Universitarios: actores del ciclo electoral en Colombia

Colombia está en una situación particular. Aunque vive tiempos de supuesta paz y prosperidad, parece incapaz de dejar de lado sus profundas divisiones. A pesar de una tranquilidad, relativa, en el orden público, es testigo de uno de los procesos electorales más polarizados, y polarizantes, de su historia. Las campañas para presidente construyeron sus discursos pintando dos países distintos, que no se hablan entre sí. Eso logró que el primer mandatario deba elegirse entre dos opciones que se ubican en los extremos opuestos del espectro político. Y dentro de esa radicalización, lastimosamente, entraron los estudiantes universitarios del país.

Para 2017, según  cifras del Ministerio de Educación Nacional, en Colombia hubo 2’351.487 estudiantes inscritos en programas de educación superior en varias universidades dentro del territorio nacional. Es una población activa y que, utilizando las redes sociales, ha hecho sentir su voz en temas importantes como el rescate al proceso de paz después del plebiscito o la consulta anti corrupción (también es cierto que le hace falta participar más activamente con su voto, pero eso es harina de otra discusión). Sin embargo, a pesar de las cosas positivas, también sirve de ‘idiota útil’ a los intereses de las campañas, ahondando aún más los procesos radicalizados que inundan los discursos de las opciones políticas en la segunda vuelta.

Es una población clave y en medio de este, casi tóxico, ambiente político se hace necesario intentar aproximarse un poco a una caracterización más clara de sus ideas y tendencias informativas. Esto para poder comprender su comportamiento político y de paso ver cómo poder aproximarse a ella en medio de procesos electorales. Para esto hay que partir que hacerse una imagen unificada es imposible. Las diferentes realidades existentes en las regiones del país hacen que los universitarios de Bogotá tengan diferencias con los de ciudades secundarias, como Medellín, o de región como Montería y Popayán.

A pesar de las dificultades, junto con estudiantes de la Universidad del Rosario en Bogotá, Politizen quiso construir una aproximación a este público realizando 583 encuestas a miembros de 21 Universidades, entre públicas y privadas. A ellos se les preguntó por sus tendencias políticas, visiones de país y preferencias en el consumo informativo. Todo con la ilusión de crear una radiografía que permita entender su aproximación, al menos inicial, al proceso electoral.

Se debe hacer una aclaración en este punto. Aunque se preveía que el ambiente político iba a estar tan radicalizado como está con miras a la segunda vuelta presidencial, los encuestadores, con la ilusión de evitar que las respuestas se vieran influenciadas por las actuaciones de campaña, realizaron las entrevistas antes del inicio del ciclo electoral, o lo que es lo mismo, entre los meses de septiembre y octubre de 2017.

Fue una población, matriculada en procesos formales de educación superior, de 583 encuestados, dentro de los cuales el 50,4% fueron mujeres. La gran mayoría (67,8%) son nacidos en Bogotá y el 56,1% están cursando estudios en universidades privadas.

Consumo mediático

El primer grupo de preguntas buscaba establecer las preferencias de consumo mediático de los universitarios encuestados. Se delinearon cuestionamientos que determinaran costumbres informativas, que tanto tiempo usaban sus redes sociales, su visión de los medios de comunicación y las distintas preferencias que tienen a la hora de seleccionar sus fuentes informativas.

Dentro de los encuestados, el 67,8% lo primero que hace en el día, cuando se conecta a Internet, es revisar sus RRSS. Apenas el 9,3% revisa específicamente medios de comunicación. Les parece redundante, ya que tienen canales de estas empresas informativas incluidas dentro de sus plataformas.

Precisamente, para informarse prefieren redes como Facebook (54,7%), Twitter (16,1%) e Instagram (8,9%). Y lo hacen desde sus celulares (75%) y computadores personales (16,6%). Los medios tradicionales como televisión (4,1%), radio (3,1%) y los diarios impresos (0,9%), apenas son utilizados como herramientas informativas.

Buscan en su mayoría información sobre temas culturales (21,3%), científicos/tecnológicos (17,2%), deportivos (14,1%), políticos (14,1%) e internacionales (12,2%).

Sin embargo, son una generación que encuentran a las empresas informativas tradicionales como instituciones muy pocos confiables (35,5%), politizadas (23%), irrelevantes (13%), y elitistas (5,8%). Apenas unos pocos los ven como imparciales (8,6%), confiables (6,9%), representativos (2,2%) y responsables (0,9%). los encuentra imparciales. Y los que confían en sus productos informativos llegaron a ellos por la reputación de los mismos (25,2%), la tradición histórica (19,9%), y por la calidad de sus periodistas (16,5%).

Volviendo al consumo de las redes sociales, la mayoría de los entrevistados invierten entre 1 y 4 horas diarias revisando Facebook (64,8%) e Instagram (50,8%). En el caso de Twitter la mayor cantidad (35,5%) afirmó no consultarla regularmente, mientras que  el 24,5% afirmó utilizarla entre 1 y 4 horas al día para informarse.

Panorama político de los universitarios

Los encuestados se identificaron, en su mayoría, como personas de Centro (48,2%) dentro del espectro político o de algunas de sus tendencias inmediatas a la izquierda (25,6%) y a la derecha (14,9%). Apenas el 11,4% (7,4% izquierda y 3,9% derecha)  se identificó con uno de los extremos ideológicos. Esas cifras luego se verán reflejados en los principales problemas que le ven al país y en sus inclinaciones, tanto a favor como en contra, para elegir uno de los proyectos políticos a la presidencia.

Cuando se les preguntó por el principal problema que afecta al país (PC), en una mayoría aplastante (55,6%) identificaron que era la corrupción, seguido por la desigualdad (9,8%), la educación (6,2%) y la indiferencia (5,7%). Sin embargo, si la pregunta está relacionada con sus realidades particulares (PP), la inseguridad (17,3%), la corrupción (15,3%) y la movilidad (11%) son las principales preocupaciones. Significativo que la violencia, una preocupación constante para las generaciones anteriores, no está en la mente de los universitarios como una situación que puede ser problemática para ellos. Sin embargo sí lo está, aunque con cifras pequeñas (aun así mayores al conflicto),  el concepto de vivir en una sociedad afectada por el fanatismo (1,4% PC y 1,7% PP).

Si el cuestionamiento estuvo enfocado en la confianza en las instituciones, la visión positiva del concepto recayó sobre la opción de Ninguna (51,1%). Es una generación cínica y desconfiada,    que ve con sombras el funcionamiento del Congreso (30,2%), la Policía (14,2%), la Presidencia (11,3%), la Justicia (5,1%) y los Medios de Comunicación (4,5%).

Hay dos casos curiosos en estas preguntas. Primero es el caso de las opciones religiosas que estuvieron presentes dentro de los más votados tanto en las organizaciones en las que más se confía y en las que menos. La segunda es que en medio de un ambiente tan polarizado como en el que vive un universitario colombiano, las Fuerzas Militares son una de las organizaciones más valoradas (5%) por los encuestados y con números negativos más bajos (2,4%).

Al final estas respuestas se pudieron ver reflejadas en sus preferencias políticas. Primero, el 16,5% no creían que fueran a votar y el 42,5% de los encuestados no tenía claridad sobre qué tipo de candidato iban a apoyar, ya fuera este miembro de un Partido (15,8%), de una Colación (13,9%) o por firmas (8,6%).

La desconfianza de los universitarios por los representantes políticos está en que cuando se les preguntó por quién iba a votar, la respuesta mayoritaria se la llevó la opción Ninguno (24,4%). Una de las razones fue la pobre imagen del Presidente Santos. El 73,8% tiene una imagen negativa de los ocho años gobierno, por apenas 18% que lo ve con buenos ojos. Eso se tradujo en que los políticos relacionados con Juan Manuel Santos obtuvieron resultados mixtos, con Humberto de la Calle recibiendo el 6,2% de apoyo, Germán Vargas Lleras el 5,3% y el ministro Mauricio Cárdenas apenas el 0,5%.

Sin embargo, proyectando la información estadística recibida a los resultados de la primera vuelta los universitarios tenían más o menos claro el camino que iban a seguir, si decidían votar. Por ejemplo, los candidatos que formaron la Coalición Colombia, encabezados por Sergio Fajardo, sacaron el 39,2% de las preferencias.

De los que pasaron a la segunda vuelta, la izquierda radical encabezada por Gustavo Petro, obtuvo el 13,7% y la derecha conservadora  apenas tuvo el 3,6% de las intenciones de voto.

Por último, también se les preguntó por quién NO votaría, y ahí los resultados reflejaron mucho la predisposición de los universitarios y explican varias de las respuestas reflejadas anteriormente. Aquí el principal rechazo lo obtuvo el liberal Germán Vargas Lleras (37%), seguido por el conservador Alejandro Ordóñez (27,1%) y los representantes de la izquierda Gustavo Petro (9,8%) y Piedad Córdoba (5,1%).

Es una fotografía que explica la desconfianza y la polarización que la población más joven de Colombia tiene frente al modelo que ha administrado e informado al país. Sin embargo, o al menos eso es lo que reflejan los datos, tampoco hay una idea clara de futuro y del camino a seguir para solucionar los problemas y aumentar la esperanza.

Descargue el estudio completo aquí.

Jairo Dario Velásquez

Jairo Dario Velásquez

Comunicador, con formación magistral en comunicación política y relaciones internacionales, además de especialización en estrategia política. Experiencia como periodista y editor en medios impresos y digitales; y como profesor e investigador universitario.
Jairo Dario Velásquez