Qué debes saber para votar el 20D

¿Sabes cómo se elige el Senado, cómo se reparten los escaños, a quién favorece el método D’hondt?, en Politizen queremos aclarar todas tus dudas acerca de la Ley Electoral antes de votar el #20D.

Por Marian Simón y Sergio Casal

Llega el momento de ejercer el derecho a voto y surgen preguntas: “¿Por qué no tengo las mismas papeletas que un murciano si son elecciones generales?; ¿Cómo se elige a la gente que va en las listas?; ¿Por qué no puedo votar a Alberto Garzón si estoy en Galicia o a Rajoy si estoy en Cataluña?; ¿Con qué clase de magia negra se escoge el Senado?; ¿Por qué existen senadores que no hemos escogido en las elecciones?; ¿Por qué mi voto vale más si soy soriana que si soy madrileña? ¿Por qué CIU tiene cinco escaños más que Izquierda Unida con medio millón de votos menos? Todas estas dudas responden a una norma denominada Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio de Régimen Electoral General (más conocida como Ley Electoral o LOREG).

 

Ley D’hondt

Objeto de controversia entre cuñados en más de una sobremesa navideña, el método D’hondt fue ideado en el siglo XIX por Victor D’hondt, matemático y jurista. También se utiliza en otros países como Francia, Finlandia, Portugal, Suiza, Argentina, Chile, Ecuador, Paraguay y Colombia. Se considera que este método garantiza la proporcionalidad entre los votos emitidos y la representación parlamentaria.

En España, cada provincia peninsular constituirá una circunscripción electoral para la elección tanto del Congreso de Diputados como del Senado. Excepto Ceuta y Melilla que se considerarán una circunscripción cada una. En el caso concreto del Senado, Mallorca, Menorca, Ibiza-Formentera, Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote, Tenerife, Hierro, Gomera y La Palma formarán una circunscripción cada una (frente a solo tres circunscripciones insulares en la elección del Congreso). De esta manera, los 350 escaños del Congreso de Diputados se reparten de forma proporcional mediante la aplicación de la Ley D’hondt. Para que quede claro: En las elecciones al Congreso, las 50 provincias constituyen una circunscripción cada una, a la que hay que sumar las que representan Ceuta y Melilla, que eligen a un diputado cada una.

Para la atribución de escaños en función del escrutinio de los resultados se deben tener en cuenta:

         Es necesario obtener al menos un 3% de los votos válidos para que se tengan en cuenta a las candidaturas.

         Se ordenarán en una columna, de mayor a menor, las cifras de votos obtenidos por cada candidatura.

         Se divide el número de votos obtenidos entre el número igual al de escaños que corresponden a dicha circunscripción. Las candidaturas que cuenten con las cifras superiores en la tabla obtendrán los escaños.


De esta manera los ocho escaños que corresponden a esta circunscripción se distribuirán de la siguiente manera: a la candidatura A le corresponden cuatro escaños, a la B dos y a C y D, uno cada una.

En caso de que dos candidaturas obtengan la misma cifra en la tabla, el escaño irá para la que tenga mayor número de votos. Si ambas tuvieran el mismo número de votos, el primer empate se resolverá mediante un sorteo y los siguientes de forma alternativa.

Los escaños correspondientes a cada candidatura se adjudicarán siguiendo el orden establecido en la lista de candidatos presentada por la candidatura.

En Ceuta y Melilla el escaño se adjudicará al candidato que más votos obtenga. (Artículo 163.2 LOREG)

 

Un problema de tamaño

El principal problema que surge en España es que la enorme diferencia de tamaño entre las circunscripciones hace que la representación no sea igualitaria. Por ejemplo, en la provincia menos poblada, Soria, se eligen a dos diputados y en la más poblada, Madrid, 36. Esto hace que para que un partido logre un diputado en Madrid necesita 128.287’5 votos y en Soria 38.685. Por lo tanto, si una formación minoritaria tiene más repartidos sus votos entre las diferentes circunscripciones, obtendrá menos escaños que los partidos políticos que tengan un apoyo fuerte en determinadas provincias. Un claro ejemplo de esto son IU (votos repartidos en muchas provincias) y CiU o Amaiur (muchos votos en pocas provincias). Es decir, la Ley D’hondt beneficia tanto a partidos mayoritarios como a partidos nacionalistas. Pero también permite mayor accesibilidad a los partidos minoritarios que otros sistemas electorales como el anglosajón, en el que la candidatura más votada de cada circunscripción obtiene todos los escaños.

 

Formación del Gobierno

La Constitución española de 1978 establece que España se regirá por un sistema parlamentario. La democracia parlamentaria consiste en la elección del poder ejecutivo (Gobierno) por el poder legislativo (Parlamento). Es decir, los ciudadanos eligen con sus votos a los diputados y éstos, a su vez, eligen al Gobierno. Este sistema incluye mecanismos de control entre ambos poderes, como es la moción de censura.

Por el contrario, en el sistema presidencialista, en el que se incluye la separación de poderes, el Jefe del Estado tiene una doble función: la representación formal del Estado y la jefatura de Gobierno, por lo tanto, forma parte del poder ejecutivo y del legislativo al mismo tiempo. Es elegido de forma directa por lo votantes y no por los diputados (previamente elegidos por la ciudadanía), como en el sistema parlamentario. 

– Las ventajas del parlamentarismo frente al presidencialismo son:

         En el sistema parlamentario existe una mayor representación  del conjunto social, por el hecho de que el Parlamento está formado por más fuerzas políticas, lo que favorece el consenso para las tomas de decisiones.

         La existencia de mecanismo de control favorece una mejor capacidad de respuesta frente a una crisis de gobierno.

– Los inconvenientes del parlamentarismo son:

         El partido político mayoritario en el Parlamento tiene una vinculación excesiva en el poder ejecutivo.

         Lo más habitual es que el sistema derive en bipartidismo.

         La separación entre el poder ejecutivo y el legislativo es más difusa.

¿Voto en blanco, nulo o abstención?

El voto en blanco consiste en depositar en la urna un sobre sin papeleta. Es importante tener en cuenta que los votos en blanco sí afectan al resultado de las elecciones, con efectos perjudiciales para los partidos minoritarios, ya que se suman al total de votos sobre el que se calcula la distribución de escaños. Por lo tanto, los votos en blanco aumentan la cifra de votos necesarios para conseguir escaños. El voto en blanco se interpreta como indecisión o insatisfacción respecto a las candidaturas, pero no con el sistema electoral.

Se considera nulo aquel sobre que contenga más de una papeleta de distintas candidaturas (si se incluyen varias papeletas del mismo partido político se computará como un voto válido) o la papeleta sin sobre. También se computará como voto nulo aquel sobre o papeleta que haya sufrido modificaciones. A diferencia del voto en blanco, el voto nulo no suma y no tiene ninguna consecuencia electoral. Es decir, no beneficia ni perjudica a ninguna candidatura. El voto nulo se considera que expresa enfado con los actores políticos o con el sistema electoral.

La abstención se trata de la no participación y no tiene efectos en el resultado de las elecciones. Pero si la abstención es muy alta se puede interpretar como la existencia un alto grado de desafección política en la sociedad.

Voto desde el extranjero

Según los datos publicados a principios de diciembre de este año por el censo electoral, 1.875.272 de los 36,5 millones de españoles con derecho a voto residen en el extranjero. En las pasadas elecciones autonómicas de mayo solo el 5% (unas 100.000 personas aproximadamente) ejercieron su derecho al voto. Se prevé que en el #20D las cifras se repitan debido a la reforma de la ley electoral realizada en 2011, aprobada por el PSOE con el apoyo del PP, PNV y CiU. El problema que ocasionó esta reforma radica en la inscripción en el censo, para lo que hay que llevar a cabo muchos trámites desde el Consulado. Además, para votar en el extranjero es necesario también comunicar con antelación la intención de votar, es lo que se conoce como `rogar el voto´. Antes de 2011 las papeletas se enviaban automáticamente a todos los censados. Otro cambio de esta reforma es que las reclamaciones y consultas sean presenciales.

Si comparamos los datos, en las elecciones de 2008 el 31,88% de los españoles con derecho a voto residentes en el extranjero ejercieron su derecho, en las de 2011 solo lo hizo el 4,95%.

 

En el punto de mira: El Senado

Otro de los controvertidos elementos de este #20D, la elección al Senado. Su presencia en los debates de sobremesa también pasa por legendario. ¿Quién no ha dicho alguna vez eso de “hay que eliminar el Senado o transformarlo en una verdadera cámara de representación territorial” ? “Presidentee, presideeenteee…” dice entonces una vocecilla interior. Pero, ¿sabemos de qué estamos hablando cuando hacemos alusiones a la Cámara Alta? Con su continuidad en el alambre y aun siendo objeto de toda suerte de ataques y promesas de reforma o eliminación, lo cierto es que su conformación resulta más quimérica de lo que a priori sugiere su utilidad real a día de hoy. Es imprescindible comenzar desentrañando los secretos de la papeleta salmón.

Además, en el Senado se cambia el sistema de proporcionalidad del Congreso. Esto significa que ser senador en Soria, requiere muchos menos votos que serlo en Madrid. Esto tiene una finalidad del Senado como cámara territorial: Existe una distorsión de votos . Esto no justifica que un partido arrase en el Senado: se ha  diseñado entonces un método por el cual, aunque se eligen 4 senadores, los ciudadanos votamos a 3 en cada provincia peninsular (si se marcan 4 o más, es un voto nulo). Y es que existe la idea de que si se hacen listas abiertas como estas, los ciudadanos votan a los candidatos del mismo partido, al margen de si nombre o trayectoria.

Y en este artificio electoral es donde se complica el asunto: “Entonces, si yo soy madrileño/a  y en mi circunscripción se eligen cuatro senadores, ¿por qué sólo puedo votar a tres?”. Mucha atención:

a) Serán proclamados electos aquellos candidatos que obtengan mayor número de votos hasta complementar el número de senadores asignados a la circunscripción. Luego, hay que tener en cuenta que

 b) La elección del Senado funciona a través de un sistema electoral mayoritario de atribución con listas abiertas y desbloqueadas. Por este motivo, el partido que gana, suele arrasar, algo que se debe a que la gente no vota listas, sino candidatos. Esta circunstancia podría ser más extrema si cada elector escogiese cuatro candidatos, pero sólo puede votar, como se ha dicho, a tres en las circunscripciones provinciales peninsulares (saldrán elegidos 4) y dos en las islas mayores (saldrán elegidos 3). De esta forma, el dominio de un solo partido queda difuminado en pos de un sistema bipartidista en el cual se compensa, en parte, al partido de la oposición¿Cómo? 

Por qué algunos partidos solo presentan listas con 3 candidatos aunque se elijan 4
Ejemplo práctico: Imagina que se eligen senadores por tres partidos, A, B y C. A y B presentan 4 candidatos y C, presenta una lista con sólo 3. De esos 11 candidatos, saldrán escogidos 4, pero cada elector emite 3 votos. 18 personas van a votar:

  1. Vota a los candidatos 1,2,3 de A.
  2. Vota a los cadidatos 2,3,4 de A.
  3. Vota a los cadidatos 2,3,4 de A.
  4. Vota a los candidatos 1,2,3 de B.
  5. Vota a los candidatos 1,2,3 de B.
  6. Vota a los candidatos 1,3,4 de A.
  7. Vota a los candidatos 1,3,4 de A.
  8. Vota a los candidatos de C, que solo son 3.
  9. Vota a los candidatos 1,2,4 de A.
  10. Vota a los candidatos 2,3,4 de B.
  11. Vota a los candidatos 1,2,4 de B.
  12. Vota a los candidatos 2,3,4 de B.
  13. Vota a los candidatos 2,3,4 de B.
  14. Vota a los candidatos de C, que solo son 3.
  15. Vota a los candidatos de C, que solo son 3.
  16. Vota a los candidatos de C, que solo son 3.
  17. Vota a los candidatos de C, que solo son 3.
  18. Vota a los candidatos de C, que solo son 3.

El resultado final es que cada partido ha sido votado 6 veces, pero recuerda que la clave es que se votan candidatos. Por lo tanto, el gran beneficiado es el partido C que, con los mismos votantes, al sólo presentar 3 candidaturas, no ha dispersado el voto de sus electores. Y los senadores escogidos son:

  1. El candidato 1 de C con 6 votos
  2. El candidato 2 de C con 6 votos
  3. El candidato 3 de C con 6 votos
  4. El candidato 3 de A o B con 5 votos

En resumen: con esta fórmula, se benefician las candidaturas que no presenten una lista que disperse su voto. En el supuesto anterior, si cada elector pudiese escoger a 4 candidatos, se daría un cuádruple empate a 6 entre los candidatos de A, B y C (que en este nuevo escenario tendría que presentar una lista con cuatro). Por esta razón se permiten sólo tres votos por elector, para compensar, en parte, las mayorías aplastantes y permitir la existencia de una oposición que ponga de manifiesto un sistema, cuanto menos, bipartidista.

  c) En Ceuta y Melilla un elector puede votar a 2 candidatos y en las islas menores a 1, por lo que no se produce el fenómeno anterior.

  d) Una vez comprendido esto y desde un enfoque centrado en la comunicación política, hay que reiterar la importancia de que al Senado no se presentan listas, se presentan individuos, candidatos, a los que hay que hacer una marca específica y, si no somos un partido de mayorías, jugar la carta de hacer una lista con tan sólo 3 candidatos..

Queda de manifiesto la complejidad del sistema de elección del Senado. Por esta razón, y en vista de la cantidad de votos nulos que se producían en estas quiméricas elecciones a la Cámara Alta (hasta 600.000 en el año 2008), en 2011 se decidió renovar la papeleta electoral: Se eliminaron los nombres de los suplentes de las listas para evitar confusiones y también la obligación de presentar a los candidatos por orden alfabético, razón por la cual históricamente, solían ser escogidos los candidatos cuyo apellido comenzaba por las primeras letras del alfabeto. Por ello es importante conocer qué se vota y cómo se hace, para que la democracia no sea un acto vacío de significado que otorgue carta blanca para gobernar sin supervisión. Si se vota con conocimiento, el sistema funciona.

Y después de este torrente de información, a modo de anécdota, te dejamos esta animación elaborada por el Senado en 2011. No tiene desperdicio:

Click en la imagen para iniciar