La voz de un icono descifrada: Barack Obama

Portada Articulo Obama inauguration speech 2008_4

 

 

 

 

 

 

 

Yes We Can.

Una voz y tres palabras que reunieron a 40 millones de personas, el 20 de enero de 2009. Una voz y tres palabras en un discurso al ocaso de la Segunda Gran Depresión. La recuperación de la confianza y el brote de una nueva esperanza se encarnan en la figura de Hussein Barack Obama.

Durante la campaña el mensaje de Obama se propagó con viralidad en las redes llegando a un público diverso y a los segmentos más jóvenes.

 

Aquella noche, en cambio, se dirigía a la mitad del electorado estadounidense que había apostado por él en las urnas, así como a sus oponentes ideológicos.

Aquella velada electoral, Obama desplegó sus habilidades como orador. Al igual que ciertos melómanos se rinden ante una ópera de Verdi; los amantes de la retórica aprecian aquel discurso. La voz de Obama, de barítono y con rango vocal flexible, permitió imprimir fuerza y diferenciar los cimientos de la arenga política.

La triada aristótélica (pathos, ethos y logos) se articula de manera táctica. No es necesario convencer, sino declarar la victoria y celebrarla junto al púlpito. Barack Obama destila autoridad (ethos) como presidente erigido con un tono grave (202 Hz de media aprox.), y un rango de grave, 35,15%,  ligeramente inferior al resto de elementos de la triada (28.87%, y 34,15%, para pathos y logos, respectivamente). En los momentos más emotivos, apoyados por la mención de hechos en ocasiones, imprime a la voz un tono más agudo (222 Hz de media aprox. para pathos y logos).

Fuente: Iqbal, Naeem (2013): The Rethoric of Obama: An Analysis of Rhetoric and Genre Characteristics of President Barack Obama’s 2013 Inaugural Address. University of Gothenburg. Department of Applied Information Technology. Gothenburg, Sweden.

 

En resumen, Obama se erige como líder gracias y junto al pueblo estadounidense

En lineas generales, el ethos es el elemento fundamental de la triada en este discurso. Obama supone una respuesta segura ante los incrédulos en la política. No solo se identifica con presidentes pasados, sino que se vincula con el sentimiento de la nación (pathos) y reivindica sus orígenes raciales diversos (pathos). La victoria de aquella noche, dice el ahora ex-presidente, es el resultado del esfuerzo de la gente común quien le ha apoyado en las varias campañas desde que fuera Senador (pathos). Un éxito convertido en vector para pagar la deuda (ethos). En resumen, Obama se erige como líder gracias y junto al pueblo estadounidense (ethos y pathos).

 

La llamada a la razón

El logos juega un papel terciario. No se trata de apoyar el éxito, sino de señalar meramente algunas claves de contexto de la crisis que le lleva al poder. El logos apuntala el discurso, apelando al juicio y a los hechos desnudos. En cualquier caso, representa uno de los tres resortes para derribar la incredulidad del oponente, y reforzar el apoyo.

Credibilidad y respeto

El ethos es la manera en que el orador es percibido por la audiencia. El político ha de ganar el mérito para ser escuchado. No solo debe captar la atención de los ciudadanos, sino que su mensaje sea relevante, y la fuente, digna de confianza.

En este sentido, Obama se presenta como padre de familia de la gran clase media estadounidense. Se compara con fundadores de la nación con frases como “a government of the people, by the people and for the people has not perished from this earth”, o “… who still wonders if the dreams of our founders is alive in our time”.

Un sentimiento común

El patriotismo manifiesto en sus palabras, le definen como líder y unificador del país. Apelando a las emociones compartidas, se erige como el presidente de todos los ciudadanos estadounidenses, incluso de aquellos que no le apoyaron en las urnas. La encarnación de los símbolos y valores en Obama a través de su discurso, convierten el slogan de victoria “Yes, we can”, en el rumbo de una nación.

 

¿Cómo reacciona el público?

Vemos un patrón similar al del discurso de “I have a dream”, de MLK. La intensidad se acrecienta progresivamente, para culminar en las líneas más memorables y recurrentes: “Yes, we can”. Del minuto 12 al 14, se produce el salto a la euforia. Por otro lado, las pausas, debidas a la exaltación y aplausos del público, se producen más frecuentemente al comienzo del discurso. Una vez sumergido en la retórica es movido por el ritmo del orador. De tal manera que se unen a sus palabras y hacen de coro en el momento álgido.

Curiosamente, esta vez la frase mágica se refiere al sujeto “nosotros”, apela a la acción y al empoderamiento colectivo. La mención de una activista centenaria, Ann Nixon Cooper, es la inspiración de ese poder de sublevación del pueblo, de una historia compartida, que le lleva al despacho oval y legitima como reflejo de la sociedad.

                                                 Fuente: elaboración propia.

Tempo con pausas

                                                 Fuente: elaboración propia.

 

Queda claro que para captar la atención de medio electorado saber utilizar la voz es una ventaja. No solo el contenido y la estructura del discurso son vitales, pero también el énfasis de las ideas gracias a determinadas técnicas vocales.

El carisma de Obama no se forja en cuestión de segundos o minutos de aparición pública. En cambio, la destreza vocal consistente a lo largo de los años es imprescindible. Así se refuerzan la autoridad (ethos) y la cercanía (pathos) con la audiencia. Para inspirar a los ciudadanos y para creer en lo probable de lo posible; en lo que queda por hacer y se hará gracias a la confianza depositada en las urnas. Así es como tres palabras en una voz serán recordadas en la Historia: Yes We Can.

 

 

 

Óscar Rioja
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Óscar Rioja

Grado en Ciencias Políticas. Máster en Comunicación Política. Apasionado de mi trabajo.
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