Unidos Podemos, ‘mediterráneamente’

El arco del Mediterráneo es muy importante —y quizás lo sea más en un futuro— económica y políticamente en España. Y Unidos Podemos, como nueva y progresista formación que es, sabe el peso que se merece y que le debe dar. Los comicios del 20-D les mostraron que las regiones mediterráneas, junto a Euskadi y Galicia, eran sus bastiones, que ‘el cambio’ quizás empezaba por las periferias, con la excepción de Madrid. No es casualidad la ruta de inicio en la campaña de la coalición para el 26-J: Barcelona, Palma, Alicante… para después pasar ya a otras zonas de la Península. Estos tres lugares —Catalunya, Illes Balears y País Valencià— comparten dos rasgos: por un lado, una identidad marcada por una lengua, una historia y una cultura forjadas en común; y, por el otro, que la derecha ha campado allí durante muchos años a sus anchas, con gestiones marcadas por tramas de corrupción que se han ido destapando en el peor momento posible, cuando la gente de a pie peor lo está pasando y, en consecuencia, peor se percibe la mala praxis política. Esto último, sumado a los oídos sordos desde Madrid a ciertas peticiones marcadas por su singularidad territorial y a la falta de políticas sociales, ha dado un vuelco a la situación política, sobre todo a partir de las elecciones autonómicas del 2014.

Imagen del público asistente al mitin, celebrado en el Parc de sa Riera, en Palma.
Imagen del público asistente al mitin, celebrado en el Parc de sa Riera, en Palma.

Comunicativamente hablando, Podemos llegó a estos lares como paladín anti-corrupción, pidiendo ilusión y una sonrisa fresca, como la brisa mediterránea. Colocándose a favor de la identidad, incluso intentando hablar catalán, pero sin entrar al debate identitario. El jueves, en una ciudad hegemonizada por el PP y núcleo del anticatalanismo balear durante años como Palma, se congregaban más de 5.000 personas —según la organización— para escuchar a Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, los dos ‘primeros espadas’ podemitas, e Irene Montero,  junto a Ada Colau (Barcelona en Comú) y Xavier Domènech (En Comú Podem), Mònica Oltra (Compromís) —otros tres puntales a nivel mediático— y Antoni Verger (MÉS), mucho más afines al soberanismo político, además de otros diputados en Balears y en el Congreso. Sin duda, las caras más conocidas, el equipo titular, que apareció bajo la mítica sintonía de ‘El Equipo A’. La radiografía del mitin de Unidos Podemos (en Balears, con MÉS) en Palma nos muestra por qué puede haberse dado tal cambio. Un mitin donde se podían ver, a la vez, banderas republicanas y ‘senyeres’, junto a alguna ‘estelada’ y hoces y martillos, estas últimas muy marginales, pero todas izadas por gente de todas las edades, especialmente por gente joven y de mediana edad. ¿Qué significa esto? ¿Quizás Unidos Podemos se esté convirtiendo definitivamente en el partido hegemónico de la visión de la España plurinacional que tienen las generaciones post-transición?

Pablo Iglesias, con una camiseta de la 'marea verde' contra la LOMCE.
Pablo Iglesias, con una camiseta de la ‘marea verde’ contra la LOMCE.

Si Colau y Oltra, pese a venir como representantes electas catalana y valenciana, no basaron tanto sus discursos en el aspecto identitario, éste sí fue remarcado por Iglesias y Errejón, máximos representantes de la cara más estatal de Unidos Podemos, así como por Domènech. Errejón dio su intervención casi íntegramente en un catalán muy bien aprendido en poco tiempo, que sorprendió a los asistentes, y apeló a la familia, en especial a los jóvenes, para que convenciesen a sus mayores y fuesen a votar juntos. Iglesias, que también saludó y tuvo unas palabras iniciales de agradecimiento en esta lengua, se mostró emocionado al referirse a la ‘marea verde’ que se dio en las islas a favor de la educación pública y la derogación de la LOMCE, y que mezclaba reclamas de carácter social e identitario-lingüístico a su vez. Domènech recordaba los ataques al catalán en Balears por parte del PP y llamaba a la unidad de mallorquines y catalanes con un dicho muy típico. La línea estaba clara. Errejón remarcó que los populares han ganado en las últimas décadas fomentando el enfrentamiento entre estas regiones, favoreciendo el peso político del centralismo en detrimento del periférico, así como del nacionalismo español, especialmente entre baleares y valencianos. Unidos Podemos pqarece haberse dado cuenta de que intentar unir políticamente estas regiones en un frente común sin entrar explícitamente en posiciones independentistas es, a día de hoy, la postura que mayor número de votantes puede aglutinar, como se está viendo en su ascenso en Catalunya, abanderando el referéndum —una ‘línea roja’ que lo es o no dependiendo de la situación— pero no la independencia.

Mònica Oltra (Compromís) e Íñigo Errejón (Podemos).
Mònica Oltra (Compromís) e Íñigo Errejón (Podemos).

La estrategia fue buena, sin duda. Mientras los de Madrid apostaban por la unión basada en la plurinacionalidad, la lengua, etc., Colau y Oltra, de las que se podría haber esperado a priori un discurso así, se centraron en temas de mayor consenso entre la izquierda, como son la crisis de los refugiados y las políticas sociales, siempre poniendo como enemigo principal al PP y olvidándose —por estar la campaña como está— del PSOE, formación hacia la que no hubo en todo el mitin ni una sola mención. El juego polarizador es otra de las tácticas de los morados de la que nadie parece dudar ya a estas alturas. Sin embargo, el relato que Ada Colau utilizó sobre su abuelo, un tradicional votante socialista reprimido durante la época franquista, fue todo un guiño a simpatizantes y bases de los socialistas nostálgicos de lo que fue la esencia del PSOE. Así, si bien no pedía explícitamente el voto a estas personas, sí presionaba a Pedro Sánchez y su cúpula en caso de duda sobre a quién arrimarse tras las elecciones, en las que posiblemente sean la llave para la gobernabilidad. Por último, Montero y Colau también incidieron en su carácter feminista, resaltando un tema que a Unidos Podemos se le ha recriminado por falta de visibilización y por no darle tanta prioridad como a otros. La corrupción, el que más les favorece —y más en una ciudad como Palma—, fue el único utilizado por el total de los que hablaron.

El acto finalizó con todos los participantes unidos y sonrientes al grito de “¡Sí se puede!”, acompañando a un público muy entregado. Parece que la gente de Balears esperaba una alternativa al PP que le convenciese. ¿Habrá llegado con Unidos Podemos? Las encuestas prevén que, como en el 20-D, éstos vuelvan a superar a los populares y sean primera fuerza en las islas, como también se prevé que lo sean en Catalunya. En Valencia no está tan claro. Al margen de esto, los pactos que ya se han dado entre la izquierda —incluyendo un PSOE con federalistas de verdad, parafraseando al periodista Enric Juliana, como los presidentes Ximo Puig o Francina Armengol— en ayuntamientos y parlamentos autonómicos de estas regiones, así como el refuerzo de lazos entre sus gobiernos tras años de roces, muestran que hay una estrategia para devolverle poder a ese triángulo estratégico y hegemonizarlo. Catalunya está perdida para el PP —y parece que para el PSC—, y los bastiones valenciano y balear ya no lo son para los populares, mientras que los socialistas deben compartirlos. Unidos Podemos tiene ante sí el momento perfecto para articular ese triángulo bajo un polo de izquierdas a caballo entre el federalismo y el soberanismo que podría ser muy potente. Veremos qué pasa el 26-J y en qué quedan sus buenas palabras a orillas del Mediterráneo.

Rodrigo de Miguel
Sígueme en:

Rodrigo de Miguel

Palma de Mallorca (I. Balears, España). Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid. He realizado prácticas en los informativos de Televisión Española (delegación Catalunya) y actualmente en la sección local del diario Última Hora (Mallorca).
Rodrigo de Miguel
Sígueme en:

Latest posts by Rodrigo de Miguel (see all)