasar por alto la indumentaria del líder. Fiel a su estilo, acudió sin chaqueta, ningún problema, era lo esperado. Pero escogió un tono muy similar al del fondo de la sala de briefing, y esto hizo que prácticamente Iglesias se difuminase en el encuadre. Un error achacable, —supongo—, al desconocimiento de sus asesores sobre la escenografía del recinto, pero que, sin duda, desluce la que estaba llamada a ser la primera foto de “Pablo presidente”.

Y ¿qué nos quiere decir Rajoy con todo esto?

Hasta aquí solo he analizado lo que estas reuniones han reportado comunicativamente a cada presidenciable, pero para completar la visión, hay que analizar la estrategia del anfitrión.

Rajoy, Moncloa, tanto da, sabe que, —dadas las circunstancias—, la cuestión catalana será determinante en los resultados de las Generales y que, por tanto, gestionar ese asunto adecuadamente puede reportarle grandes beneficios en las urnas. El Partido Popular sabe bien que mostrar firmeza en los grandes temas, moviliza a su electorado más fiel.

Esta ronda de contactos podía haberse organizado de mil formas, pero se ha escogido una un tanto atípica. Me explico.

Si se hubiese seguido un orden por representación parlamentaria, Rajoy no hubiese tenido que llamar ni a Rivera ni a Iglesias ya que ninguno tiene actualmente ni un sólo escaño en el Congreso. Si se hubiese atendido a los resultados de las elecciones catalanas, Rajoy hubiese tenido que llamar antes a Rivera que a Sánchez… y así, mil posibilidades más.

Visto esto, no queda otra que pensar, que Rajoy tenía un mensaje que lanzar y que para ello ha utilizado su mejor instrumento de comunicación: La Moncloa.

Conclusiones

En mi opinión, después del análisis éstos son los mensajes de Moncloa:

1.- Se ha conseguido asentar la idea de que la cuestión catalana es una cuestión de Estado dándole el máximo rango de importancia, “cosas que se discuten en La Moncloa”.

2.- Se ha conseguido unificar a toda la “teórica” oposición en un lado. El de Rajoy y La Moncloa. (Es decir, en el del orden establecido).

3.- Pedro Sánchez, supuesto primer rival, se presenta como inactivo, mudo y sin postura visible.

4.- Rivera consigue una imagen presidenciable y de interlocutor válido y responsable.

5.- Se reconoce a Iglesias como interlocutor, eso sí, dándole el perfil más bajo posible, pero lo suficiente como para introducirle en “el sistema”, con lo cual se desactiva su activo de “transgresor” o “verso suelto”.

Y  la conclusión que para mí es más relevante:

6.- Se mutualizan los daños: Si el conflicto catalán no se resuelve será responsabilidad de todos los participantes en estas reuniones.

y 7.- Se privatizan las ganancias: si el conflicto catalán se resuelve será mérito de la gestión de Rajoy.

Todo esto es lo que nos dejan unas “simples” reuniones. Unas “simples” conversaciones que miradas detenidamente resultan de todo, menos “simples”. De todo, menos “inocentes”.

Por María Forner (@MaryForner)| Madrid

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