Teoría de juegos: aplicación en política

La ciencia política empírica se ha desarrollado al abrigo de varios enfoques de investigación. Por un lado, suelen estar aquellos que se basan en la aplicación de metodologías inductivas que permitan basar las conclusiones en experiencias, en pasos firmes. Pero, con el desarrollo científico de la economía del siglo XX, las teorías deductivo-racionales fueron ganando peso. La explicación de la realidad política podía ser interpretada en función de la solución más lógica que movería a los actores tanto a nivel individual como institucional. Uno de los ejemplos más paradigmáticos es el de la Teoría de juegos. 

 

En Teoría de juegos se analizan situaciones complejas de la realidad en las que hay más de un individuo que quiere tener éxito pero que tiene que tener en cuenta las decisiones del resto de los intervinientes. Es decir, que no llega con pensar lo que quieres o debes hacer tú, es necesario preguntarse qué harás teniendo en cuenta lo que crees que van a hacer los demás. Atentos al ejemplo del dilema del prisionero de Albert W. Tucker:

Te han detenido junto a tu cómplice por un delito, y se presentan las siguientes posibilidades:

dilema-del-prisionero

¿Qué crees que pasará? Pongamos que los dos sois completamente egoístas. Lo mejor para ambos sería que no os delataseis, pero sois egoístas. Entonces, lo mejor para ti es que el otro no te delate y tú sí a él. Pero sabes que él piensa lo mismo y siendo egoísta te delatará. De esta forma, si callas, tú irás diez años a prisión y él saldrá libre.

Después de este lío, lo que queda claro es que la razón lleva a pensar que la mejor solución es que los dos os neguéis a hablar. Lo que aportó el Nobel de Economía John Forbes Nash (sí, el matemático en el que se basa la película Una mente maravillosa) a la Teoría de juegos es que tú pienses «si creo que mi compinche no me va a delatar, lo mejor es delatarle (salgo libre), y si creo que me va a delatar, también es mejor para mi delatarle (no me caen 10 años). Esto se conoce como el equilibrio de Nash: hay una estrategia dominante, se espera que ambos confeséis, porque es lo único que garantiza que estáis mejorando vuestras opciones.

Aplicado a la política, y desde el punto de vista de la elección racional, la crisis de los misiles de Cuba nos demuestra cómo las superpotencias de la Guerra fría operaban en base a una lógica de anarquía estructural hobbesiana traducida en una suerte de ley del más fuerte que, por otra parte, les impulsaba a acrecentar su potencia militar. ¿Por qué? Por la función disuasoria del pánico nuclear entre enemigos en una constante y peligrosa partida de ajedrez. Teoría de juegos pura y dura.

Crisis misiles cuba

Ambas potencias saben que si ninguna de ellas cede, se producirá un conflicto en el que ambos saldrán muy malparados. Entonces, lo mejor para cada una de ellas es mantenerse firme y esperar que la otra ceda. Saben que si no se mantienen firmes, no tendrán ningún beneficio. ¡Menudo dilema! En el caso de la crisis de los misiles, Kennedy salió victorioso porque, a pesar de tener que retirar misiles en Turquía, logró la retirada de Kruschev y pudo continuar con el bloqueo a la Cuba de Fidel Castro.

Debido a la sutileza con la que se desempeña la política en términos de praxis y comunicación en nuestros días, es mucho más difícil apreciar las formas a través de las cuales los Gobiernos operan en tanto piezas del enorme tablero de ajedrez geopolítico. Actualmente, podríamos aplicar perfectamente la Teoría de la gallina a situaciones como la independencia en Cataluña, la crisis en el PSOE e incluso la formación del propio Gobierno en España.

Ferraz ordenó mantener el bloqueo mientras seguían llegando misiles que, al final, explotarían en las manos de Sánchez.

En estos dos últimos casos, tanto la estrategia del no es no como la de la abstención tenían serias implicaciones a nivel interno. Pero además había que añadir el factor externo: el hecho de que las decisiones de los que estaban enfrente también sumarían o restarían. ¿Podemos apoyaría a un Sánchez que dijese sí a Ciudadanos? ¿Qué papel jugarían los nacionalismos? El hecho es que, dentro de la matriz del no es no, seguían planteándose dilemas como si apoyar las pretensiones nacionalistas para lograr investir a Pedro Sánchez u optar por la opción moderada de Ciudadanos. Al final, parece que el PSOE más que mover una pieza de ajedrez, tiró unos dados sin entender bien el resultado y, sobre todo, las implicaciones y posibilidades que se abrían en una fórmula matemática que los conducía al abismo. Ferraz ordenó mantener el bloqueo mientras seguían llegando misiles que, al final, explotarían en las manos de Sánchez.

En política, tener “cintura” para negociar es una virtud con la que no todo el mundo cuenta, y la flexibilidad muchas veces permite que la brecha riesgo-beneficio sea tan grande. No sabemos si Pedro Sánchez y Susana Díaz, por poner un ejemplo, han visto la película “Una mente maravillosa”, pero sí que podemos apreciar ciertos indicios que nos señalan que, aún de forma inconsciente, están continuamente aplicando la Teoría de juegos en sus acciones.

Para concluir, propongo un entretenido ejercicio: os dejo una tabla en la que podéis cubrir implicados en un conflicto, posibilidades, y eventuales ganancias/pérdidas para aplicar en el evento político que más os atraiga. ¡Que comiencen los juegos!

Teoría de juegos

 

Sergio Casal
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Sergio Casal

Asesor en Comunicación Institucional at Diputación de A Coruña
Oleiros (España). Periodista (USC), especializado en Estudios Avanzados de Comunicación Política (UCM). Actualmente, asesor de Comunicación en Diputación de A Coruña y estudiante de Ciencia Política y de la Administración (UNED). Escríbeme a sergio.casalf@gmail.com
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