Una entrevista que interesará a políticos y periodistas

La democracia hace que políticos y periodistas tengan que mantener una convivencia obligada. Los primeros necesitan de los segundos para darse a conocer entre los ciudadanos (votantes) y los informadores requieren de los protagonistas de sus noticias para realizar su trabajo. Los que ven la serie House of cards seguramente estén pensando en la reportera Zoe Barnes y su… (no haremos spoiler) con Frank J. Underwood. Ambos se necesitan para alimentar sus ambiciones. Acusaciones de políticos a periodistas de dar informaciones falsas o malintencionadas, o denuncias de periodistas por recibir presiones —incluso amenazas— por parte de políticos, se convierten en ocasiones en noticia. Sin embargo, también hay momentos para el entendimiento. En Politizen hemos sentado a una politóloga (Alicia Peñaranda) con un periodista (Manuel Mariscal) para que ambos compartan su punto de vista con el objetivo de que el lector conozca más de dos actores imprescindibles de la democracia.

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1. ¿Cómo ven la relación entre medios y política?

Alicia. El ser humano es un ser social por naturaleza. La política es lo que somos, para muchos es negativa, pero los politólogos defendemos que la política es un arte. El arte de hacer acuerdos y cumplirlos. Los políticos cuentan con el respaldo legítimo para hacer esos acuerdos que rigen la vida en sociedad, y los periodistas se encargan de que los ciudadanos los conozcan, los entiendan y los vigilen. No toda la comunicación es política, pero no hay aspecto político que no tenga elementos comunicativos. La relación entre medios y política es una realidad que determina el éxito y el fracaso de los procesos democráticos. Quien usa bien la comunicación hace buena política, y quien hace buena política deberá respetar y cuidar la relación con los medios y, por supuesto, con los periodistas.

No toda la comunicación es política, pero no hay aspecto político que no tenga elementos comunicativos.

Manuel. Thomas Jefferson llegó a decir: “prefiero periódicos sin gobierno, a gobierno sin periódicos”. Sin embargo, en sus últimos meses en la Casa Blanca, expresó su nueva opinión acerca del trabajo de los periodistas, muy distinta de la primera: “aquel que no lee nada de nada está mejor informado que aquel que no lee nada más que los periódicos”. Y eso me hace pensar que cuando un político tiene poder, no quiere ver ni en pintura a un periodista. Pero, ¿por qué? Porque al fin y al cabo sabe que le va a pedir cuentas de su gestión y no hay nada que más moleste a un gobernante que eso. Ver limitado su poder. La labor de los periodistas es esa: hacer que un presidente, un ministro o un alcalde no haga lo que le dé la gana. La metáfora del perro guardián, del cuarto poder… expresiones que todos hemos oído y que nos vienen a decir que un periodista no está ahí para ser amigo de los dirigentes. Y es por eso que la relación entre un político y un periodista tiende a no ser buena.

La labor de los periodistas es esa: hacer que un presidente, un ministro o un alcalde no haga lo que le dé la gana

2. ¿Cuál debe ser el tratamiento ideal de la información de asuntos políticos?

A. En principio, como el tratamiento de toda la información: veraz, objetiva e imparcial. Sin embargo, dado que la política determina el curso de la economía, el desarrollo social, etc., el tratamiento de la información política no puede descuidar la pedagogía ni la contextualización. Esto marca la diferencia entre una buena y una mala comunicación de la política. La información política no debe reducirse a los acontecimientos ‘espectaculares’ del día a día ni circunscribirse al ámbito local o nacional. Debe ir de la mano de aclaraciones históricas, reflexiones sociológicas, etc. Competencias que debe relacionar el periodista que se dedique al cubrimiento político. Asimismo velar por que se preserve el contenido político de la información: no se debe, por ejemplo, judicializar los sucesos políticos aunque sea en ocasiones el tipo de noticia más frecuente. En resumen, la información política debe ser constructiva e instructiva, no destructiva.

M. El tratamiento ideal de la información política por parte de un periodista es aquél que aspira a la objetividad. Es decir, contar la realidad sin deformarla intencionadamente (no mentir) y que después sea el ciudadano el que tome sus conclusiones. Pero la realidad no se transmite a los ciudadanos como si se tratase de la lectura de una guía de teléfonos. Los medios deben contextualizar la información, explicar las causas y consecuencias de un hecho y opinar sobre él, es decir, dar un enfoque. Considero positiva esta tarea didáctica del periodista porque no todo el mundo entiende lo que ocurre, no todos los ciudadanos son licenciados en Derecho, en Medicina, en Economía. Algunos creen que la tarea del periodista debe limitarse a la función de las agencias de noticias que cuentan los hechos de una manera aséptica, como un robot. Creo que eso solo lo defienden los que desean que los contenidos sean aburridos para que nadie los vea o los lea. Por lo tanto, creo que los contenidos deben aspirar a la objetividad, que no quiere decir sin enfoque, y ser atractivos.

3. ¿Cuáles son los mayores errores que se cometen?

A. No hay conciencia de que la acción humana se hace significativa cuando se comunica. El periodismo y la comunicación política no son asuntos adicionales o accidentales. Son el principio y el fin. Usando la comunicación nos ponemos de acuerdo, escuchamos, interactuamos y decidimos. Usando esta misma comunicación deben socializarse los resultados y mostrarse la gestión. Los políticos no han entendido que la transmisión de la información es tan importante como su ejecución y los periodistas no tienen la conciencia de que al contar las noticias políticas también están educando y creando sociedad.

Usando la comunicación nos ponemos de acuerdo, escuchamos, interactuamos y decidimos.

M. Creo que en ocasiones los periodistas son muy sesgados, tratan de simplificar demasiado las cosas en conveniencia de la línea editorial. Los argumentos deben ser de calidad, y en ocasiones esto no ocurre. Se realizan críticas con mucha demagogia. Y por parte de los políticos, creo que deben mejorar en la transparencia, empezando por hacer menos declaraciones escritas y más ruedas de prensa.

4. ¿Pueden llegar a ser independientes los medios de comunicación públicos? Es decir, ¿se puede respetar la neutralidad en la información cuando tu ‘jefe’ es quien gobierna?

A. Es lo ideal, pero en la actualidad los medios de comunicación públicos nos dan muestra de estar creados para eso. Son concebidos como el aparato comunicativo del gobierno, los dirigentes no admiten que desde sus propias pantallas se les critique. Ésta es la realidad. El maquillaje de la información es el ‘ser’ en muchas plataformas informativas del mundo. Para equilibrar dicho sesgo político, debe lograrse que los medios públicos refuercen la cultura y los valores históricos —que es su esencia—. Sin dejar de ser sostenibles destacándose por un contenido de calidad que los haga atractivos y competitivos.

M. Si hubiese voluntad, se lograría. El problema es de los políticos, son ellos los que deben comprender que los periodistas trabajan realmente no para ellos sino para los ciudadanos. Creo que la labor de los medios públicos es importante, especialmente la existencia de un canal a nivel nacional —como TVE en España— que apueste por contenidos de calidad, no atados a lo que es comercial. Me refiero también en series y películas. Pero bueno, en el caso que nos ocupa, en el terreno de la información, los medios públicos deben aspirar a que los informativos sean de calidad, con un presupuesto que permita tener expertos, corresponsales… que quizás medios privados no pueden aspirar a tener por cuestiones económicas. Y además, por supuesto, que busque la objetividad, un medio que pueda verse sin desconfianza por votantes de un partido o de otro. Pero repito, si esto no se da no es por culpa de los periodistas sino de los políticos, por lo menos en España.

5. Alicia, ¿qué espera un político de un periodista? Manuel, ¿qué espera un periodista de un político?

A. Un político espera que un periodista lo ‘deje bien parado’ ante los ciudadanos y un periodista espera que un político lo atienda bien y le dé un gran titular. Es lo que sucede y es lo que ocasiona el caos. Ni lo uno ni lo otro es posible en una realidad deseable. Para que la política mejore, uno y otro deberán aprender a relacionarse y para ello deben entenderse en un lenguaje común. Los periodistas deben preocuparse por entender las dinámicas políticas y los políticos entender los procesos de comunicación. Esto sucede cuando ambos se comprometen con la comunicación política. Es un terreno de coincidencia en que el lenguaje se estandariza y los mecanismos de trabajo de integran. Es finalmente la misión de Politizen “mejorar la política desde la comunicación”, pero si lo pones al revés también logra su propósito: mejorar la comunicación desde la política. En un futuro cercano los periodistas facultados para hablar de política serán los expertos en comunicación política y los políticos con mejores resultados, los que usan bien la comunicación. (No daré ejemplos pero ya muchos estarán imaginando casos actuales).

Los periodistas deben preocuparse por entender las dinámicas políticas y los políticos entender los procesos de comunicación. Esto sucede cuando ambos se comprometen con la comunicación política.

M. Te diría que nos faciliten el trabajo, pero una vez un periodista que lleva trabajando ya mucho tiempo me dijo que cuando un político te lo pone fácil es que algo pasa, como cuando tu novia te hace la pelota y es porque te va a pedir algo. Yo les pediría que reflexionen, que comprendan que nuestra labor es igual de importante para el funcionamiento de la democracia que el que realizan ellos. Evidentemente a Thomas Jefferson le haría muchas putadas algún que otro periodista que le tuviese especial inquina. No solo les pediría a los políticos que fuesen responsables, a nosotros también. Suena algo ingenuo pero creo que ambos debemos aspirar a la buena política y a la buena comunicación. Si justificamos lo que está mal con un “es lo que hay, la vida es así”, considero que estamos perdidos. Siempre que sea para mejor, hay que cambiar.

Alicia Peñaranda y Manuel Mariscal

(@AliciaPenaranda) y (@MariscalZabala)

—Cofundadores de Politizen—