Se abre el telón: Tener presencia (2)

Las prisas canibalizan la atención y el disfrute del ‘aquí y ahora’. En momentos de esparcimiento, en reuniones o presentaciones, frecuentemente nuestra mente puede no captar los detalles de conversaciones o perder el hilo con facilidad. Estamos continuamente bombardeados por estímulos externos. Es hora de poner freno y controlar nuestra capacidad de estar presentes.

¿Recuerdas cómo estar presente en una llamada? La presencia en persona comparte rasgos con la telefónica. Sin embargo, alberga cierta complejidad propia.

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Presencia en persona no es la cosmética del orador. Tampoco nos referimos al contenido del discurso. La presencia es la demostración de que la autoridad formal, reconocida por la sala y que ya viene dada, es aprovechada por el orador para causar interés en la audiencia. En otras palabras, una figura reconocida en un tema puede ser invitada a dar una conferencia. Sin embargo, no es capaz de dar una charla amena ni de mantener la atención de los asistentes.

¿Cómo hacer ese clic? ¿Cómo relajar al público y sumergirlo en el discurso? La respuesta es sencilla, tomemos cualquier comunicación como si de una conversación se tratara. En toda charla hay dos sujetos, el emisor y el receptor, cuyos roles se intercambian constantemente. Pues bien, para sentirnos escuchados y asegurarnos de que nuestro mensaje es de interés, hemos de encontrar un terreno común de discusión. El acompasamiento tanto en el contenido como en las formas despertará ese interés. Este rapport es la cuerda que mantiene unidos a los interlocutores. Un desvío repentino del tema o una respuesta que no añade valor a la conversación romperá la magia del rapport.

¿Alguna vez has ido al teatro? Te sientes en primera fila, en el palco o en el gallinero, lo cierto es que los actores logran capturar tu atención. Es sorprendente que así sea, porque en teatro el espectador no tiene la oportunidad de interactuar frecuentemente. Pues bien, comunicarse explícitamente no es necesario para establecer y mantener la relación de presencia. Más bien, se trata de incitar una serie de pensamientos en el público y desencadenar una serie de preguntas. El público no tendrá más remedio que quedarse en la butaca si quiere respuestas. Por otro lado, aunque no sea necesario, en alguna ocasión los actores invitan directamente al público al escenario, el rapport invierte los roles momentáneamente, y despierta por instantes aún más la atención.

 

El ejemplo del teatro se puede aplicar a las conferencias y las reuniones, esperándose en las segundas un feedback constante. En el caso de las conversaciones la presencia se hace más patente, al haber muchas más oportunidades de interacción. Según la personalidad, los extrovertidos tienden a acaparar la atención, y al contrario los introvertidos. Pues bien, se trata de encontrar el equilibrio, de tal manera que se obre la retroalimentación de una forma natural e interesada por las dos partes. La comunicación no se centra en uno mismo (voz interior), hablando sin parar; sino en todos y cada uno de los interloctures (voz común), dejando hablar y buscando los momentos oportunos para contribuir.

Técnicas comunes son las siguientes. A nivel individual, se aconseja relajar los músculos, las rodillas, la mandíbula, y la respiración, así como tomarse las pausas necesarias. A nivel interactivo, el contacto visual, el tono y el ritmo contribuyen al acompasamiento y la presencia. Uno hablará más despacio si el público ya está atento, y viceversa si su autoridad no ha cuajado aún.

 

En síntesis, la presencia es un camino que se anda en compañía. La meta es el mutuo entendimiento. Para llegar al destino, todos han de participar en resolver las incógnitas que el orador plantea en un primer momento. Antonin Artaud captura su esencia en las siguientes palabras, tomando el teatro como referencia:

“Se trata pues de hacer del teatro, en el sentido cabal de la palabra, una función; algo tan localizado y tan preciso como la circulación de la sangre por las arterias, o el desarrollo, caótico en apariencia, de las imágenes del sueño en el cerebro, y esto por un encadenamiento eficaz, por un verdadero esclarecimiento de la atención”.
Bibliografía

Dagley, Gavin (2005): A guide to using executive presence. Australian Human Resources.

Rodenburg, Patsy (2007): Presence: How to Use Energy for your Success in Every Situation. Penguin Group.

Jen Su, Amy y Maignan Wilkins, Muriel (2013): Own the Room: Discover Your Signature Voice to Master Your Leadership Presence. Harvard Business Review Press.

Óscar Rioja
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Óscar Rioja

Grado en Ciencias Políticas. Máster en Comunicación Política. Apasionado de mi trabajo.
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