La victoria de Pedro Sánchez: un nuevo acto de rebeldía

Como el hidalgo que apela a la épica, Pedro Sánchez ha batallado contra los gigantes del PSOE. Ni el apoyo de los históricos González y Guerra, ni Zapatero, ni los barones, ni el conglomerado mediático afín a Susana Díaz y a ese PSOE postransición –en definitiva, el stablishment– han podido con él.Pedro Sánchez

Pedro Sánchez ha vuelto del exilio político al que había sido apartado los últimos meses para proclamarse líder de los socialistas. Y lo ha hecho, contra todo pronóstico, con algo más del 50% de los votos de la militancia. Después del histórico y convulso pasado mes de octubre, el de aquel ‘no’ que se transformó en ‘sí’ enmascarado en una abstención, se fue con su coche a recorrer España. Le llamaban Pedro I ‘el breve’ a modo de burla. Y desde entonces ha pasado de quedar a los pies de los caballos al ‘líder de las bases’, un mártir que dejó un último gesto clave antes de irse: renunciar a su acta de diputado. Contra el aparato –político y mediático– de un partido estructuralmente muy amplio, ha jugado la carta de ser el candidato de ‘los de abajo’ del PSOE contra ‘los de arriba’. Y le ha salido bien, como suele pasar últimamente a todo aquel que sigue dicha estrategia. Ante la primera pregunta que se plantearon todos los medios, la de cómo va a coser –ese verbo tan utilizado en los últimos días– este PSOE tan dividido, ya ha dado la primera respuesta: ningún barón en la Ejecutiva y representación de todos los territorios. Ahora serán los delegados los que tendrán que ratificar su proyecto de estructura de partido en el congreso de junio. Se han planteado listas provinciales unitarias, que integren diversas sensibilidades, para elegir a los delgados. Susana Díaz ha dicho no, y se ha quedado sola.

Por otra parte, se vuelve a vislumbrar la guerra mediática. Porque Pedro Sánchez ha ganado, pero solo las primarias. El editorial de El País del lunes posterior a su elección lo dice todo. El candidato que antes del ‘no’ al PP era el hombre del aparato, luego fue el que podía contribuir a lo que las élites mediáticas, políticas y empresariales consideran la “desestabilización” de España. Ahora, una vez en el poder de nuevo, volvemos a ver la estrategia habitual: Pedro Sánchez es populismo, irracionalidad, emociones frente a la “verdad”. Se le relaciona con el Brexit, con la victoria de Trump, con Podemos…Una vez más, tras primero abogar por la democracia interna y la participación de las bases, cuando el resultado final no gusta, la táctica vuelve a ser criticar a los votantes, tildarles de irresponsables o directamente creerse en una posición de superioridad intelectual ante ellos –a esto nos tienen acostumbrados últimamente muchos periodistas y analistas–, como si no fuesen capaces de razonar. Personalmente, creo que a poca gente debe gustarle este tipo de críticas. Se percibe una reacción extendida en los últimos tiempos: cuando se le dice a la gente lo que debería elegir, aquello que es “de responsabilidad” o “lo que toca hacer”, generalmente suele votar lo contrario. Una de las consecuencias de la desconfianza política. Sólo había que escuchar a los votantes tras la famosa abstención ante el PP. Quien sabe qué hubiera pasado sin un posicionamiento tan claro de todos los expresidentes, grandes medios, según qué datos de votantes de la derecha en las encuestas… y es que, cuando hasta Eduardo Inda se decanta por un candidato públicamente, flaco favor le hace.

Foto: ESdiario
Foto: ESdiario

¿Una militancia separada realmente de la cúpula?

Hay algo que sorprende de todos modos en esta elección, y es la diferencia entre la recogida de avales –una especie de termómetro o primera vuelta de las primarias- y los votos finales en la elección final. Susana Díaz presentó en Ferraz más de 60.000 firmas, pero en votos se quedó en poco más de 59.000. ¿Qué está pasando en las bases? Partiendo de que al menos más de 1.000 personas han ‘mentido’ a la que parecía la candidata favorita a la Secretaría General, la realidad de la militancia no parece ser que la que ha querido presentar el equipo de la candidata andaluza, a la que acusaron incluso de coaccionar. Algunos dicen que bastaba con ver la asistencia a los mítines de cada uno en campaña y la diferencia en cuanto a la ilusión que despertaban sus discursos. De hecho, los resultados son claros: Susana Díaz sólo ha ganado en su comunidad autónoma, Andalucía. Nada se puede achacar tampoco a la participación, que ha sido de récord, llegando al 80% del censo de afiliados socialistas. ¿Hemos presenciado un ejemplo más de voto oculto? En las últimas votaciones mediatizadas que hemos vivido, muchas veces una parte importante de votantes no se ha pronunciado o no ha hecho visible su opción hasta el último momento, cuando llega la sorpresa.

Pero el ‘efecto mártir’, una vez más, parece haber surtido efecto, y los resultados muestran una inclinación más hacia la izquierda

Susana Díaz parece, después de esta votación, representar ese PSOE al que muchos empezaban ya a llamar el ‘partido de Andalucía’, debido a la falta de apoyo en el resto de territorios del país. Un partido, como ha dicho Iñaki Gabilondo estos días, “exiliado de la verdad nacional, alejado de la realidad del país”. Pero algunos medios, como El Español, predijeron la elección de Sánchez. A veces, en medio de este clima actual de incerteza demoscópica, vale más la intuición y el olfato a la hora de interpretar las estadísticas que intentar aplicar todas las fórmulas y agregar y cruzar todos los datos posibles. Entrevistando a votantes, percibieron que el clima tras la dimisión de Pedro Sánchez como diputado y la toma de control por parte de la gestora, era muy parecido entre afiliados y el reducto de votantes -recordemos que, tras los 11 millones de votos en las generales de 2008, pasaron a 6 millones en las de junio del pasado año, tras la irrupción de Podemos-. Quizás, equivocadamente, se pensó que el reducto de votantes era de un perfil más conservador y cercano a Díaz. Pero el ‘efecto mártir’, una vez más, parece haber surtido efecto, y los resultados muestran una inclinación más hacia la izquierda. Ahora para más inri, se suma otro factor comunicativo: Pedro Sánchez será Secretario fuera del Congreso, en la calle, junto a la militancia, alejado de la cúpula, de las poltronas, de ‘palacio’. Nunca antes se había visto nada igual.

PODEMOS y los independentistas, atentos al tablero de la izquierda en los próximos meses

¿Y cómo afecta ahora este golpe de efecto al otro partido que pugna por el espectro ideológico de la izquierda? Pues, de momento, generará nerviosismo, pues se ve peligrar una masa de votantes más escorados a la izquierda. Aquellos que, con las políticas del PSOE en los últimos años y la abstención que dio el gobierno al PP, pudiesen pasar a votar al partido morado. Si el discurso del Pedro Sánchez de nuevo victorioso se mantiene ‘radical’, puede haber un desplazamiento importante. Se empieza a hablar de una caída que podría obligar de nuevo a Pablo Iglesias a sacar del ostracismo a Íñigo Errejón y su estrategia y discurso aglutinadores, y está por ver si será demasiado tarde en caso de que esto suceda.

Pedro Sánchez
Imagen: Americanuestra

No obstante, que nadie se espere al Pedro Sánchez que se ha dibujado en campaña. Ya hemos visto el doble ‘no’ a las mociones de censura de Podemos, tanto a Cifuentes en la Comunidad de Madrid como a Rajoy en el Congreso. No ha recogido el guante que le lanzó Pablo Iglesias con la propuesta de retirar la moción de censura si el PSOE presenta la suya. Todo un misil, un medidor de valentía política lanzado antes de tiempo, debido a una filtración interna en Podemos. La respuesta inmediata del PSOE para sacárselo de encima: la corrupción ya se conocía cuando los de Iglesias rechazaron un Gobierno junto al PSOE de Pedro Sánchez –que incluía a Ciudadanos–. Y mucha gente se preguntará por qué ahora, que ambos partidos están decididos a girar a la izquierda en oposición total al PP, no la presentan. Mi opinión es que, por un lado, el discurso radical de campaña se moderará de nuevo en el poder; y que, por otro, los números no dan sin dos actores que siguen siendo clave: Esquerra Republicana i el PDeCAT –la antigua Convergència–. Dos que se relamen después de la asunción de Sánchez de la España ‘nación de naciones’ en campaña, y que solo darían su apoyo a cambio de un posicionamiento claro a favor de celebrar el referéndum soberanista a principios del curso político. ¿Y alguien cree que Pedro Sánchez accederá a eso? Que una cosa es virar a la izquierda, y la otra suicidarse nada más volver. Pedro II ‘el renacido’ le llaman ahora. Veremos hasta dónde ha cambiado.

Rodrigo de Miguel
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Rodrigo de Miguel

Palma de Mallorca (I. Balears, España). Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid. He realizado prácticas en los informativos de Televisión Española (delegación Catalunya) y actualmente en la sección local del diario Última Hora (Mallorca).
Rodrigo de Miguel
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